Notas de Elena | Sábado 2 de enero del 2021 | Crisis de liderazgo | Escuela Sabática

Sábado 2 de enero
Por su apostasía y rebelión, los que debieran haberse destacado como porta luces entre las naciones estaban atrayendo sobre sí los juicios de Dios. Muchos de los males que estaban acelerando la presta destrucción del reino septentrional, y que habían sido denunciados poco antes en términos inequívocos por Oseas y Amós, estaban corrompiendo rápidamente el reino de Judá…
La opresión y la obtención de riquezas iban acompañadas de orgullo y apego a la ostentación, groseras borracheras y un espíritu de orgía. En los tiempos de Isaías, la idolatría misma ya no provocaba sorpresa. Isaías 2:8, 9, 11, 12; 3:16, 18-23; 5:11, 12, 22; 10:1, 2. Las prácticas inicuas habían llegado a prevalecer de tal manera entre todas las clases que los pocos que permanecían fieles a Dios estaban a menudo a punto de ceder al desaliento y la desesperación. Parecía que el propósito de Dios para Israel estuviese por fracasar, y que la nación rebelde hubiese de sufrir una suerte similar a la de Sodoma y Gomorra (Profetas y reyes, pp. 227, 228).
En todo su trato con los seres que creó, Dios ha mantenido los principios de la justicia mediante la revelación del pecado en su verdadero carácter, y ha demostrado que sus verdaderas consecuencias son la des-gracia y la muerte. Nunca existió el perdón incondicional del pecado, ni existirá jamás. Un perdón de esta naturaleza sería el abandono de los principios de justicia que constituyen los fundamentos mismos del gobierno de Dios. Llenaría de consternación al universo inmaculado. Dios ha indicado fielmente los resultados del pecado, y si estas advertencias no fuesen la verdad, ¿cómo podríamos estar seguros de que sus promesas se cumplirán? La así llamada benevolencia que quisiera hacer a un lado la justicia, no es benevolencia, sino debilidad…
Hay en Israel un Dios que puede proporcionar liberación a todos los oprimidos. La justicia es la habitación de su trono (God’s Amazing Grace, p. 73, parcialmente en La maravillosa gracia de Dios, p. 73).
Estudien los obreros de Dios el capítulo sexto de Isaías y los primeros dos capítulos de Ezequiel.
La rueda dentro de otra rueda, la semejanza de criaturas vivientes relacionadas con ellas, todo le parecía al profeta intrincado e inexplicable. Pero la mano de la sabiduría infinita se ve entre las ruedas, y el orden perfecto es el resultado de su obra. Cada rueda trabaja en perfecta armonía con cada una de las demás.
Se me ha mostrado que los instrumentos humanos buscan demasiado poder y tratan de controlar la obra ellos mismos. Dejan a Jehová Dios, el Obrero Poderoso, demasiado fuera de sus métodos y planes y no le confían todas las cosas con respecto al progreso de la obra. Nadie debe imaginarse que está en condiciones de manejar estas cosas que pertenecen al gran YO SOY. Dios en su providencia está preparando un camino para que la obra pueda ser realizada por agentes humanos. Ocupe, pues, todo hombre su puesto del deber a fin de hacer la parte que le toca en este tiempo, sabiendo que Dios es su instructor (Testimonios para los ministros, pp. 213, 214).
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NOTAS DE ELENA G. DE WHITE
ESCUELA SABÁTICA ADULTOS 2021
Comentario de Elena G. de White
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Primer Trimestre 2021
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1er. Trimestre 2020 | Enero – Marzo 2021



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