Notas de Elena | Jueves 15 de julio del 2021 | Cómo erradicar la ansiedad | Escuela Sabática

Jueves 15 de julio: Cómo erradicar la ansiedad
Vivir para sí es perecer. La codicia, el deseo de beneficiarse a sí mismo, separa al alma de la vida. El espíritu de Satanás es conseguir, atraer hacia sí. El espíritu de Cristo es dar, sacrificarse para bien de los demás. “Y este es el testimonio: Que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida: el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida”. 1 Juan 5:11, 12.
Por lo tanto, nos dice: “Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee” (Palabras de vida del gran Maestro, p. 203).
¡Alaba, alma mía, al Señor! El dice que fue a preparar mansiones para mí. “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”. Juan 14:1-3.
¡Gracias a Dios! Tengo la mirada puesta en esas mansiones; no en las mansiones terrenales, porque estás antes de mucho serán derribadas por el violento terremoto. Anhelo las mansiones celestiales que Cristo ha ido a preparar para los fieles. “No tenemos hogar aquí; solo somos peregrinos y extranjeros, y estamos en marcha hacia un país mejor, el celestial. Que Dios nos ayude a ganar el don precioso de la vida eterna” (In Heavenly Places, p. 354; parcialmente en En los lugares celestiales, p. 356).
El corazón humilde y quebrantado, enternecido por el arrepentimiento genuino, apreciará algo del amor de Dios y del costo del Calvario; y como el hijo se confiesa a un padre amoroso, así presentará el que esté verdaderamente arrepentido todos sus pecados delante de Dios. Y está escrito: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonamos nuestros pecados, y limpiamos de toda iniquidad”. 1 Juan 1:9…
La promesa de Dios es: “Me buscaréis y me hallaréis cuando me buscareis de todo vuestro corazón”. Jeremías 29:13…
Cuando Cristo mora en el corazón, el alma rebosa de tal manera de su amor y del gozo de su comunión, que se aferra a él; y contemplándole se olvida de sí misma. El amor a Cristo es el móvil de sus acciones.
Los que sienten el amor constreñidor de Dios no preguntan cuánto es lo menos que pueden darle para satisfacer lo que él requiere; no preguntan cuál es la norma más baja que acepta, sino que aspiran a una vida de completa conformidad con la voluntad de su Redentor (El camino a Cristo, pp. 41, 43, 45).



Spread the love
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*