Notas de Elena | Sábado 3 de octubre del 2020 | La familia | Escuela Sabática

Sábado 3 de octubre
Cristo asignaba a los niños un valor tan elevado que dio su vida por ellos. Tratadlos como a quienes fueron comprados por su sangre. Con paciencia y firmeza educadlos para él. Disciplinadlos con amor y paciencia. Mientras hagáis esto, llegarán a ser para vosotros una corona de regocijo y resplandecerán como luces en el mundo (El hogar cristiano, p. 252).
A los niños les gusta la compañía, y raras veces quieren estar solos. Anhelan simpatía y ternura. Creen que lo que les gusta agradará también a la madre, y es natural que acudan a ella con sus menudas alegrías y tristezas. La madre no debe herir sus corazones sensibles tratando con indiferencia asuntos que, si bien son baladíes para ella, tienen gran importancia para ellos. La simpatía y aprobación de la madre les son preciosas. Una mirada de aprobación, una palabra de aliento o de encomio, serán en sus corazones como rayos de sol que muchas veces harán feliz el día.
Los padres deben animar a sus hijos a confiar en ellos, a presentarles las penas de su corazón, sus pequeñas molestias y pruebas diarias.
Instruidlos bondadosamente y ligadlos a vuestro corazón. Este es un tiempo crítico para los niños. Los rodearán influencias tendientes a separarlos de vosotros, y debéis contrarrestarlas. Enseñadles a hacer de vosotros sus confidentes. Permitidles contaros sus pruebas y goces (El hogar cristiano, pp. 169, 170).
El amor proviene de Dios. Es una planta de crecimiento celestial y no puede vivir y florecer en el corazón natural. Donde existe el amor hay verdad, vida y poder. Pero no puede vivir sin acciones; siempre que se ejercita aumenta y se expande. No se fija en los pequeños errores ni se apresura a reprochar las pequeñas equivocaciones. Tomará el control cuando la discusión y las palabras se muestren vanas e inútiles. El mejor método para reformar el carácter y regular la conducta de su familia es el principio del amor. Le dará fuerza y obrará lo que ni el dinero ni las potencias son capaces de obrar (Testimonios para la iglesia, t. 4, pp. 252, 253).
Si bien no hemos de ceder al afecto ciego, tampoco debemos manifestar indebida severidad. Los niños no pueden ser llevados al Señor por la fuerza. Pueden ser conducidos, mas no arreados. Cristo declara: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen”. No dice: Mis ovejas oyen mi voz y se las fuerza a seguir la senda de la obediencia. En el gobierno de los hijos, debe manifestarse amor. Nunca deben los padres causar pena a sus hijos por manifestaciones de dureza o exigencias que no sean razonables. La dureza empuja a las almas a la red de Satanás.
La influencia combinada de la autoridad y del amor permitirá sostener firme y bondadosamente las riendas del gobierno familiar. Un deseo sincero de que Dios sea glorificado y de que nuestros hijos le rindan el tributo que le deben nos guardará de la debilidad y de sancionar el mal (El hogar cristiano, pp. 276, 277).
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NOTAS DE ELENA G. DE WHITE
ESCUELA SABÁTICA
Lecciones de Escuela Sabática para Adultos
Lección 2: Para el 10 de Octubre de 2020
LA FAMILIA
Cuarto Trimestre 2020
LA EDUCACIÓN
4to. Trimestre 2020



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