Notas de Elena | Miércoles 14 de octubre del 2020 | El afán y las luchas de los que guardan la ley | Escuela Sabática

Miércoles 14 de octubre: El afán y las luchas de los que guardan la ley
Ezequías y sus asociados instituyeron varias reformas para fortalecer los intereses espirituales y temporales del reino. “En todo Judá”, el rey “ejecutó lo bueno, recto, y verdadero, delante de Jehová su Dios. En todo cuanto comenzó… hízolo de todo corazón, y fue prosperado”. “En Jehová Dios de Israel puso su esperanza,… y no se apartó de él, sino que guardó los mandamientos que Jehová prescribió a Moisés. Y Jehová fue con él; y en todas las cosas a que salía prosperaba”. 2 Crónicas 31:20, 21; 2 Reyes 18:5-7.
El reinado de Ezequías se caracterizó por una serie de providencias notables, que revelaron a las naciones circundantes que el Dios de Israel estaba con su pueblo…
Desde los tiempos de David, no había reinado rey alguno que hubiese obrado tan poderosamente para la edificación del reino de Dios en un tiempo de apostasía y desaliento. El moribundo rey había servido fielmente a su Dios, y había fortalecido la confianza del pueblo en Jehová como su Gobernante supremo (Profetas y reyes, pp. 250-252).
Jesús no se interpuso para librar a su siervo [Juan el bautista]. Sabía que Juan soportaría la prueba. Gozosamente habría ido el Salvador a Juan, para alegrar la lobreguez de la mazmorra con su presencia. Pero no debía colocarse en las manos de sus enemigos, ni hacer peligrar su propia misión. Gustosamente habría librado a su siervo fiel. Pero por causa de los millares que en años ulteriores debían pasar de la cárcel a la muerte, Juan había de beber la copa del martirio. Mientras los discípulos de Jesús languideciesen en solitarias celdas, o pereciesen por la espada, el potro o la hoguera, aparentemente abandonados de Dios y de los hombres, ¡qué apoyo iba a ser para su corazón el pensamiento de que Juan el Bautista, cuya fidelidad Cristo mismo había atestiguado, había experimentado algo similar!
Se le permitió a Satanás abreviar la vida terrenal del mensajero de Dios; pero el destructor no podía alcanzar esa vida que “está escondida con Cristo en Dios”. Colosenses 3:3. Se regocijó por haber causado pesar a Cristo; pero no había logrado vencer a Juan. La misma muerte le puso para siempre fuera del alcance de la tentación. En su guerra, Satanás estaba revelando su carácter. Puso de manifiesto, delante del universo que la presenciaba, su enemistad hacia Dios y el hombre (El Deseado de todas las gentes, p. 196).
A todos nos tocan a veces momentos de intensa desilusión y profundo desaliento, días en que nos embarga la tristeza y es difícil creer que Dios sigue siendo el bondadoso benefactor de sus hijos terrenales; días en que las dificultades acosan al alma, en que la muerte parece preferible a la vida. Entonces es cuando muchos pierden su confianza en Dios y caen en la esclavitud de la duda y la servidumbre de la incredulidad. Si en tales momentos pudiésemos discernir con percepción espiritual el significado de las providencias de Dios, veríamos ángeles que procuran salvarnos de nosotros mismos y luchan para asentar nuestros pies en un fundamento más firme que las colinas eternas; y nuestro ser se compenetraría de una nueva fe y una nueva vida (Profetas y reyes, p. 119).
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NOTAS DE ELENA G. DE WHITE
ESCUELA SABÁTICA
Lecciones de Escuela Sabática para Adultos
Lección 3: Para el 17 de Octubre de 2020
LA LEY COMO EDUCADORA
Cuarto Trimestre 2020
LA EDUCACIÓN
4to. Trimestre 2020



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