Lección 5 | Miércoles 31 de julio del 2019 | Ezequiel | Escuela Sabática para Adultos

Miércoles 31 de julio
EZEQUIEL
Si le preguntáramos a un grupo de cristianos sobre los “pecados de Sodoma”, es probable que muchos se pongan a enumerar diversos pecados sexuales y otras formas de depravación. Después de todo, Génesis 19:1 al 13 describe a una sociedad enferma y perversa más que propicia para la destrucción.
Sin embargo, curiosamente, la respuesta es más complicada que eso. Considera la descripción de Ezequiel: “He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de pan, y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del menesteroso” (Eze. 16:49). Aunque evidentemente el Señor no iba a pasar por alto las otras formas de depravación que se encontraban en la ciudad, el énfasis de Ezequiel era la injusticia económica y la falta de atención a los necesitados.
¿Podría ser que, a la vista de Dios, estos pecados económicos fueran tan malos como los sexuales?
Las primeras profecías de Ezequiel, posteriores a época de Amós, Miqueas e Isaías, dan una nota similar de advertencia sobre la destrucción venidera. Sin embargo, después de que Jerusalén cae en manos de los babilonios y de que su pueblo es llevado cautivo, el enfoque de Ezequiel cambia más plenamente a las promesas divinas de restauración.
Lee Ezequiel 34:2 al 4, y 7 al 16. Compara la evaluación que hace Dios de los líderes corruptos de Israel en comparación con su propia tarea como Pastor. El trato que ellos le dan a la “oveja” más débil, ¿cómo contrasta con los métodos de Dios?
A pesar de ser tan malos que se los compara con Sodoma, el Señor todavía se acercaba a ellos con la esperanza de alejarlos de su maldad. En el plan renovado de Dios para su pueblo, ellos volverían a su tierra, Jerusalén sería restaurada y el Templo sería reconstruido. Nuevamente volverían a celebrar las fiestas que Dios les dio y la tierra se volvería a dividir en partes iguales entre el pueblo como herencia (ver Eze. 47:13-48:29). Parece obvio que la intención de Dios era que el plan que tenía para su pueblo, que primero fue dado a Moisés y al pueblo de Israel después de su rescate de Egipto, se reanudaría con el regreso de su pueblo del cautiverio. Esto incluía la preocupación por los miembros más débiles de la sociedad, como también por quienes podrían considerarse forasteros.
¿Cuán importante es para ti que nuestro Dios sea un Dios que ofrece segundas oportunidades incluso a su pueblo que se equivocó después de haber tenido la oportunidad de tomar mejores decisiones?
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LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA
Lectura del Folleto de Adultos
Lección 5: Para el 3 de agosto de 2019
EL CLAMOR DE LOS PROFETAS
Tercer Trimestre 2019 – Servir a los necesitados
“Uno de estos mis hermanos más pequeños”
Narración: Carlos Martín

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