Notas de Elena | Sábado 8 de mayo del 2021 | El pacto en el Sinaí | Escuela Sabática

Sábado 8 de mayo
Destaquemos las palabras del Señor: “Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, y he descendido para librarlos de mano de los egipcios”. Éxodo 3:7, 8.
El Señor no se despreocupa de su pueblo, y castigará y reprenderá a cualquiera que lo oprima. Escucha cada gemido; oye cada oración; observa los movimientos de cada uno; aprueba o condena cada acción. Al Señor del cielo se lo representa como levantando al caído. Es el Amigo de todo el que lo ama y honra, y castigará a cuantos se atrevan a apartarlos de los senderos seguros, colocándolos en situaciones angustiosas cuando ellos tratan conscientemente de guardar el camino del Señor y de alcanzar las moradas de los justos (Alza tus ojos, p. 362).
El Señor mandó a Moisés que fuera a hablarle al faraón, y que le dijera que permitiese a Israel salir de Egipto. Durante cuatrocientos años habían vivido en Egipto, esclavos de los egipcios. Habían sido corrompidos por la idolatría, y llegó el momento cuando Dios los llamó a que salieran de Egipto para que pudieran obedecer sus leyes y guardar su sábado, que él había establecido desde Edén. Con gran esplendor les proclamó desde el monte Sinaí los Diez Mandamientos, a fin de que comprendiesen el carácter sagrado y duradero de la ley, para que, a medida que enseñasen a sus hijos los requisitos inequívocas de los santos preceptos de Dios, construyesen el fundamento de las generaciones venideras (Fundamentáis of Christian Education, p. 287).
Entre sus oyentes [de Cristo], muchos eran atraídos a él con fe, y a estos les dijo: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os libertará”.
Estas palabras ofendieron a los fariseos. Pasando por alto la larga sujeción de la nación a un yugo extranjero, exclamaron coléricamente: “Simiente de Abraham somos, y jamás servimos a nadie: ¿cómo dices tú: Seréis libres?” Jesús miró a esos hombres esclavos de la malicia, cuyos pensamientos se concentraban en la venganza, y contestó con tristeza: “De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, es siervo de pecado”. Ellos estaban en la peor clase de servidumbre: regidos por el espíritu del maligno.
Todo aquel que rehúsa entregarse a Dios está bajo el dominio de otro poder. No es su propio dueño. Puede hablar de libertad, pero está en la más abyecta esclavitud. No le es dado ver la belleza de la verdad, porque su mente está bajo el dominio de Satanás. Mientras se lisonjea de estar siguiendo los dictados de su propio juicio, obedece la voluntad del príncipe de las tinieblas. Cristo vino a romper las cadenas de la esclavitud del pecado para el alma. “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres”. “Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús —se nos dice— me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Romanos 8:2 (El Deseado de todas las gentes, p. 431).
=============================
NOTAS DE ELENA G. DE WHITE
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA 2021
Lectura del Folleto Comentarios de Elena G. de White
Lecciones de Escuela Sabática para Adultos
Lección 7: Para el 15 de abril de 2021
EL PACTO EN EL SINAÍ
Segundo Trimestre 2021
LA PROMESA: EL PACTO ETERNO DE DIOS
2do. Trimestre 2020 | Abril – Junio 2021



Spread the love
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*