Lección 10 | Jueves 5 de septiembre del 2019 | Una responsabilidad ineludible | Escuela Sabática Jóvenes

JUEVES 5 SEPTIEMBRE
UNA RESPONSABILIDAD INELUDIBLE
Opinión | Prov. 31:8,9; Jer. 22:3; Luc. 4:18,19
La primera frase de Proverbios 31:8 dice: “Abre tu boca” en la versión de Reina-Valera. La Nueva Versión Internacional lo expresa: “¡Levanta la voz!”
El término justicia social evoca emociones que resaltan dos realidades fáciles de confundir. Primero, el término ha sido politizado, y se suele usar como sustituto para políticas que benefician a minorías raciales, personas de la comunidad LGBTQ, mujeres, inmigrantes y otros grupos marginados. En segundo lugar, las políticas que benefician a estos individuos generalmente están asociadas con un partido político en particular. Juntas, estas realidades malinterpretadas generan una atmósfera de hostilidad política hacia quienes defienden a estas personas. Muchos cristianos tienen problemas para aceptar políticas que tengan un sabor a justicia social.
Sin embargo, aunque algunos cristianos preferirían vivir estos versículos por medio de su participación política, la Biblia es muy clara sobre nuestra obligación individual. Abre tu boca. Levanta la voz. Este principio bíblico se repite hasta el cansancio en ambas partes de la Biblia. Como está escrito en Proverbios, este es un proceso de dos pasos: Primero, debemos identificar quiénes son nuestros mudos, nuestros pobres y nuestros necesitados. Esto no es tarea fácil. Hay preguntas serias y difíciles en el alcance de este paso. ¿Deberíamos elegir a los pobres del mundo? ¿De nuestro hemisferio? ¿País? ¿Estado o provincia? ¿Ciudad? ¿Distrito? ¿Vecindario? ¿Manzana? Aunque la Iglesia Adventista suele tener un énfasis institucional global, puede ser más fácil mantener un criterio localizado.
Una vez que elegimos el espacio geográfico, debemos decidir quiénes, dentro de ese espacio, se clasifican como mudos, pobres y necesitados. El concepto de pobres y necesitados es bastante claro, pero ¿y los mudos? Por supuesto, esto podría significar literalmente “quienes no pueden hablar”, pero también podría significar “quienes no pueden defenderse a sí mismos” o no tienen manera de hacerse oír. Ese grupo de personas variará mucho de comunidad en comunidad. No obstante, la impotencia es tan universal como el pecado. Quienes tienen la habilidad o la capacidad de hablar deben hablar. Abre tu boca.
PARA PENSAR Y DEBATIR:
¿Deberíamos limitar el mandato bíblico de levantar la voz a favor del mudo, el pobre y el necesitado solo a nuestras contribuciones personales, o deberíamos expandirlo también a la acción política?
¿Cómo deberíamos determinar a quiénes clasificar como mudos, pobres y necesitados?
¿Qué papel cumple la iglesia local, como cuerpo colectivo de voces, al defender las causas de la justicia social?
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ESCUELA SABÁTICA PARA JÓVENES
Lectura del folleto Joven
Lección 10: Para el 7 de septiembre del 2019
COMO VIVIR EL EVANGELIO
Tercer Trimestre 2019 – Servir a los necesitados
Narración: Adan Vicente

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