Lección 2 | La familia | Escuela Sabática Universitaria

LA EDUCACION CRISTIANA

El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia” (Prov. 9:10). Considera el versículo anterior. Este, en realidad, entraña dos conceptos íntimamente relacionados: el “temor”, que es sinónimo de reverencia, sobrecogimiento ante la gloria y el poder de Dios; y el “conocimiento”, que es saber la verdad sobre el carácter de Dios. Por lo tanto, la sabiduría, el conocimiento y la inteligencia están cimentados en Dios mismo.
Debido a que el Señor es la Fuente de todo verdadero conocimiento, de toda verdadera educación, la educación cristiana debería dirigir nuestra mente hacia él y hacia su revelación acerca de sí mismo. Mediante la naturaleza, la Palabra escrita y la revelación de Cristo en esa Palabra escrita, se nos ha dado todo lo que necesitamos, e incluso más, para alcanzar una relación salvífica con nuestro Señor y, de hecho, para amarlo con todo nuestro corazón y alma. Incluso la naturaleza, tan contaminada por miles de años de pecado, todavía habla, y con poder, de la bondad y el carácter de Dios.
La Educación Cristiana, debe tratar de ayudar a los alumnos a entender mejor la luz que Dios nos ofrece desde el cielo.
De lo contrario, ¿qué propósito tendría? Como dijo Jesús: “¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” (Mar. 8:36). ¿De qué sirve tener grandes conocimientos en ciencia, literatura, economía o ingeniería, si finalmente nos espera la segunda muerte en el lago de fuego? La respuesta es obvia, ¿verdad?
Esta es la razón del tema de la lección de este trimestre: ¿Qué significa tener una “educación cristiana”, y cómo podemos nosotros, como iglesia, encontrar por todos los medios una manera de que todos nuestros miembros puedan obtener esa educación?



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