Notas de Elena | Jueves 11 de marzo del 2021 | Un tiempo para nosotros (Isa. 58:13, 14) | Escuela Sabática

Jueves 11 de marzo: Un tiempo para nosotros (Isa. 58:13, 14)
En el capítulo 58 de Isaías se especifica la obra de los que adoran a Dios, el Hacedor de los cielos y la tierra: “Los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás”. Isaías 58:12. El monumento de Dios, su séptimo día de reposo, será ensalzado. “Y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar. Si retrajeres del día de reposo [margen: sábado] tu pie [si dejares de pisotearlo], de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares… yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Jehová lo ha hablado”. Isaías 58:12- 14 (Mensajes selectos, t. 2, p. 122).
Hay que recordar y observar el sábado como monumento de la obra del Creador. Al señalar a Dios como el Hacedor de los cielos y de la tierra, el sábado distingue al verdadero Dios de todos los falsos dioses. Todos los que guardan el séptimo día demuestran al hacerlo que son adoradores de Jehová. Así el sábado será la señal de lealtad del hombre hacia Dios mientras haya en la tierra quien le sirva.
El cuarto mandamiento es, entre todos los diez, el único que contiene tanto el nombre como el título del Legislador. Es el único que establece por autoridad de quién se dio la ley. Así, contiene el sello de Dios, puesto en su ley como prueba de su autenticidad y de su vigencia {Historia de los patriarcas y profetas, p. 315).
¿Debía Dios prohibir al sol que realizase su oficio en sábado, suspender sus agradables rayos para que no calentasen la tierra ni nutriesen la vegetación? ¿Debía el sistema de los mundos detenerse durante el día santo? ¿Debía ordenar a los arroyos que dejasen de regar los campos y los bosques, y pedir a las olas del mar que detuviesen su incesante flujo y reflujo? ¿Debían el trigo y la cebada dejar de crecer, y el racimo suspender su maduración purpúrea? ¿Debían los árboles y las flores dejar de crecer o abrirse en sábado?
En tal caso, el hombre echaría de menos los frutos de la tierra y las bendiciones que hacen deseable la vida. La naturaleza debía continuar su curso invariable. Dios no podía detener su mano por un momento, o el hombre desmayaría y moriría. Y el hombre también tiene una obra que cumplir en sábado: atender las necesidades de la vida, cuidar a los enfermos, proveer a los menesterosos. No será tenido por inocente quien descuide el alivio del sufrimiento ese día. El santo día de reposo de Dios fue hecho para el hombre, y las obras de misericordia están en perfecta armonía con su propósito. Dios no desea que sus criaturas sufran una hora de dolor que pueda ser aliviada en sábado o cualquier otro día (El Deseado de todas las gentes, pp. 176, 177).
Viernes, 12 de marzo: Para estudiar y meditar
Mi vida hoy, “Cubro al desnudo”, 25 de agosto, p. 248;
Mi vida hoy, “Uno con Dios mediante la fe”, 7 de enero, p. 11.
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NOTAS DE ELENA G. DE WHITE
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA 2021
Lectura del Folleto Comentarios de Elena G. de White
Lecciones de Escuela Sabática para Adultos
Lección 11: Para el 13 de marzo de 2021
AMOR A CAMBIO
Primer Trimestre 2021



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