Notas de Elena | Lunes 28 de septiembre del 2020 | Intromisión | Escuela Sabática

Lunes 28 de septiembre: Intromisión
Cuando Satanás se dio plena cuenta de que no había posibilidad de que regresase al favor de Dios, su malicia y su odio comenzaron a manifestarse. Consultó a sus ángeles, y trazó un plan para seguir obrando contra el gobierno de Dios. Cuando Adán y Eva fueron puestos en el hermoso huerto, Satanás estaba haciendo planes para destruirlos. De ningún modo podía verse privada de su felicidad esa pareja dichosa si obedecía a Dios. Satanás no podía ejercer su poder contra ella a menos que primero desobedeciesen a Dios y perdiesen su derecho al favor divino. Había que idear algún plan para inducirlos a desobedecer a fin de que incurriesen en la desaprobación de Dios y fuesen puestos bajo la influencia más directa de Satanás y sus ángeles. Se decidió que Satanás asumiría otra forma y manifestaría interés en el hombre. Tenía que hacerle insinuaciones contra la veracidad de Dios y crear dudas acerca de si Dios quería decir precisamente lo que decía; luego, excitar la curiosidad de la pareja e inducirla a tratar de inmiscuirse en los planes insondables de Dios —es decir cometer el mismo pecado del cual Satanás se había hecho culpable— y razonar acerca de la causa de sus restricciones con respecto al árbol del conocimiento (Primeros escritos, pp. 146, 147).
Dios no quería que nuestros primeros padres tuvieran conocimiento de la culpa. Cuando ellos aceptaron los asertos de Satanás, que eran falsos, entraron en nuestro mundo la desobediencia y la transgresión. Esta desobediencia a la orden expresa de Dios, el hecho de creer las mentiras de Satanás, abrió las compuertas del mal sobre el mundo (Mente, carácter y personalidad, t. 2, p. 205).
[Satanás] se había rebelado en el cielo, y había ganado simpatizantes que le amaban y le seguían en su rebelión. Había caído y hecho caer a otros consigo, y ahora había tentado a la mujer para que desconfiase de Dios, pusiese en duda su sabiduría, y procurase penetrar sus planes omniscientes. Satanás sabía que la mujer no caería sola. Adán, por su amor hacia Eva, desobedeció la orden de Dios, y cayó con ella (Primeros escritos, p. 148).
La mujer creía que era capaz de discernir el bien y el mal. La lisonjera esperanza de alcanzar un nivel más elevado de conocimiento la había inducido a pensar que la serpiente era su amiga especial, que tenía gran interés en su bienestar. Si hubiera buscado a su esposo y ambos hubieran transmitido a su Hacedor las palabras de la serpiente, habrían sido librados al instante de esa artera tentación…
Nuestros primeros padres decidieron creer las palabras de una serpiente, según pensaban, que no les había dado prueba alguna de su amor. No había hecho nada por su felicidad y su beneficio, mientras Dios les había dado todo lo que era bueno para comer y agradable a la vista. Doquiera descansaba la mirada había abundancia y belleza; sin embargo, Eva fue engañada por la serpiente, y llegó a pensar que se les había ocultado algo que podía hacerlos tan sabios como Dios mismo. En vez de creer en Dios y confiar en él, rechazó mezquinamente su bondad y aceptó las palabras de Satanás (La historia de la redención, pp. 38, 39).
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NOTAS DE ELENA G. DE WHITE
ESCUELA SABÁTICA
Lecciones de Escuela Sabática para Adultos
Lección 1: Para el 3 de Octubre de 2020
LA EDUCACIÓN EN EL JARDÍN DEL EDÉN
Cuarto Trimestre 2020
LA EDUCACIÓN
4to. Trimestre 2020



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