Notas de Elena | Miércoles 13 de mayo del 2020 | Textos y contextos | Escuela Sabática

Miércoles 13 de mayo: Textos y contextos
Satanás tentó al primer Adán en el Edén, y Adán argumentó con el enemigo, dándole así una ventaja. Satanás ejerció su poder hipnótico sobre Adán y Eva, y se esforzó por ejercer ese poder sobre Cristo. Pero después de que fueron citadas las palabras de las Escrituras, Satanás supo que no tendría la oportunidad de triunfar…
Cristo ocupó el lugar de Adán en el desierto de la tentación, para soportar la prueba en que este fracasó. Entonces Cristo venció en lugar del pecador, cuatro mil años después de que Adán dio la espalda a la luz de su hogar. La familia humana, separada de la presencia de Dios, se había apartado más y más, generación tras generación, de la pureza original, de la sabiduría y el conocimiento que Adán poseía en el Edén. Cristo llevó los pecados y las debilidades de la raza humana en la condición en que esta se encontraba cuando él vino a la tierra para socorrer al hombre. En favor de la raza humana y con las debilidades del hombre caído sobre sí, debía resistir las tentaciones de Satanás en todos los puntos en los cuales sería atacado el hombre —Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 5, p. 1057.
¡Qué contraste el del segundo Adán cuando fue al sombrío desierto para hacer frente sin ninguna ayuda a Satanás! Desde la caída, la raza humana había estado disminuyendo en tamaño y en fortaleza física, y hundiéndose más profundamente en la escala de la dignidad moral, hasta el período del advenimiento de Cristo a la tierra. Y a fin de elevar al hombre caído, Cristo debía alcanzarlo donde estaba. Él tomó la naturaleza humana y llevó las debilidades y la degeneración del hombre. Él que no conoció pecado, llegó a ser pecado por nosotros. Se humilló a sí mismo hasta las profundidades más hondas del infortunio humano a fin de poder estar calificado para llegar hasta el hombre y elevarlo de la degradación en que el pecado lo había sumergido —Mensajes selectos, t. 1, pp. 314, 315.
¡Cuántos están haciendo un intenso trabajo para andar en la senda estrecha de la santidad! Para muchos la paz y el descanso de este bendito camino no parecen estar más cercanos hoy que lo que estaban años atrás en lo pasado. Miran muy a lo lejos para hallar lo que está cerca; hacen complicado lo que Jesús hizo muy sencillo. Él es “el camino, la verdad, y la vida”. El plan de salvación ha sido revelado con sencillez en la Palabra de Dios; pero se ha buscado demasiado la sabiduría del mundo y demasiado poco la sabiduría de la justicia de Cristo. Y almas que podrían haber descansado en el amor de Jesús, han estado dudando, y confusas acerca de muchas cosas…
Debéis confiar en Jesús por vosotros mismos, y apropiaros de las promesas de Dios para vosotros, o de otra manera ¿cómo podéis educar a otros a tener una confianza humilde y santa en él? —Mensajes selectos, t. 3, pp. 170, 171.
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NOTAS DE ELENA G. DE WHITE
Lecciones de Escuela Sabática para Adultos
Lección 7: Para el 16 de mayo de 2020
IDIOMAS, TEXTO Y CONTEXTO
2do. Trimestre 2020
CÓMO INTERPRETAR LA BIBLIA



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