Lección 12 | Jueves 20 de junio 2019 | Olvido y remordimientos | Escuela Sabática Jóvenes

JUEVES 20 DE JUNIO
OLVIDO Y REMORDIMIENTOS
Opinión: Isaías 38,39
Remordimiento. Años de fiel servicio fueron eclipsados por un día de malas decisiones que podrían derrumbar el reino de Israel. El rey Ezequías debió de haber tenido un sentimiento de desazón al hablar con el profeta Isaías. Dios había sido bueno con él: lo había sanado, le había dado la señal solicitada que rompió con el curso de la naturaleza y, literalmente, volvió el tiempo atrás. Fuera de Israel, la señal no había pasado desapercibida, y habían llegado embajadores de Babilonia para indagar sobre este Dios poderoso. Pero en lugar de cantar alabanzas a Dios, Ezequías pasó el día pavoneándose, alardeando de su riqueza y, luego, mandó a los hombres a que siguieran su camino. ¿Qué habían visto en su casa? Brillo y oro sin una vislumbre de Dios. Isaías entra, y Ezequías ve lo que ha hecho. Una oportunidad desperdiciada: un reino amenazado.
¿Cuándo fue la última vez que experimentaste remordimiento? No estoy hablando de un remordimiento mínimo de comenzar un proyecto demasiado tarde o de estudiar poco. En mi experiencia, el remordimiento más doloroso es el que causan palabras o acciones descuidadas que lastiman a alguien. A menudo esa persona es alguien en nuestra propia “casa”, o cercana a ella: un familiar, un compañero de habitación, un cónyuge.
La familiaridad nos hace perezosos en cuanto a com portarnos lo mejor posible. Nuestro verdadero carácter aparece ante quienes están más cerca. Aunque deberíamos aprovechar las relaciones cercanas para dirigir la mirada de las personas a Jesús, demasiado a menudo nos enfocamos en nosotros mismos y perdemos oportunidades de m ostrar el amor de Dios.
Una y otra vez, a lo largo de varios capítulos de Deuteronomio, el pueblo de Israel es amonestado a no olvidar su liberación de Egipto ni los mandatos que Dios les dio. “Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes” (Deut. 6:6, 7). Vístelas, muéstralas, recítalas: nunca permitas que la Palabra de Dios esté lejos de tu mente.
Quizás aquí es donde Ezequías erró. El rey fue fiel en muchas cosas, pero el día de la visita de los embajadores, debió de haber olvidado continuar recitando acerca del poder de Dios. En lugar de eso, dirigió la atención de sus invitados a sí mismo y a sus pertenencias. Cada uno de nosotros debería, con mucha oración, hacer un compromiso sincero de mantener la Palabra de Dios siempre presente en nuestra vida, no solo cuando salimos, sino especialmente en casa.

PARA PENSAR Y DEBATIR
¿Cuándo fue la última vez que dijiste o hiciste algo de lo que te arrepentiste? ¿Por qué piensas que sucedió?
¿Cómo puedes mantener la Palabra de Dios en un lugar central en todo lo que haces cada día?
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Lecciones de Escuela Sabática para Jóvenes
Lección 12: Para el 22 de junio de 2019
“¿QUÉ HAN VISTO EN TU CASA?”
2er. Trimestre 2019 – Las Etapas Familiares
Narración: Adan Vicente

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