Notas de Elena | Sábado 4 de julio del 2026 | El Mensaje de la Cruz | Escuela Sabática

Dios me ha dado un mensaje para su pueblo… Has sido comprado por un precio, y todo lo que tienes y eres debe usarse para la gloria de Dios y para el bien de tus semejantes. Cristo murió en la cruz para salvar al mundo de perecer en el pecado. Él pide tu cooperación en esta obra. Debes ser su mano amiga. Con un esfuerzo ferviente e incansable debes buscar salvar a los perdidos… El poder transformador de la gracia de Cristo moldea a quien se entrega al servicio de Dios… Ya no puede ser indiferente a las almas que perecen a su alrededor… Se da cuenta de que cada parte de su ser pertenece a Cristo, quien lo ha redimido de la esclavitud del pecado; que cada momento de su futuro ha sido comprado con la preciosa sangre del Hijo unigénito de Dios. ¿Tienes una apreciación tan profunda del sacrificio hecho en el Calvario que estás dispuesto a subordinar cualquier otro interés a la obra de salvar almas? La misma intensidad de deseo de salvar a los pecadores que marcó la vida del Salvador marca la vida de su verdadero seguidor. El cristiano no desea vivir para sí mismo. Se deleita en consagrar todo lo que tiene y es al servicio del Maestro. Lo mueve un deseo inefable de ganar almas para Cristo… ¿Cómo puedo glorificar mejor a Aquel a quien pertenezco por creación y redención? Esta es la pregunta que debemos hacernos. Con ansiosa solicitud, el verdaderamente convertido busca rescatar a aquellos que aún están bajo el poder de Satanás… Ahora tenemos poco tiempo para prepararnos para la eternidad… La gente necesita la verdad, y con un esfuerzo sincero y fiel se les debe comunicar. Hay que buscar almas, orar por ellas, trabajar por ellas… Sobre nosotros recae la pesada responsabilidad de advertir al mundo de su inminente perdición…Dios llama a su iglesia a levantarse y revestirse de poder. Se deben ganar coronas inmortales; se debe conquistar el reino de los cielos; el mundo, que perece en la ignorancia, debe ser iluminado. — (Maranata: el Señor viene, 2 de abril, p. 103).
Dile al pueblo: «Conoced por vosotros mismos la doctrina». Que vuestros labios no pronuncien ni una palabra de duda. No os presentéis ante el pueblo con voz incierta. Conoced la verdad y proclamadla. La enseñanza de Cristo siempre fue positiva. Jamás, jamás expreséis sentimientos de duda. Transmitid con voz firme un mensaje afirmativo. Exaltadlo, al Hombre del Calvario, cada vez más alto. Hay poder en la exaltación de la cruz de Cristo. La divinidad de Cristo debe mantenerse firme. Cuando el Salvador preguntó a sus discípulos: «¿Quién decís vosotros que soy yo?», Pedro respondió: «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente» ( Mateo 16:15, 16 ). Dijo Cristo: «Sobre esta roca», no sobre Pedro, sino sobre el Hijo de Dios, «edificaré mi iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella» (versículo 18). Grande es el misterio de la piedad. Hay misterios en la vida de Cristo que deben creerse, aunque no puedan explicarse.— (Alza tus ojos, 13 de febrero, p. 56).

¡Amada iglesia, hemos sido comprados por un precio infinito en la cruz del Calvario! El texto nos revela analíticamente que todo lo que poseemos y lo que somos debe consagrarse por completo a la gloria del Creador y al rescate de las almas que perecen. Cuando la gracia divina nos transforma, el egoísmo es desarraigado de nuestra vida y brota un anhelo
incansable de salvación hacia el prójimo. Como pastor, les exhorto a no predicar con un sonido incierto; conozcan la verdad y proclámenla de forma positiva. Elevemos al Hombre del Calvario cada vez más alto, porque en la exaltación de su cruz reside el verdadero poder de nuestra fe.

• Aplicación: Hoy mismo renunciaré al egoísmo y al autoservicio en mis círculos diarios. Decido hablar con total certeza y positivismo de mi fe, testificando del amor de Cristo ante alguien que se encuentre desanimado.



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