Lección 11 | Viernes 11 de diciembre del 2020 | Para estudiar y meditar | Escuela Sabática Adultos

Viernes 11 de diciembre
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee Génesis 3; Eclesiastés 2:18 al 23; Efesios 6:6 al 8; Elena de White, Patriarcas y profetas, “La tentación y la caída”, pp. 34-47.
El trabajo: ¿una maldición o una bendición? Al parecer, vino como parte de la maldición del pecado (Gén. 3:17). Una lectura más cuidadosa revela que fue la Tierra la que fue maldecida, no el trabajo. Elena de White declara que Dios tenía la intención de que este mandato funcionara como una bendición: “La vida de afanes y cuidados, que en lo sucesivo sería el destino del hombre, le fue asignada por amor. Era una disciplina que su pecado había hecho necesaria para frenar la tendencia a ceder a los apetitos y las pasiones, y para desarrollar hábitos de dominio propio. Era parte del gran plan de Dios para rescatar al hombre de la ruina y la degradación del pecado” (PP 44). ¿Es posible que lo hayamos convertido en una maldición por la monotonía, el exceso de trabajo o la sobrevaloración de su papel en nuestra vida? Cualquiera que sea nuestra situación, debemos aprender a poner el trabajo en su perspectiva adecuada. Y la educación cristiana debe ayudar a capacitar a las personas para asimilar el valor del trabajo, y al mismo tiempo no convertirlo en un ídolo.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Lee Eclesiastés 2:18 al 24. ¿Cómo puede Salomón considerar que el trabajo es una bendición y una maldición, en el mismo pasaje de la Biblia? ¿Cuáles son las sugerencias del texto sobre cómo podemos marcar la diferencia en la manera de abordar nuestro trabajo?
2. Es mediante el trabajo que cuidamos (sustentamos) a nuestras familias. ¿Cómo podemos transmitir una actitud positiva sobre el trabajo a nuestra familia?
3. Hay una delgada línea entre hacer un trabajo excelente y ser un adicto al trabajo, a veces. ¿Cómo evitamos cruzar esa línea? Ver Eclesiastés 2:23.
4. Pablo dijo muy claramente: “Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma” (2 Tes. 3:10). Este principio, por supuesto, tiene mucho sentido. ¿Cuáles podrían ser algunos ejemplos en los que no se aplica? Es decir, ¿por qué debemos estar seguros de no hacer de esta una regla irrefutable que nunca debe romperse?
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LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA
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EL CRISTIANO Y EL TRABAJO
Cuarto Trimestre 2020
LA EDUCACIÓN
4to. Trimestre 2020



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