Lección 5 | Cómo Estudiar la Biblia | Escuela Sabática Pr. Anthony Araujo

Martín Lutero dijo en una ocasión: “Durante varios años he leído la Biblia dos veces al año. Si ella fuera un imponente árbol y todas sus palabras fueran pequeñas ramas, yo las habría tocado a todas con el anhelo de saber qué había en ellas y qué tenían para ofrecer”.

Ya sea que estés dedicando cada día tiempo a la lectura provechosa de la Biblia o que esta permanezca casi siempre cerrada en un estante, lo cierto es que, mediante su estudio, todos podemos desarrollar nuestra relación con Dios. Esta semana exploraremos algunas maneras prácticas de estudiar apropiadamente la Palabra de Dios

Este vídeo del Pr. Anthony Araujo aborda la lección 5 de la Escuela Sabática: «Cómo estudiar la Biblia». El objetivo principal es ofrecer consejos prácticos para profundizar en la lectura bíblica, convertirla en un hábito diario y permitir que Dios transforme nuestra vida a través de su Palabra.

Puntos clave del estudio:

La importancia del tiempo y la permanencia: Basado en Juan 15:1-7, el pastor explica que, al igual que los pámpanos necesitan estar unidos a la vid para dar fruto, nosotros necesitamos una conexión continua con Cristo. No se trata de un cumplimiento superficial, sino de dedicar un tiempo protegido y sin distracciones.
El valor de un lugar específico: Utilizando el ejemplo de Jesús en Marcos 1:35, se enfatiza la importancia de buscar un «lugar desierto» o aislado para orar, incluso en los momentos de mayor agotamiento o trabajo.
La guía del Espíritu Santo: Antes de abrir la Biblia, es fundamental orar para que el Espíritu Santo dirija nuestra mente. Él es quien enseña, recuerda y guía a toda verdad (Juan 14:26, 16:13).
Herramientas de estudio profundo: Se recomienda leer los Evangelios, releer los pasajes varias veces, buscar el contexto histórico, consultar introducciones de capítulos y usar recursos adicionales como el Espíritu de Profecía.
Bendición doble: El estudio de la Biblia no es solo para beneficio personal; la Palabra nos da una «lengua de sabios» para consolar y alimentar a otros que están cansados (Isaías 50:4).
La Biblia como lámpara: Citando el Salmo 119:105, se destaca que la Palabra nos da inteligencia para discernir entre el bien y el mal y nos guía paso a paso en medio del gran conflicto entre el bien y el mal.
El pastor concluye recordando que, aunque a veces fallamos en el hábito, siempre podemos volver a empezar, ya que el estudio de la Biblia es un regalo y esperanza para nuestro crecimiento espiritual.



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