Notas de Elena | Lunes 3 de mayo del 2021 | Acuerdo de tierras | Escuela Sabática

Lunes 3 de mayo: Acuerdo de tierras
José vivió cincuenta y cuatro años después de la muerte de su padre… Presenció el aumento y la prosperidad de su pueblo, y durante todos estos años su fe en la divina restauración de Israel a la tierra prometida fue inconmovible.
Cuando vio que se acercaba su fin, llamó a todos sus parientes. Aunque había sido tan honrado en la tierra de los Faraones, Egipto no era para él más que el lugar de su destierro; lo último que hizo fue indicar que había echado su suerte con Israel. Sus últimas palabras fueron: “Dios ciertamente os visitará, y os hará subir de aquesta tierra a la tierra que juró a Abraham, a Isaac, y a Jacob”. E hizo jurar solemnemente a los hijos de Israel que llevarían sus huesos consigo a la tierra de Canaán… A través de los siglos de trabajo que siguieron, aquel ataúd, recuerdo de las postreras palabras de José, daba testimonio a Israel de que ellos eran solo peregrinos en Egipto, y les ordenaba que cifraran sus esperanzas en la tierra prometida, pues el tiempo de la liberación llegaría con toda seguridad (Historia de los patriarcas y profetas, p. 245).
[L]os israelitas cifraron sus esperanzas en la grandeza mundanal. Desde el tiempo en que entraron en la tierra de Canaán, se apartaron de los mandamientos de Dios y siguieron los caminos de los paganos. En vano Dios les mandaba advertencias por sus profetas. En vano sufrieron el castigo de la opresión pagana. A cada reforma seguía una apostasía mayor.
Si los hijos de Israel hubieran sido fieles a Dios, él podría haber logrado su propósito honrándolos y exaltándolos. Si hubiesen andado en los caminos de la obediencia, él los habría ensalzado “sobre todas las naciones que ha hecho, para alabanza y para renombre y para gloria”. “Verán todos los pueblos de la tierra —dijo Moisés— que tú eres llamado del nombre de Jehová, y te temerán”. Las gentes “oirán hablar de todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido es esta gran nación”. Deuteronomio 26:19; 28:10; Deuteronomio 4:6 (El Deseado de todas las gentes, pp. 19, 20).
El cielo está al alcance de todos los que cumplan las condiciones escritas en la palabra de Dios. El Redentor obedeció hasta la muerte.
Se dio a sí mismo como ofrenda por el pecado. Sois redimidos “con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha”. 1 Pedro 1:19​…
La preciosa sangre de Jesús es la fuente preparada para purificar el alma de toda mancha de pecado. Cuando os decidáis a tomarlo como vuestro amigo, desde la cruz de Cristo brillará una luz nueva y permanente.
El verdadero sentimiento del sacrificio y la intercesión del amado Salvador quebrantará el corazón que se ha endurecido con el pecado.
El amor, la gratitud y la humildad entrarán en el alma. La rendición del corazón a Jesús subyuga al rebelde y lo vuelve penitente. El lenguaje del alma obediente es: “Las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”. 2 Corintios 5:17 (Testimonios para la iglesia, t. 4, pp. 617,618).
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NOTAS DE ELENA G. DE WHITE
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA 2021
Lectura del Folleto Comentarios de Elena G. de White
Lecciones de Escuela Sabática para Adultos
Lección 6: Para el 8 de abril de 2021
LA SIMIENTE DE ABRAHAM
Segundo Trimestre 2021
LA PROMESA: EL PACTO ETERNO DE DIOS
2do. Trimestre 2020 | Abril – Junio 2021
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Narración: Isabel Salinas



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