Notas de Elena | Miércoles 28 de octubre del 2020 | El gran Maestro y la reconciliación | Escuela Sabática

Miércoles 28 de octubre: El gran Maestro y la reconciliación
Cristo sufrió para que mediante la fe en él nuestros pecados fuesen perdonados. Vino a ser el sustituto y la seguridad del hombre, tomando sobre sí el castigo que no merecía, para que nosotros que lo merecíamos pudiésemos ser libertados y volver a la lealtad hacia Dios en virtud de los méritos de un Salvador crucificado y resucitado. Él es nuestra única esperanza de salvación. En virtud de su sacrificio, los que ahora somos probados, somos prisioneros de esperanza. Hemos de revelar al universo —al mundo caído y a los mundos no caídos— que en Dios hay perdón y que mediante su amor podemos ser reconciliados con él. El hombre que se arrepiente, que experimenta contrición de corazón, que cree en Cristo como sacrificio expiatorio, llega a comprender que Dios se ha reconciliado con él.
Debiéramos conservar una profunda gratitud todos los días de nuestra vida porque el Señor ha dejado escritas estas palabras: “Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados”. La reconciliación de Dios con el hombre y del hombre con Dios es segura si se llenan ciertas condiciones. El Señor dice: “Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado: al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh, Dios”… Aunque es el Restaurador de la humanidad caída, sin embargo, “él cuenta el número de las estrellas; a todas ellas llama por sus nombres. Grande es el Señor nuestro, y de mucha potencia; y de su entendimiento no hay número. Jehová ensalza a los humildes: humilla los impíos hasta la tierra. Cantad a Jehová con alabanza, cantad con arpa a nuestro Dios… Complácese Jehová en los que le temen, y en los que esperan en su misericordia. Alaba a Jehová, Jerusalén; alaba a tu Dios, Sion” (La educación cristiana, pp. 58, 59).
El que mandó que la luz resplandeciera en medio de las tinieblas, arroja luz sobre la mente de todos los que quieran considerarlo como corresponde, amándolo supremamente, y manifestando una fe y una confianza inquebrantables en él. Su luz alumbra las cámaras de la mente y el templo del alma. El corazón se llena con la luz del conocimiento de la gloria que brilla en el rostro de Jesucristo. Y con esa luz viene el discernimiento espiritual…
Mientras más conozca el hombre a Jesucristo, más cuidadoso será para tratar con respeto, cortesía y corrección a sus semejantes. Ha aprendido de Cristo y sigue su ejemplo en palabra y acción. Por fe está unido con Cristo. “Nosotros somos colaboradores de Dios”. 1 Corintios 3:9 (Cada día con Dios, p. 133).
=============================
NOTAS DE ELENA G. DE WHITE
ESCUELA SABÁTICA
Lecciones de Escuela Sabática para Adultos
Lección 5: Para el 31 de Octubre de 2020
JESÚS COMO EL GRAN MAESTRO
Cuarto Trimestre 2020
LA EDUCACIÓN
4to. Trimestre 2020


Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*