Jueves 26 de noviembre | Escuela Sabática Pr. Alex Ceballos

Título: Cómo Compartir La Vida
Audio: Alex Ceballos
Imágenes: Katherine Correa

Lee 1 Tesalonicenses 2:6 al 8. ¿Qué enseña Pablo que podríamos y deberíamos reflejar en nuestras escuelas y nuestras iglesias?


Al vernos confrontados por la degradación del sentido de comunidad en la sociedad, vivimos en una época en la que la interpretación bíblica del concepto de iglesia nunca ha sido tan significativa. Como nos recuerda Mateo 18:20: “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. La visión neotestamentaria de lo que son la iglesia y la comunidad cobró forma principalmente en los hogares de los creyentes. Fue allí donde la comunidad se reunía en grupos pequeños para orar, cantar, celebrar la Cena del Señor, aprender y compartir las palabras de Jesús entre ellos.

Estos grupos de culto también llegaron a ser las primeras escuelas de la iglesia, ya que este era el lugar donde conocían la Biblia y la nueva vida en Jesús. Los escritos de Pablo, como Romanos 12:2: “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta” (NVI), sugieren que la iglesia se tomó muy en serio esta obra de educación.

Estos primeros creyentes pronto descubrieron que es en comunidad como se puede vivir mejor el evangelio. En comunidad, tenemos razones para cantar más fuerte, orar con más fervor y ser más cariñosos y compasivos. Cuando escuchamos a otros hablar de la bondad de Dios, sentimos lo bueno que ha sido con nosotros; cuando escuchamos de las luchas y las heridas de los demás, sentimos el cuidado de Dios en nuestra vida y experimentamos un deseo renovado de ser instrumentos de su gracia y de su poder sanador.

En el pasaje de hoy, Pablo afirma que el evangelio de Dios lo es todo: el poder de la Cruz, la resurrección del Señor, la promesa de su regreso. Simplemente, no había mejor noticia en todo el mundo, y Pablo pasó su vida entregado al desafío de compartir la historia de Jesús con total integridad y compromiso.

No obstante, Pablo sugiere que el mensaje del evangelio se puede entender mejor, se puede experimentar mejor, a través del acto de compartir la vida. Nunca debemos olvidar que la gente observa de cerca para ver si nuestra vida ilustra el mensaje de gracia que se encuentra en la Biblia.

Piensa bien en cómo vives, y hazte esta pregunta: ¿Qué tipo de testigo soy para quienes me rodean?



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