Notas de Elena | Domingo 30 de mayo del 2021 | “He aquí, vienen los días…” | Escuela Sabática

Domingo 30 de mayo: “He aquí, vienen los días…”
La obra de Dios es la misma en todos los tiempos, aunque hay distintos grados de desarrollo y diferentes manifestaciones de su poder para suplir las necesidades de los hombres en los diferentes siglos. Empezando con la primera promesa evangélica, y siguiendo a través de las edades patriarcal y judía, para llegar hasta nuestros propios días, ha habido un desarrollo gradual de los propósitos de Dios en el plan de la redención. El Salvador simbolizado en los ritos y ceremonias de la ley judía es el mismo que se revela en el evangelio. Las nubes que envolvían su divina forma se han esfumado; la bruma y las sombras se han desvanecido; y Jesús, el Redentor del mundo, aparece claramente visible. El que proclamó la ley desde el Sinaí, y entregó a Moisés los preceptos de la ley ritual, es el mismo que pronunció el sermón sobre el monte. Los grandes principios del amor a Dios, que él proclamó como fundamento de la ley y los profetas, son solo una reiteración de lo que él había dicho por medio de Moisés al pueblo hebreo: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todo tu poder”. Y “amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Deuteronomio 6:4, 5; Levítico 19:18. El Maestro es el mismo en las dos dispensaciones. Las demandas de Dios son las mismas. Los principios de su gobierno son los mismos. Porque todo procede de Aquel “en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación”. Santiago 1:17 (Historia de ¡os patriarcas y profetas, p. 390).
Donde no solo hay una creencia en la Palabra de Dios, sino una sumisión de la voluntad a él; donde se le da a él el corazón y los afectos se fijan en él, allí hay fe, fe que obra por el amor y purifica el alma. Mediante esta fe, el corazón se renueva conforme a la imagen de Dios. Y el corazón que en su estado camal no se sujetaba a la ley de Dios ni tampoco podía, se deleita después en sus santos preceptos, y exclama con el salmista: “¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación” (Salmo 119. 97). Y la justicia de la ley se cumple en nosotros, “los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”. Romanos 8:1 (God’s Amazing Grace, p. 137; parcialmente en La maravillosa gracia de Dios, p. 137).
Los judíos habían interpretado erróneamente la promesa de Dios de favorecer eternamente a Israel… Los judíos consideraban que su descendencia natural de Abraham les daba derecho a esta promesa. Pero pasaban por alto las condiciones que Dios había especificado. Antes de hacer la promesa, había dicho: “Daré mi ley en sus entrañas, y escribi- réla en sus corazones; y seré yo a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo… Porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado”. Jeremías 31:33, 34 (El Deseado de todas las gentes, pp. 80, 81).
=============================
NOTAS DE ELENA G. DE WHITE
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA 2021
Lectura del Folleto Comentarios de Elena G. de White
Lecciones de Escuela Sabática para Adultos
Lección 10: Para el 5 de junio de 2021
EL NUEVO PACTO
Segundo Trimestre 2021
LA PROMESA: EL PACTO ETERNO DE DIOS
2do. Trimestre 2020 | Abril – Junio 2021



Spread the love
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*