Notas de Elena | Miércoles 30 de septiembre del 2020 | Recuperar lo perdido | Escuela Sabática

Miércoles 30 de septiembre: Recuperar lo perdido
Tanto Adán como Eva comieron del fruto prohibido, y obtuvieron un conocimiento —la experiencia de desobedecer y traicionar a Dios, el conocimiento de que estaban desnudos— que, si hubieran obedecido a Dios, nunca hubieran tenido. Desapareció el ropaje de la inocencia, el manto divino que los rodeaba. Ellos suplantaron este ropaje celestial cosiendo hojas de higuera para hacerse delantales…
Si Adán y Eva no hubieran nunca desobedecido a su Creador, si hubieran permanecido en el sendero de la rectitud perfecta, habrían conocido y comprendido a Dios. Pero cuando escucharon la voz del tentador y pecaron contra Dios, la luz del ropaje de la inocencia celestial los abandonó. Y al separarse de esos ropajes vistieron los mantos oscuros de los que no conocen a Dios…
Si Adán y Eva nunca hubiesen tocado el árbol prohibido, el Señor les hubiera impartido conocimiento: un conocimiento sin la maldición del pecado, un conocimiento que les hubiera traído gozo imperecedero (Conflicto y valor, p. 17).
Dios ha llamado a su pueblo para que alcancen gloria y virtud, y estas se manifestarán en la vida de cuantos estén verdaderamente relacionados con él. Habiéndoseles permitido participar del don celestial, deben seguir dirigiéndose hacia la perfección, siendo “guardados en la virtud de Dios por fe”. 1 Pedro 1:5. La gloria de Dios consiste en otorgar su poder a sus hijos. Desea ver a los hombres alcanzar la más alta norma: y serán hechos perfectos en él cuando por fe echen mano del poder de Cristo, cuando recurran a sus infalibles promesas reclamando su cumplimiento, cuando con una importunidad que no admita rechazamiento, busquen el poder del Espíritu Santo (Los hechos de los apóstoles, p. 423).
Cuando se creó la tierra, era santa y hermosa. Dios declaró que era buena en gran manera. Cada flor, cada arbusto y cada árbol, respondían al propósito de su Creador. Había hermosura en todo lo que podían observar los ojos y su contemplación llenaba la mente con los pensamientos del amor de Dios. Al inducir al hombre a pecar, Satanás abrigaba la esperanza de contrarrestar la corriente del amor divino que fluía hacia la raza humana; sin embargo, en lugar de lograrlo, su obra no hizo más que poner en evidencia manifestaciones nuevas y más profundas de la misericordia y la bondad de Dios (Testimonios para la iglesia, t. 7, pp. 86, 87).
Nadie piense que ya no hay más conocimiento que adquirir. La profundidad del intelecto humano puede ser medida; las obras de los autores humanos pueden dominarse, pero el más alto, profundo y ancho arrebato de la imaginación no puede descubrir a Dios. Hay una infinidad más allá de todo lo que podamos comprender. Hemos contemplado solamente una vislumbre de la gloria divina y de la infinitud del conocimiento y la sabiduría; hemos estado trabajando, por así decirlo, en la superficie de la misma, cuando el rico metal del oro está debajo de la superficie, para recompensar al que cave en su búsqueda. El pozo de la mina debe ser ahondado cada vez más, y el resultado será el hallazgo del glorioso tesoro. Por medio de una fe correcta, el conocimiento divino llegará a ser el conocimiento humano (Palabras de vida del gran Maestro, p. 85).
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NOTAS DE ELENA G. DE WHITE
ESCUELA SABÁTICA
Lecciones de Escuela Sabática para Adultos
Lección 1: Para el 3 de Octubre de 2020
LA EDUCACIÓN EN EL JARDÍN DEL EDÉN
Cuarto Trimestre 2020
LA EDUCACIÓN
4to. Trimestre 2020



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