Notas de Elena | Lección 4 | Cuando estamos solos | Escuela Sabática

Sábado 20 de abril: Cuando estamos solos

Después de la creación de Adán, toda criatura viviente fue traída ante su presencia para recibir un nombre; vio que a cada uno se le había dado una compañera, pero entre todos ellos no había “ayuda idónea para él”. Entre todas las criaturas que Dios había creado en la tierra, no había ninguna igual al hombre. “Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él”. Génesis 2:18. El hombre no fue creado para que viviese en la soledad; había de tener una naturaleza sociable. Sin compañía, las bellas escenas y las encantadoras ocupaciones del Edén no hubiesen podido proporcionarle perfecta felicidad. Aun la comunión con los ángeles no hubiese podido satisfacer su deseo de simpatía y compañía. No existía nadie de la misma naturaleza y forma a quien amar y de quien ser amado.

Dios mismo dio a Adán una compañera. Le proveyó de una “ayuda idónea para él”, alguien que realmente le correspondía, una persona digna y apropiada para ser su compañera y que podría ser una sola cosa con él en amor y simpatía (Conflicto y valor, p. 14).

Para muchos, sus enfermedades son del alma antes que del cuerpo y no encontrarán alivio a menos que se acerquen a Cristo, la abundante fuente de vida. Entonces dejarán de quejarse de tristeza, soledad o insatisfacción. Las alegrías darán vigor a la mente y salud y energía vital al cuerpo (Testimonios para la iglesia, t. 4, p. 572).

Las palabras de bondad, las miradas de simpatía, las expresiones de gratitud serían para muchos que luchan solos como un vaso de agua fría para un alma sedienta. Una palabra de simpatía, un acto de bondad alzaría la carga que doblega los hombros cansados. Cada palabra y obra de bondad abnegada es una expresión del amor que Cristo sintió por la humanidad Perdida (Discurso maestro de Jesucristo, p. 24).

Debiéramos tener el amor de Cristo en el corazón en un grado tal, que nuestro interés en los demás sea imparcial y sincero. Nuestros afectos debieran ser amplios y no centrarse simplemente en unos pocos que nos halagan por confidencias especiales. La tendencia de estas amistades es conducirnos a descuidar a aquellos que tienen mayor necesidad de amor que aquellos sobre quienes derramamos nuestras atenciones.

No debiéramos reducir nuestro círculo de amigos a unos pocos favoritos porque ellos nos miman y halagan con sus afectos profesos…

Los sentimientos de desasosiego, de nostalgia o de soledad pueden ser para vuestro bien. Vuestro Padre celestial intenta enseñaros a encontrar en él la amistad, el amor y el consuelo que satisfarán vuestras esperanzas y deseos más sinceros. … Vuestra única seguridad y felicidad está en hacer de Cristo vuestro constante consejero. Podéis sentiros felices con él, aunque no tengáis otros amigos en todo el mundo (Nuestra elevada vocación, p. 261).

Domingo 21 de abril: El compañerismo

Es natural buscar compañía. Cada uno hallará compañeros o los hará. Y la intensidad de la amistad determinará la influencia que los amigos ejerzan unos sobre otros, para bien o para mal. Todos tendrán amistades, influirán en ellas y recibirán su influencia.

Es misterioso el vínculo que une los corazones humanos de manera que los sentimientos, los gustos y los principios de dos personas quedan íntimamente fusionados. El uno recibe el espíritu del otro y copia sus modales y actos. Como la cera conserva la figura del sello, así la mente retiene la impresión producida por… la asociación con otros. La influencia puede ser inconsciente, mas no por eso es menos poderosa (Testimonios para la iglesia, t. 4, p. 580).

¿Cuál fue la fortaleza de los que en tiempos pasados padecieron persecución por causa de Cristo? Consistió en su unión con Dios, con el Espíritu Santo y con Cristo. El vituperio y la persecución han separado a muchos de sus amigos terrenales, pero nunca del amor de Cristo. Nunca es tan amada de su Salvador el alma combatida por las tormentas de la prueba como cuando padece afrenta por la verdad. “Yo le amaré, y me manifestaré a él”, dijo Cristo. Juan 14:21. Cuando el creyente se sienta en el banquillo de los acusados ante los tribunales terrenales por causa de la verdad, está Cristo a su lado. Cuando se ve recluido entre las paredes de una cárcel, Cristo se le manifiesta y le consuela con su amor. Cuando padece la muerte por causa de Cristo, el Salvador le dice: Podrán matar el cuerpo, pero no podrán dañar el alma. -Confiad, yo he vencido al mundo”. Juan 16:33. “No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”. Isaías 41:10 (Los hechos de los apóstoles, p. 70).

Esté la alabanza de Dios en vuestros labios y corazones cuando estrechéis la mano de un amigo. Esto atraerá sus pensamientos al Señor Jesús.

Todos tenemos pruebas, aflicciones duras que sobrellevar y fuertes tentaciones que resistir. Pero no las contéis a los mortales, sino llevadlo todo a Dios, en oración. Tengamos por regla el no proferir una sola palabra de duda o desaliento. Podemos hacer mucho más para alumbrar el camino de los demás y sostener sus esfuerzos si hablamos palabras de esperanza y buen ánimo.

Hay muchas almas valientes que están en extremo acosadas por la tentación, casi a punto de desmayar en el conflicto que sostienen consigo mismas y con las potencias del mal. No las desalentéis en su dura lucha. Alegradlas con palabras de valor, ricas en esperanza, que las insten a avanzar. De este modo podéis reflejar la luz de Cristo. “Ninguno de nosotros vive para sí”. [Romanos 14:7]. Por vuestra influencia inconsciente pueden los demás ser alentados y fortalecidos, o desanimados y apartados de Cristo y de la verdad (El camino a Cristo, pp. 119, 120).

Lunes 22 de abril: La vida de soltero

Una de las señales de nuestro tiempo, como fue en los días de Noé, es la pasión imprudente y los casamientos apresurados. Satanás está en todo esto. Si Pablo pudo permanecer solo, y recomendó a otros lo propio para que pudieran permanecer totalmente en el Señor, ¿por qué no mantenerse como se mantuvo él, evitando así los cuidados, las pruebas y las amargas angustias tan frecuentes en la experiencia de quienes optan por la vida de casados? Aún más, si él eligió permanecer así y pudo recomendar lo mismo a otros hace 18 siglos, ¿no será ahora recomendable —como lo fue entonces— como conducta para quienes aguardan la venida del Hijo del Hombre, a no ser que hubiera evidencias incuestionables de que mejorarían sus condiciones y se aseguraran el cielo? Cuando hay tanto en juego, ¿por qué no situarse siempre del lado seguro? (Testimonios acerca de conducta sexual, adulterio y divorcio, p. 281).

Amemos a Dios sobre todas las cosas y no permitamos que nada se interponga entre nosotros y nuestro Dios. Debemos prestar atención a la luz que Dios ha permitido que brille sobre nuestro camino; debemos mostrar delante de todo el cielo que apreciamos cada rayo de luz; debemos reflejar esa luz sobre otros. Somos responsables delante de Dios de nuestra influencia. Aun si se nos obliga a estar aparentemente solos, no estamos solos, porque Cristo está con nosotros para animarnos, fortalecernos y bendecirnos. Conoce cada deseo de vuestro corazón, cada propósito de vuestra alma. Dice: “No os dejaré huérfanos: vendré a vosotros”. Juan 14:18. Creamos que Dios hará como ha prometido (A fin de conocerle, p. 205).

Dios es nuestra fortaleza. Debemos buscar en él sabiduría y dirección, y teniendo en vista su gloria, el bien de la iglesia y la salvación de nuestras propias almas, debemos vencer nuestros vicios dominantes. Debemos procurar individualmente obtener nueva victoria cada día. Debemos aprender a permanecer en pie solos y depender por completo de Dios. Cuanto antes aprendamos esto, mejor. Descubra cada uno en qué fracasa, y luego vele fielmente para que sus pecados no lo venzan, antes bien, obtenga la victoria sobre ellos. Entonces podremos tener confianza para con Dios, y se ahorrarán muchas dificultades para la iglesia (Primos escritos, p. 105).

Dios no desea que quedemos abrumados de tristeza, con el corazón angustiado y quebrantado. Quiere que alcemos los ojos y veamos su rostro amante. El bendito Salvador está cerca de muchos cuyos ojos están tan llenos de lágrimas que no pueden percibirlo. Anhela estrechar nuestra mano; desea que lo miremos con fe sencilla y que le permitamos que nos guíe. Su corazón conoce nuestras pesadumbres, aflicciones y pruebas. Nos ha amado con un amor sempiterno y nos ha rodeado de misericordia. Podemos apoyar el corazón en él y meditar a todas horas en su bondad. Él elevará el alma más allá de la tristeza y perplejidad cotidianas, hasta un reino de paz (El discurso maestro de Jesucristo, p. 16).

Martes 23 de abril: Cuando el matrimonio se acaba

Después, cuando los fariseos le preguntaron acerca de la legalidad del divorcio, Jesús habló a los oyentes de la institución del matrimonio, conforme se ordenó en la creación del mundo. “Por la dureza de vuestro corazón —dijo él— Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres: mas al principio no fue así”. Se refirió a los días bienaventurados del Edén, cuando Dios declaró que todo “era bueno en gran manera”. Entonces tuvieron su origen dos instituciones gemelas para la gloria de Dios en beneficio de la humanidad: el matrimonio y el sábado. Al unir Dios en matrimonio las manos de la santa pareja… dictó la ley del matrimonio para todos los hijos de Adán hasta el fin del tiempo…

Jesús vino a nuestro mundo para rectificar errores y restaurar la imagen moral de Dios en el hombre. En la mente de los maestros de Israel habían hallado cabida sentimientos erróneos acerca del matrimonio. Ellos estaban anulando la sagrada institución del matrimonio. El hombre estaba endureciendo de tal manera su corazón que por la excusa más trivial se separaba de su esposa, o si prefería, la separaba a ella de los hijos y la despedía…

Cristo vino para corregir estos males (El hogar cristiano, pp. 309, 310).

Mientras la mujer [Samaritana] hablaba con Jesús, le impresionaron sus palabras. Nunca había oído expresar tales sentimientos por los sacerdotes de su pueblo o de los judíos. Al serle revelada su vida pasada, había llegado a sentir su gran necesidad. Comprendió la sed de su alma, que las aguas del pozo de Sicar no podrían nunca satisfacer. Nada de todo lo que había conocido antes, le había hecho sentir así su gran necesidad. Jesús la había convencido de que leía los secretos de su vida; sin embargo, se daba cuenta de que era un amigo que la compadecía y la amaba. Aunque la misma pureza de su presencia condenaba el pecado de ella, no había pronunciado acusación alguna, sino que le había hablado de su gracia, que podía renovar el alma (El Deseado de todas las gentes, p. 160). 

En su acto de perdonar a esta mujer y estimularla a vivir una vida mejor, el carácter de Jesús resplandece con la belleza de la justicia perfecta. Aunque no toleró el pecado ni redujo el sentido de la culpabilidad, no trató de condenar sino de salvar. El mundo tenía para esta mujer pecadora solamente desprecio y escarnio; pero Jesús le dirigió palabras de consuelo y esperanza. El Ser sin pecado se compadece de las debilidades de la pecadora, y le tiende una mano ayudadora…

Los que se adelantan para acusar a otros y son celosos en llevarlos a la justicia, son con frecuencia en su propia vida más culpables que ellos. Los hombres aborrecen al pecador, mientras aman el pecado. Cristo aborrece el pecado, pero ama al pecador; tal ha de ser el espíritu de todos los que le sigan. El amor cristiano es lento en censurar, presto para discernir el arrepentimiento, listo para perdonar, para estimular, para afirmar al errante en la senda de la santidad, para corroborar sus pies en ella (EI Deseado de todas las gentes, p. 427).

 

Miércoles 24 de abril: La muerte y la soledad

He pasado por momentos en que pensé que las olas cubrirían mi cabeza; en ese tiempo sentí que mi Salvador era precioso para mí. Cuando mi hijo mayor me fue arrebatado* sentí que mi pena era muy grande, pero Jesús vino a mi lado y sentí su paz en mi alma. La copa de consolación tocó mis labios.

Y luego aquel que había estado a mi lado durante 36 años… fue arrebatado. Habíamos trabajado juntos hombro a hombro en el ministerio, pero hubimos de entrelazar las manos del guerrero y ponerlo a descansar en la tumba silenciosa. Otra vez mi pena pareció muy grande, pero después de todo llegó la copa de la consolación. Jesús es precioso para mí. Caminó a mi lado… y caminará a vuestro lado. Nuestros amados son muy preciosos para nosotros cuando descienden a la tumba. Puede ser nuestro padre o nuestra madre el que depositamos allí; cuando salgan de la tumba sus arrugas habrán desaparecido, pero sus facciones permanecerán, y los reconoceremos (Maranata: El Señor viene, p. 290).

Vamos hacia la patria. El que nos amó al punto de morir por nosotros, nos ha edificado una ciudad. La nueva Jerusalén es nuestro lugar de descanso. No habrá tristeza en la ciudad de Dios. Nunca más se oirá el llanto ni la endecha de las esperanzas destrozadas y de los afectos tronchados. Pronto las vestiduras de pesar se trocarán por el manto de bodas. Pronto presenciaremos la coronación de nuestro Rey. Los creyentes cuya vida quedó escondida con Cristo, los que en esta tierra pelearon la buena batalla de la fe, resplandecerán con la gloria del Redentor en el reino de Dios.

No transcurrirá mucho tiempo antes que veamos a Aquel en quien ciframos nuestras esperanzas de vida eterna. Y en su presencia todas las pruebas y los sufrimientos de esta vida serán como nada… Alzad los ojos, sí, alzad los ojos, y permitid que vuestra fe aumente de continuo. Dejad que esta fe os guíe a lo largo de la senda estrecha que, pasando por las puertas de la ciudad de Dios, nos lleva al gran más allá, al amplio e ilimitado futuro de gloria destinado a los redimidos (Testimonios para la iglesia, t. 9, p. 228).

¿Qué haríamos sin un Salvador en el momento de prueba para el alma? Nos rodean los ángeles ministradores para darnos a beber del agua de vida a fin de refrescar nuestras almas en los momentos finales de la vida. Aquel que es la resurrección y la vida ha prometido que levantará del sepulcro y llevará con él a los que duerman en Jesús. La trompeta resonará y los muertos despertarán a la vida, para no volver a morir. La mañana eterna ha llegado hasta ellos, porque en la ciudad de Dios no habrá más noche (Mensajes selectos, t. 2, p. 286).

Jueves 25 de abril: Espiritualmente solo

Ahora, como en el tiempo de Cristo, la condición de la sociedad merece un triste comentario, en contraste con el ideal del cielo para esta relación sagrada. Sin embargo, aun a los que encontraron amargura y desengaño donde habían esperado compañerismo y gozo, el evangelio de Cristo ofrece consuelo. La paciencia y ternura que su Espíritu puede impartir endulzará la suerte más amarga. El corazón en el cual mora Cristo estará tan henchido, tan satisfecho de su amor que no se consumirá con el deseo de atraer simpatía y atención a sí mismo. Si el alma se entrega a Dios, la sabiduría de él puede llevar a cabo lo que la capacidad humana no logra hacer. Por la revelación de su gracia, los corazones que eran antes indiferentes o se habían enemistado pueden unirse con vínculos más fuertes y más duraderos que los de la tierra, los lazos de oro de un amor que resistirá cualquier prueba (El discurso maestro de Jesucristo, p. 58).

La paciente perseverancia en el bien hacer la llevará desde este mundo de dolor y contienda a la gloria y la honra de la vida eterna. Si Dios mora en usted y está por encima de usted, no tiene nada que temer. La Biblia es una luz para los que están en tinieblas. Frente a la perspectiva de una inmortalidad bendita mantenida en reserva para los que perseveran hasta el fin, encontrará un poder elevador y una fortaleza que va a necesitar para resistir el mal. Manténgase firme en la hora de prueba y obtendrá finalmente una corona inmarcesible…

Confíe en el Señor con todo el corazón, y él nunca la va a defraudar. Si le pide ayuda a Dios, no lo hará en vano. Para animarnos a tener confianza se acerca a nosotros por medio de su Santa Palabra y su Espíritu, y trata de lograrlo de mil maneras. Pero en nada se deleita más que en recibir al débil que acude a él en procura de fortaleza. Si quisiéramos encontrar corazón y voz para orar, ciertamente él encontraría oídos para oír y un brazo para salvar (Cada día con Dios, p. 192).

Es el privilegio de cada creyente hablar primero con Dios en su intimidad, y luego, como vocero de Dios, hablar con otros. Para tener algo que impartir, debemos recibir diariamente luz y bendiciones. Hombres y mujeres que tienen comunión con Dios, que tienen a Cristo morando en ellos, que están circundados de santa influencia porque colaboran con santos ángeles, son los que se necesitan en este tiempo. La causa necesita a los que tienen poder de trabajar con Cristo, poder de expresar el amor de Dios en palabras de ánimo y simpatía…

Los hijos y las hijas de Dios tienen que hacer una gran obra en el mundo. Deben aceptar la Palabra de Dios como su consejera y han de impartirla a otros. Deben hacer brillar la luz… En su conversación y en su comportamiento mostrarán que gozan de una conversión diaria a los principios de la verdad. Tales creyentes serán un espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres, y Dios será glorificado en ellos (Dios nos cuida, p. 166).

Viernes 26 de abril: Para estudiar y meditar

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Lección Escrita

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