Lección 5 | Cómo estudiar la Biblia | Notas de Elena Semanal

Sábado 25 de Abril
Cómo estudiar la Biblia
Nada está calculado para fortalecer el intelecto como el estudio de la Biblia. Ningún otro libro tiene tanto poder para elevar los pensamientos, para vigorizar las facultades, como las amplias y ennoblecedoras verdades de la Biblia. Si se estudiara la Palabra de Dios como se debe, los seres humanos poseerían una amplitud de mente y una nobleza de carácter que rara vez se ven en estos tiempos.
No hay conocimiento tan firme, tan consistente, de tan largo alcance, como el que se obtiene del estudio de la Palabra de Dios. Si no existiera otro libro en todo el mundo, la Palabra de Dios, vivida mediante la gracia de Cristo, haría perfecto al hombre en esta tierra, dotándolo de un carácter apto para la vida futura e inmortal. Los que estudian la Palabra de Dios, tomándola por fe como la verdad, y recibiéndola en el carácter, serán completos en aquel que es todo en todo. Gracias a Dios por las posibilidades que se han colocado ante la humanidad… El tiempo que se dedique al estudio de la Palabra de Dios y a la oración producirá una cosecha del ciento por uno.
La Palabra de Dios es la semilla viviente, y a medida que se la siembre en la mente, el agente humano deberá cuidar diligentemente las etapas sucesivas de su desarrollo. ¿Cómo debe ser hecho esto? Después que se ha recibido la Palabra con oración, se la debe apreciar y cultivar en la vida diaria. Necesita crecer y producir fruto, siendo primero hierba, luego espiga, y después grano lleno en la espiga.
No basta estudiar la Biblia como se haría con cualquier otro libro. Para que se la pueda comprender salvadoramente, el Espíritu Santo necesita descender sobre el corazón del creyente. El mismo Espíritu que inspiró la Palabra debe inspirar al lector de la Palabra. Entonces se escuchará la voz del cielo. “Tu Palabra, oh Dios, es la verdad”, será el lenguaje del alma.
La mera lectura de la Palabra no producirá los resultados previstos por el cielo; debe ser estudiada y alimentada en el corazón. El conocimiento de Dios no se obtiene sin un esfuerzo mental. Debemos estudiar la Biblia con diligencia,
pidiéndole a Dios la ayuda de su Santo Espíritu, para que seamos capaces de comprenderla. Deberíamos tomar un versículo y concentrar la mente en la tarea de descubrir cuál es el pensamiento que Dios ha colocado para nosotros en dicho versículo. Debemos meditar en ese pensamiento hasta que llegue a ser nuestro, y sepamos “lo que dice el Señor”…
La Palabra de Dios es el pan de vida. Los que la coman y la digieran, transformándola en una parte de cada acción y de cada atributo del carácter, crecerán vigorosos en la fortaleza de Dios. Ella le concede un vigor inmortal al alma, perfecciona la experiencia y produce un regocijo que permanecerá para siempre (Exaltad a Jesús , 7 de abril, p. 105).

El estudio de la Biblia es la herramienta más poderosa para fortalecer el intelecto y elevar el carácter. No debe leerse como un libro común; se requiere la ayuda del Espíritu Santo para comprenderla. Se recomienda tomar un solo versículo y meditar en él hasta que el pensamiento de Dios se vuelva propio.

Domingo 26 de Abril
TIEMPO
A los reformadores se les dio gran luz, pero muchos de ellos recibieron la sofistería del error por causa de la interpretación errónea de las Escrituras. Estos errores han pasado a través de los siglos, pero, aunque están canosos con la edad, no tienen detrás de ellos un “Así dice el Señor”. Porque el Señor dijo: Yo no “mudaré lo que ha salido de mis labios”. Salmo 89:34. En su gran misericordia, aun así el Señor ha permitido que una luz mayor brille en estos últimos días. Nos ha enviado su mensaje a nosotros, revelando su ley y mostrando qué es verdad.
En Cristo está la fuente de todo conocimiento. En él están centradas nuestras esperanzas de vida eterna. Él es el gran Maestro que el mundo haya conocido, y si deseamos ensanchar la mente de los niños y los jóvenes, y ganarlos, si es posible, para que amen la Biblia, deberíamos asegurar su mente sobre la verdad clara y sencilla, excavando lo que ha estado enterrado debajo de las hojarascas de la tradición y permitiendo que brillen sus gemas. Anímelos a escudriñar estos temas, y el esfuerzo empleado será una disciplina inestimable.
La revelación de Dios, como está representada en Jesucristo, proporciona un tema que es grande para contemplar y que, si se lo estudia, agudiza la mente y eleva y ennoblece las facultades. Cuando los agentes humanos aprenden esas lecciones en la escuela de Cristo, tratando de llegar a ser como Cristo fue, manso y humilde de corazón, aprenderán la más provechosa de todas las lecciones: que el intelecto es supremo solo si está santificado por medio de una relación viviente con Dios…
La mayor sabiduría, y la más indispensable, es el conocimiento de Dios. El yo se hunde en la insignificancia al contemplar a Dios y a Jesucristo, a quien envió. Debe
hacerse de la Biblia el fundamento de todo estudio. Individualmente, debemos aprender de este libro de lecciones que Dios nos ha dado las condiciones de la salvación para nuestra alma; porque es el único Libro que nos dice qué debemos hacer para ser salvos. Y no solo eso, sino que de ella puede recibirse fuerza para el intelecto (Ser semejante a Jesús, 2 de abril, p. 99).
Aunque grandes reformadores tuvieron luz, también arrastraron errores por interpretaciones erróneas o tradiciones. El conocimiento más indispensable es el conocimiento de Dios a través de Cristo, quien es la fuente de toda verdad. La Biblia debe ser el fundamento de todo estudio para entender las condiciones de la salvación.

Lunes 27 de Abril
UN LUGAR
Las palabras: “Danos hoy nuestro pan cotidiano”, se refieren no solamente al pan temporal, sino al alimento espiritual que proporciona vida eterna al que lo recibe. Cuando creemos y recibimos la palabra de Cristo comemos de su carne y bebemos de su sangre…
Así como el organismo físico se fortalece comiendo el alimento temporal, también la naturaleza espiritual se fortalece comiendo de la carne y bebiendo de la sangre del Hijo de Dios. La Palabra de Dios es espíritu y vida para aquel que se apropia de ella. Quien participa de la carne y de la sangre de Cristo es un participante de la naturaleza divina… Una corriente vivificadora fluye desde el Salvador hacia él.
Nadie puede comer esta carne y beber esta sangre en lugar de otro. Cada cual debe acudir a Cristo con la propia hambre del alma, y cada cual debe tener sus propias convicciones, sentir la necesidad de su propia alma, y aprender de Cristo por sí mismo.
Llenos con el Pan de Vida, no podemos sentir hambre por las atracciones terrenales, por las excitaciones mundanales y la grandeza terrena. Nuestra experiencia religiosa será del mismo orden que el alimento con el cual nos alimentamos.
El alimento que comemos en una comida no nos satisface para siempre. Diariamente debemos tener algo de alimento. Así también diariamente debemos comer de la Palabra de Dios para que la vida del alma pueda renovarse. En aquellos que se alimentan constantemente de la Palabra, Cristo se forma como la esperanza de gloria. Un descuido en la lectura y el estudio de la Biblia produce hambre espiritual…
Cristo es nuestra vida. El alma en quien él mora cumplirá los requerimientos de sus principios mediante una completa devoción y consagración a Dios. El contacto personal de Cristo con el alma la edifica, y suple sus constantes necesidades. Él es hecho para nosotros sabiduría y justicia y santificación y redención. Él es nuestra suficiencia…
Él es la sangre de vida en el alma. Si él mora con nosotros, podemos decir: “Vivo, no ya yo, más vive Cristo en mí”. Gálatas 2:20 (Nuestra elevada vocación, 22 de julio, p. 211).
Doquiera se proclaman las verdades del evangelio, aquellos que desean sinceramente hacer lo recto son inducidos a escudriñar diligentemente las Escrituras. Si en las escenas finales de la historia terrenal, aquellos a quienes se proclaman las verdades probatorias siguieran el ejemplo de los bereanos, escudriñando diariamente las Escrituras, comparando con la Palabra de Dios los mensajes que se les dan, habría un gran número de leales a los preceptos de la ley de Dios donde ahora hay comparativamente pocos. Pero cuando las verdades impopulares de la Biblia se presentan, muchos se niegan a hacer esta investigación. Aunque no pueden contradecir las claras enseñanzas de las Escrituras, manifiestan, sin embargo, extrema indisposición a estudiar las evidencias ofrecidas. Algunos arguyen que aunque estas doctrinas sean en verdad ciertas, importa poco que ellos acepten o no la nueva luz; y se aferran a fábulas agradables por las cuales el enemigo suele extraviar las almas. Así sus mentes son cegadas por el error y ellos se separan del Cielo.
Todos serán juzgados de acuerdo con la luz que se les ha dado. El Señor envía sus embajadores con un mensaje de salvación, y a aquellos que lo oyen los hará responsables de la manera en que tratan las palabras de sus siervos. Los que buscan sinceramente la verdad harán una investigación cuidadosa, a la luz de la Palabra de Dios, de las doctrinas que se les presentan (Los hechos de los apóstoles, pp. 188, 189).
La Palabra de Dios es el pan de vida que fortalece la naturaleza espiritual, así como el alimento físico fortalece el cuerpo. Este estudio debe ser personal y diario; nadie puede comer espiritualmente por otro. Descuidar este estudio produce un «hambre espiritual» que nos hace vulnerables a las distracciones del mundo.

Martes 28 de Abril
EL ESTUDIO PROFUNDO DE LA BIBLIA
Según la ley de Dios, la fuerza para la mente y el alma, lo mismo que para el cuerpo, se adquiere por medio del esfuerzo. El desarrollo se obtiene por medio del ejercicio. De acuerdo con esta ley, Dios ha provisto en su Palabra los medios necesarios para el desarrollo mental y espiritual.
La Biblia contiene todos los principios que los hombres necesitan comprender, a fin de prepararse para esta vida o para la venidera. Estos principios pueden ser comprendidos por todos. Nadie que tenga disposición para apreciar su enseñanza
puede leer un solo pasaje de la Biblia sin obtener de él algún pensamiento útil. Pero la enseñanza más valiosa de la Biblia no se obtiene por medio de un estudio ocasional o aislado. Su gran sistema de verdad no se presenta de tal manera que pueda descubrirlo el lector apresurado o descuidado… Las verdades que forman el gran todo deben ser buscadas y reunidas “un poquito allí, otro poquito allá”. Isaías 28:10.
Una vez buscadas y reunidas, corresponderán perfectamente unas a otras. Cada evangelio es un complemento de los demás; cada profecía, una explicación de la otra; cada verdad, el desarrollo de otra verdad. El evangelio explica los símbolos del sistema judaico. Cada principio de la Palabra de Dios tiene su lugar; cada hecho, su relación. Y la estructura completa, tanto en su propósito como en su ejecución, da testimonio de su Autor. Solo el Ser infinito pudo concebir y dar forma a esa estructura.
Al buscar las diferentes partes y al estudiar su relación, entran en actividad las facultades superiores de la mente humana. Nadie puede emprender ese estudio sin que se desarrolle su mente.
Y el valor intelectual del estudio de la Biblia no consiste solamente en investigar la verdad y descubrir su estructura íntima, sino también en el esfuerzo requerido para abarcar los temas presentados. La mente ocupada solamente con asuntos vulgares se empequeñece y debilita. Si nunca se empeña en comprender verdades grandes y de vasto alcance, después de un tiempo pierde la facultad de crecer. Como salvaguardia contra esa degeneración, y como estímulo para el desarrollo, nada puede igualar al estudio de la Palabra de Dios. Como medio de educación intelectual, la Biblia es más eficaz que cualquier otro libro o que todos los demás libros juntos… Ningún otro estudio puede impartir poder mental como el que imparte el esfuerzo que se realiza para abarcar las estupendas verdades de la revelación. La mente que en esa forma se pone en contacto con los pensamientos del Ser infinito no puede sino desarrollarse y fortalecerse (Reflejemos a Jesús, 28 de mayo, p. 154).

El desarrollo mental y espiritual se obtiene mediante el esfuerzo y ejercicio de las facultades superiores al estudiar temas profundos. Las verdades bíblicas están interconectadas: cada profecía o evangelio se complementa entre sí, formando un sistema perfecto que da testimonio de su Autor divino.

Miércoles 29 de Abril
UNA BENDICIÓN DOBLE
Feliz el hombre que descubre por sí mismo que la Palabra de Dios es lámpara a sus pies y lumbrera su camino: Una luz que resplandece en los lugares tenebrosos. Es la guía celestial del hombre. Pero hay tantos, ¡oh, tantos! que no tienen otro guía fuera de las opiniones de los hombres finitos, los prejuicios, las pasiones o sus
propios cambiantes sentimientos. Sus mentes se hallan en un estado de excitación e incertidumbre. Padecen constantemente de fiebre mental.
Si siguiera a Cristo, la Palabra de Dios sería para usted una columna de nube de día y una columna de fuego de noche. Pero usted no ha hecho de la honra de Dios el primer objeto de la obra de su vida. Tiene la Biblia. Estúdiela por sí mismo. Las enseñanzas de la guía divina no deben ser ignoradas ni pervertidas. La mente divina guiará a los que deseen ser conducidos. La verdad es la verdad, e iluminará a los que la busquen con corazón humilde. El error es error, y no importa cuanta filosofía mundana se le pueda añadir, no lo convertirá en verdad.
“Habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”. 1 Corintios 6:20. ¿Qué requiere el Señor de su herencia adquirida con sangre? La santificación de todo el ser: una pureza semejante a la de Cristo, perfecta conformidad con la voluntad del Señor. ¿En qué consiste la belleza del alma? En la presencia de la gracia de Aquel que dio su vida para redimir a los hombres y las mujeres de la muerte eterna…
No hay súplicas más tiernas, no hay lecciones más claras, no hay mandamientos tan poderosos y protectores, ni promesas tan plenas como las que señalan al pecador la Fuente abierta para lavar la culpa del alma humana (Cada día con Dios, 28 de junio, p. 186).
Un pasaje estudiado hasta que su significado es claro para la mente y su relación con el plan de salvación es evidente, es de más valor que la lectura detenida de muchos capítulos sin tener ningún propósito definido y sin obtener ninguna instrucción positiva. Llevad con vosotros vuestra Biblia. Apenas tenéis la oportunidad leedla: fijad los textos en vuestra memoria. Aun cuando estéis caminando por las calles podéis leer un pasaje y meditar en él, fijándolo así en la mente.
Están por sobrecogernos tiempos que probarán las almas de los hombres; los que son débiles en la fe no resistirán la prueba de aquellos días de peligro. Las grandes verdades de la revelación deben ser estudiadas cuidadosamente, porque todos necesitaremos un conocimiento inteligente de la Palabra de Dios. El estudio de la Biblia y la comunión diaria con Jesús nos darán nociones bien definidas de responsabilidad personal y fuerza para subsistir en el día de la prueba y tentación. Aquel cuya vida esté unida con Cristo por vínculos ocultos será guardado por el
poder de Dios mediante fa fe que salva (In Heavenly Places, p. 138; parcialmente en En los lugares celestiales, 11 de mayo, p. 140).
La Biblia es la guía celestial que reemplaza las opiniones y sentimientos humanos cambiantes. Estudiar un solo pasaje hasta que su significado sea claro es más valioso que leer muchos capítulos sin propósito. Este conocimiento será la fuerza necesaria para subsistir en los tiempos de prueba que se avecinan.

Jueves 30 de Abril
¡CUÁN DULCE!
Cuando se despierte un amor verdadero por la Biblia, y el estudiante empiece a ver cuán vasto es el campo y cuán precioso su tesoro, deseará echar mano de toda oportunidad que se le presente para familiarizarse con la Palabra de Dios. Su estudio no se limitará a un tiempo y un lugar determinados. Y este estudio continuo es uno de los mejores medios de cultivar el amor hacia las Escrituras. El estudiante debería tener siempre consigo la Biblia. Si tenéis una oportunidad, leed un texto y meditad en él. Mientras andáis por la calle, esperáis en la estación del ferrocarril, o en el lugar de una cita, aprovechad la oportunidad de adquirir algún pensamiento del tesoro de la verdad.
Las grandes fuerzas motrices del alma son la fe, la esperanza y el amor; y a ellas se dirige el estudio de la Biblia, hecho debidamente. La hermosura exterior de las Escrituras, la belleza de las imágenes y la expresión, no es sino el engarce, por así decirlo, de su verdadera joya: La belleza de la santidad. En la historia que ofrece de los hombres que anduvieron con Dios, podemos ver fulgores de su gloria. En el que es “del todo amable” contemplamos a Aquel de quien toda la belleza del cielo y de la tierra no es más que un pálido reflejo. “Y yo, si fuere levantado de la tierra —dijo—, a todos atraeré a mí mismo”. Juan 12:32. A medida que el estudiante de la Biblia contempla al Redentor, se despierta en el alma el misterioso poder de la fe, la adoración y el amor. La mirada se fija en la visión de Cristo y el que observa se asemeja cada vez más a lo que adora. Las palabras del apóstol Pablo llegan a ser el lenguaje del alma: “Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor… a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte”. Filipenses 3:8-10.
Los manantiales de paz y gozo celestial abiertos en el alma por las palabras de la Inspiración, se convertirán en un río poderoso de influencia bendita para todos los que se pongan a su alcance. Conviértanse los jóvenes de hoy día, los jóvenes que crecen con la Biblia en la mano, en receptores y transmisores de su energía vivificadora, y fluirán hacia el mundo corrientes de bendición; influencias cuyo poder para sanar y consolar apenas podemos concebir, un río de agua viva “que brote para vida eterna” (La educación, pp. 191, 192).

Cuando se despierta un amor verdadero por la Biblia, el estudiante aprovecha cada oportunidad (en la calle, esperando el transporte, etc.) para meditar en ella. Al contemplar a Cristo en las Escrituras, el alma se transforma por el poder de la fe y el amor, convirtiéndose en un canal de bendición para los demás.

Viernes 1 de Mayo
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR
Reflejemos a Jesús, “Estudien el divino libro guía en el culto familiar”, 16 de junio, p. 173.
Alza tus ojos, “La Biblia: la palabra de Dios para usted”, 7 de febrero, p. 50.
Se enfatiza la importancia de incluir el estudio del «libro guía» divino dentro del culto familiar y reconocer la Biblia como la palabra directa de Dios para cada individuo
Cita Clave: «Padres, por amor de Cristo no cometáis errores en vuestra obra más importante, la de moldear los caracteres de vuestros hijos para el tiempo y para la eternidad. Si vuestro error se descubre solo cuando sea demasiado tarde, ¿qué haréis entonces? (…) Haced de la Biblia el libro guía en el entrenamiento de vuestros hijos».
«Las declaraciones de la Biblia deben ser aceptadas como la voz de Dios para nosotros. No se han de considerar simplemente como los escritos de hombres, sino como la propia Palabra de Dios, que nos habla hoy».



Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*