Lección 12 | Martes 17 de septiembre del 2019 | Generosidad | Escuela Sabática Adultos

Martes 17 de septiembre
GENEROSIDAD
“Dios ama al dador alegre” (2 Cor. 9:7), y dar con generosidad es un aspecto importante de la vida cristiana. Si bien debemos permitir que la Biblia desafíe nuestras prioridades financieras y de donativos, la generosidad es más que solo poner dinero para una causa, por más honrosa que sea.
La generosidad es una de las mayores actitudes de la vida y una cualidad clave de “los que temen a Jehová” (Sal. 115:13), como se señaló varias veces en el Salmo 112: “Bien le va al que presta con generosidad, y maneja sus negocios con justicia” (Sal. 112:5, NVI).
¿Qué enseñan los siguientes textos sobre la generosidad hacia los necesitados? Levítico 25:35-37; Salmo 119:36; 2 Corintios 8:12-15; 1 Juan 3:16-18; 1 Timoteo 6:17-19.
En sus cartas del Nuevo Testamento, Pablo citaba regularmente la generosidad de Dios (expresada más plenamente cuando Jesús dio su vida por nosotros) como la fuente de la esperanza cristiana. A su vez, la muerte de Jesús en nuestro favor también es nuestra motivación para vivir siendo generosos con los demás: “Pido a Dios que el compañerismo que brota de tu fe sea eficaz para la causa de Cristo mediante el reconocimiento de todo lo bueno que compartimos” (File. 1:6, NVI).
La generosidad es una actitud hacia la vida, que es amplia, audaz y abarcadora. Demasiadas cosas en nuestra vida individual, en la sociedad y la cultura nos impulsan a centrarnos en nosotros mismos. Y, seamos realistas: para la mayoría, el modo predeterminado es siempre yo, yo, yo.
Si es auténtica, nuestra fe hará que muramos al yo y que vivamos más para los demás. Nuestra fe nos ayuda a imaginar el mundo y su gente como Dios los ve, tanto en su bondad como en su pecaminosidad, y nos impulsa a tratar de ayudar a los necesitados, en la medida de lo posible.
Como cualidad, la generosidad es realmente apreciada por los recaudadores de fondos y las organizaciones benéficas. Esa generosidad es cuantificable y directamente práctica. Pero las donaciones cuantiosas no necesariamente indican una vida generosa (ver Mar. 12:41-44). Una vida generosa es más grande y más valiosa que cualquier donación. Necesitamos apreciar mejor y cultivar más un espíritu generoso en todo lo que hacemos. Para la mayoría, la generosidad no es algo natural; necesitamos expresar gracia en nuestra vida en forma preactiva y deliberada, sin importar la influencia de nuestra humanidad pecadora y egoísta.
Además de dar dinero, incluso con generosidad, ¿de qué otras formas debemos manifestar un espíritu generoso?
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LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA
Lectura del Folleto de Adultos
Lección 12: Para el 21 de septiembre de 2019
AMAR MISERICORDIA
Tercer Trimestre 2019 – Servir a los necesitados
“Uno de estos mis hermanos más pequeños”
Narración: Carlos Martín

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