Notas de Elena | Martes 10 de noviembre del 2020 | En espíritu y en verdad | Escuela Sabática

Martes 10 de noviembre: En espíritu y en verdad
[Jesús] deseaba elevar los pensamientos de su oyente por encima de cuanto se refería a formas, ceremonias y cuestiones controvertidas. “La hora viene —dijo él— y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”…
Mientras la mujer hablaba con Jesús, le impresionaron sus palabras. Nunca había oído expresar tales sentimientos por los sacerdotes de su pueblo o de los judíos. Al serle revelada su vida pasada, había llegado a sentir su gran necesidad. Comprendió la sed de su alma, que las aguas del pozo de Sicar no podrían nunca satisfacer. Nada de todo lo que había conocido antes, le había hecho sentir así su gran necesidad. Jesús la había convencido de que leía los secretos de su vida; sin embargo, se daba cuenta de que era un amigo que la compadecía y la amaba. Aunque la misma pureza de su presencia condenaba el pecado de ella, no había pronunciado acusación alguna, sino que le había hablado de su gracia, que podía renovar el alma…
Al oír la mujer estas palabras, la fe nació en su corazón, y aceptó el admirable anunció de los labios del Maestro divino (El Deseado de todas las gentes, pp. 159, 160).
El mensaje de Cristo a la samaritana con la cual había hablado junto al pozo de Jacob, había producido fruto. Después de escuchar sus palabras, la mujer había ido a los hombres de la ciudad, y les había dicho: “Venid, ved un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho: ¿si quizá es este el Cristo?” Ellos fueron con ella, oyeron a Jesús, y creyeron en él. Ansiosos de oír más, le rogaron a Jesús que se quedase con ellos. Por dos días él se detuvo allí, “y creyeron muchos más por la palabra de él”. Juan 4:29, 41.
Y cuando sus discípulos fueron expulsados de Jerusalén, algunos hallaron seguro asilo en Samaria. Los samaritanos dieron la bienvenida a estos mensajeros del evangelio, y los judíos convertidos recogieron una preciosa mies entre aquellos que habían sido antes sus más acerbos enemigos (Los hechos de los apóstoles, pp. 87, 88).
Los siervos de Dios han de ser voluntarios militantes, listos para prestar servicio en seguida de ser avisados. Hermanos míos, de hora en hora se os presentarán oportunidades de servir a Dios. Estas oportunidades llegan y pasan constantemente. Estad siempre listos para sacar el mejor partido posible de ellas. Aquella oportunidad de decir a algún alma menesterosa la palabra de vida puede no volver a presentarse; por lo tanto, nadie se atreva a decir: “Ruégote que me des por excusado”. No perdáis oportunidad de dar a conocer a otros las inefables riquezas de Cristo; porque una oportunidad, una vez descuidada, puede pasar para siempre fuera de nuestro alcance (Obreros evangélicos, pp. 204, 205).
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NOTAS DE ELENA G. DE WHITE
ESCUELA SABÁTICA
Lecciones de Escuela Sabática para Adultos
Lección 7: Para el 14 de noviembre del 2020
LA ADORACIÓN EN LA EDUCACIÓN
Cuarto Trimestre 2020
LA EDUCACIÓN
4to. Trimestre 2020



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