Notas de Elena | Lunes 25 de enero del 2021 | Un Hijo nos es dado (Isa. 9:6, 7) | Escuela Sabática

Lunes 25 de enero: Un Hijo nos es dado (Isa. 9:6, 7)
María no entendía la misión de Cristo. En su profecía, Simeón lo había denominado luz que iba a ser revelada a los gentiles, y gloria de Israel. Así también los ángeles habían anunciado el nacimiento de Cristo como nuevas de gozo para todos los pueblos. Dios estaba tratando de corregir el estrecho concepto de los judíos respecto de la obra del Mesías. Deseaba que le contemplasen, no solo como el libertador de Israel, sino como Redentor del mundo. Pero debían transcurrir muchos años antes de que la madre de Jesús comprendiese la misión de él.
María esperaba el reinado del Mesías en el trono de David, pero no veía el bautismo de sufrimiento por cuyo medio debía ganarlo. Simeón reveló el hecho de que el Mesías no iba a encontrar una senda expedita por el mundo. En las palabras dirigidas a María: “Una espada traspasará tu alma”, Dios, en su misericordia, dio a conocer a la madre de Jesús la angustia que por él ya había empezado a sufrir (El Deseado de todas las gentes, pp. 38, 39).
Cristo proporcionó a los hombres y mujeres el poder para vencer. Vino a este mundo en forma humana para vivir como hombre entre los hombres. Tomó las debilidades de la naturaleza humana para ser probado y tentado. En su humanidad era participante de la naturaleza divina; por su encarnación ganó en un nuevo sentido el título de Hijo de Dios. El ángel dijo a María: “El poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios”. Si bien era el hijo de un ser humano, en un nuevo sentido se convirtió en el Hijo de Dios. Así estuvo en nuestro mundo: Hijo de Dios, y sin embargo aliado, por nacimiento, con la raza humana…
Cristo estuvo unido con el Padre desde toda la eternidad, y cuando tomó sobre sí la naturaleza humana, todavía era uno con Dios. [Este] es el vínculo que une a Dios con la humanidad [se cita Hebreos 2:14] (Comentarios de Elena G. de White en el Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 5, p. 1089).
El Hermano mayor de nuestra familia humana está junto al trono eterno. Mira a toda alma que vuelve su rostro hacia él como al Salvador.
Sabe por experiencia lo que es la flaqueza humana, lo que son nuestras necesidades, y en qué consiste la fuerza de nuestras tentaciones, porque fue “tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado”. Hebreos 4:15. Está velando sobre ti, tembloroso hijo de Dios. ¿Estás tentado? Te librará. ¿Eres débil? Te fortalecerá. ¿Eres ignorante? Te iluminará. ¿Estás herido? Te curará. Jehová “cuenta el número de las estrellas”; y, no obstante, es también el que “sana a los quebrantados de corazón, y liga sus heridas”. Salmo 147:4, 3…
Cuanto más débil y desamparado te sientas, más fuerte serás con su ayuda. Cuanto más pesadas sean tus cargas, más dulce y benéfico será tu descanso al echarlas sobre Aquel que se ofrece a llevarlas por ti (El ministerio de curación, pp. 47, 48).
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NOTAS DE ELENA G. DE WHITE
ESCUELA SABÁTICA ADULTOS 2021
Comentario de Elena G. de White
Lecciones de Escuela Sabática para Adultos
Lección 5: Para el 30 de enero de 2021
NOBLE PRÍNCIPE DE PAZ
Primer Trimestre 2021
ISAÍAS



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