Notas de Elena | Lunes 30 de noviembre del 2020 | La hermosura de la santidad | Escuela Sabática

Lunes 30 de noviembre: La hermosura de la santidad
Tomad la Biblia como libro de estudio, y ved si no seréis llenos del amor de Dios. Vuestro corazón puede ser estéril, vuestro intelecto débil; pero si queréis estudiar con oración la Palabra de Dios, fulgurará la luz en vuestra mente. Dios obrará con todo estudiante diligente. Los educadores que quieran aprender del gran Maestro, comprenderán la ayuda de Dios como Daniel y sus compañeros, acerca de quienes dice el relato: “A estos cuatro muchachos Dios les dio conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias: y Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños”. Daniel 1:17 (Consejos para los maestros, p. 440).
Dios invita a los hombres a verle en las maravillas de los cielos. “Levantad en alto vuestros ojos —dice— y mirad quién creó estas cosas; él saca y cuenta su ejército; a todas llama por sus nombres; ninguna faltará; tal es la grandeza de su fuerza, y el poder de su dominio”. Isaías 40:26. Dios quiere que estudiemos las obras del infinito, y aprendamos de ese estudio a amarle, reverenciarle y obedecerle. Los cielos y la tierra, con sus tesoros, enseñan las lecciones del amor de Dios, de su cuidado y poder (Consejos para los maestros, p. 441).
“El hombre ve lo que aparece, mas el Señor ve el corazón”. 1 Samuel 16:7. El corazón humano con sus encontradas emociones de gozo y de tristeza, el extraviado y caprichoso corazón, morada de tanta impureza y engaño. El Señor conoce sus motivos, sus mismos intentos y designios. Id a él con vuestra alma manchada tal cual está. Como el salmista, abrid sus cámaras al ojo que todo lo ve, exclamando: “¡Escudríñame, oh Dios, y conoce mi corazón: ensáyame, y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí algún camino malo, y guíame en el camino eterno!” Salmo 139:23, 24 (El camino a Cristo, p. 35).
Su tierna compasión caía con un toque sanador sobre los corazones cansados y atribulados. Aun en medio de la turbulencia de enemigos airados, estaba rodeado por una atmósfera de paz. La hermosura de su rostro, la amabilidad de su carácter, sobre todo el amor expresado en su mirada y su tono, atraían a él a todos aquellos que no estaban endurecidos por la incredulidad. De no haber sido por el espíritu suave y lleno de simpatía que se manifestaba en todas sus miradas y palabras, no habría atraído las grandes congregaciones que atraía. Los afligidos que venían a él sentían que vinculaba su interés con los suyos como un amigo fiel y tierno, y deseaban conocer más de las verdades que enseñaba. El cielo se acercaba. Ellos anhelaban permanecer en su presencia, y que pudiese acompañarlos de continuo el consuelo de su amor.
La vida de Jesús de Nazaret era diferente de la de todos los demás hombres. Su vida entera estuvo caracterizada por la benevolencia desinteresada y la belleza de la santidad. En su seno se encontraba el amor más puro, libre de toda mancha de egoísmo y pecado. Su vida fue perfectamente armoniosa. Él es el único verdadero modelo de bondad y perfección (Mente, carácter y personalidad, t. 1, pp. 186, 187).
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NOTAS DE ELENA G. DE WHITE
ESCUELA SABÁTICA
Lecciones de Escuela Sabática para Adultos
Lección 10: Para el 5 de diciembre de 2020
LA EDUCACIÓN ARTÍSTICA Y CIENTÍFICA
Cuarto Trimestre 2020
LA EDUCACIÓN
4to. Trimestre 2020



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