Lección 6 | Sábado 4 de mayo 2019 | Moverse al ritmo del amor | Escuela Sabática Jóvenes

EL MAJESTUOSO CANTO DE AMOR
“Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; porque fuerte es como la muerte el amor; duros como el Seol los celos; sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama’ (Cant. 8:6, RVR).
SÁBADO 4 DE MAYO
MOVERSE AL RITMO DEL AMOR
Introducción – Cant. 8:7
El movimiento es instintivo cuando oímos un ritmo. De hecho, el sonido rítmico no solo coordina la conducta de las personas en un grupo; también coordina su pensamiento; los procesos mentales de un grupo se vuelven sincronizados. La canción adecuada puede hacer que el cuerpo se ponga en movimiento sin pensarlo dos veces.
Existen diversos pasos de baile en diferentes culturas. Cada uno tiene su propio significado. Algo interesante es que las personas parecen obtener más placer cuando lo hacen con un compañero. Como dice el dicho: “Se necesitan dos para bailar tango”. Si existe armonía entre un hombre y una mujer en el contexto del matrimonio, imagina la manera en que se moverán juntos. El pensamiento armonioso lleva a la acción armoniosa. La Biblia hace una pregunta retórica en Amos 3:3: “¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?” (RVR).
Dios les ha dado a las parejas casadas una forma de expresar su amor el uno por el otro que es especial y única entre un hombre y una mujer. Génesis 2:24 dice: “Serán una sola carne” (RVR). Pero aunque la consumación es asombrosa, la previa puede ser igual de fascinante. Uno solo tiene que darle un vistazo al Cantar de los cantares para encontrar versículo tras versículo de un romance incipiente relatado en sus páginas. Deletrea cada toque, cada beso y cada dulce palabra que intercambian dos personas que evidentemente se aman muchísimo.
El mundo ha hecho del sexo algo suyo, pero no debemos permitirle robarse el arte de hacer el amor. Dios ha dado un maravilloso ritmo de amor, tan incomparable en su belleza que nada en el mundo puede arruinarlo. Dios es el amante máximo. Y él nos ha mostrado cuán poderosas pueden ser las palabras si se pronuncian en el tono justo. Nunca ha sonado una canción de amor mayor a cuando Dios hijo: “Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia” (Jer. 31:3, RVR). Las palabras de Dios son amor; su toque es sanador; y sus labios exhalaron el aliento de vida en el hombre. Si seguimos el ritmo que Dios ha establecido para nosotros, no habrá límites para las alturas de pasión en el contexto marital.
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Lecciones de Escuela Sabática para Jóvenes
Lección 6: Para el 11 de mayo de 2019
EL MAJESTUOSO CANTO DE AMOR
2er. Trimestre 2019 – Las Etapas Familiares
Narración: Adan Vicente

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