Notas de Elena | Lunes 14 de junio del 2021 | El pacto y el sacrificio | Escuela Sabática

Lunes 14 de junio: El pacto y el sacrificio
El sacrificio del Salvador por nosotros es maravilloso, casi demasiado maravilloso para que lo comprenda el hombre, y estaba simbolizado en todos los sacrificios del pasado, en todos los servicios del Santuario simbólico. Y se demandaba ese sacrificio. Cuando comprendemos que el sufrimiento de Cristo fue necesario a fin de conseguir nuestro bienestar eterno, nuestros corazones son conmovidos y subyugados…
Nadie menos santo que el Unigénito del Padre podría haber ofrecido un sacrificio que fuera eficaz para limpiar a todos los que acepten al Salvador como a su expiación —aun a los más pecadores y degradados— y se hagan obedientes a la ley del Cielo. Nada menos que eso podía haber restaurado al hombre al favor de Dios…
Nuestro rescate ha sido pagado por nuestro Salvador. Nadie está forzado a ser esclavizado por Satanás. Cristo está ante nosotros como nuestro todopoderoso ayudador. “Debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados”. Hebreos 2:17, 18 (Mensajes selectos, t. 1, pp. 363, 364).
Satanás en su odio contra Dios, en la tergiversación del carácter divino, manifestando irreverencia, desprecio y odio para con las leyes del gobierno de Dios, había hecho que la iniquidad llegara hasta el cielo. Tenía el propósito de incrementar la maldad hasta que alcanzara tales proporciones que pareciera imposible la expiación, de modo que el Hijo de Dios, que procuraba salvar al mundo perdido, quedara aplastado bajo la maldición del pecado. La obra del enemigo vigilante, al presentar ante Cristo los vastos alcances de la transgresión, causó a Jesús un dolor tan intenso que sintió que no podría permanecer en la presencia inmediata de ningún ser humano… Se había desenvainado la espada de la justicia, y la ira de Dios contra la iniquidad descansaba sobre el sustituto del hombre: Jesucristo, el unigénito del Padre.
Cristo sufrió en lugar del hombre en el huerto de Getsemaní, y la naturaleza humana del Hijo de Dios vaciló bajo el terrible horror de la culpabilidad del pecado, hasta que de sus pálidos y vacilantes labios brotó el clamor agonizante: “Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa”, pero si no hay otra forma por la cual pueda alcanzarse la salvación del hombre caído, entonces “no sea como yo quiero, sino como tú”. La naturaleza humana habría entonces muerto allí bajo el horror de la presión del pecado, si un ángel del cielo no hubiera fortalecido a Cristo para que soportara la agonía.
El poder que infligió la justicia retributiva al Sustituto y Garantía del hombre, fue el poder que mantuvo y sostuvo al Doliente bajo el tremendo peso de la ira que habría caído sobre un mundo pecador. Cristo sufría la muerte que correspondía a los transgresores de la ley de Dios (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 5, pp. 1077, 1078).
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NOTAS DE ELENA G. DE WHITE
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA 2021
Lectura del Folleto Comentarios de Elena G. de White
Lecciones de Escuela Sabática para Adultos
Lección 12: Para el 19 de junio de 2021
LA FE DEL PACTO
Segundo Trimestre 2021
LA PROMESA: EL PACTO ETERNO DE DIOS
2do. Trimestre 2020 | Abril – Junio 2021



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