Lección 1 | Domingo 30 de junio 2019 | Una misión de justicia encomendada | Escuela Sabática Jóvenes

DOMINGO 30 DE JUNIO
UNA MISIÓN DE JUSTICIA ENCOMENDADA
Logos | Sal. 73:17; Ed. 12:14; Isa. 61:8; Miq. 6:8; Rom. 12:19; Sant. 1:27
SENTENCIADA DE POR VIDA
Cyntoia Brown creció en circunstancias que sacudirían a la gran mayoría de nosotros. Creció en un hogar abusivo, con un padrastro alcohólico, mientras su mamá trabajaba como prostituta para sostener su adicción a las drogas.
A los 16 años, Brown era una adolescente fugitiva. Huyó de su hogar en Nashville (Tennessee, EE. UU.), y terminó enredada en una vida de drogas y prostitución. Una noche, un hombre que había “solicitado sus servicios” la recogió y la llevó a su casa. En un momento, ella sintió que su vida corría peligro y le disparó con un arma de fuego. Aunque ella declaró haber actuado en defensa personal, fue sentenciada, como una adulta, a prisión de por vida y no será elegible para libertad condicional hasta que tenga 65 años.’

CÓMO EL MUNDO VE LA JUSTICIA (PROV. 28:5; ROM. 12:19)
Aunque algunos detalles en la historia son un poco grises, no hay forma de negar que Brown fue víctima de la trata de personas y que el sistema de justicia estadounidense selló su destino tras las rejas. La justicia no siempre gana.
Hollywood quiere definir la justicia mostrando héroes luchadores que apelan a nuestro deseo interno de glorificar la fuerza humana. Por eso nos encanta ese mundo imaginado, donde el bueno siempre ganará la batalla contra el villano. Este mismo espíritu equivocado a veces lleva a las personas a unirse rápidamente a algunas causas con la esperanza de lograr un mundo mejor. Queremos una solución fácil, y todas las respuestas para las preguntas difíciles de la vida. Queremos que este sea el significado de la justicia social. Pero en este mundo corrompido, todo lo que significa la justicia es que, sin importar cuál sea la causa, alguien siempre va a pagar.

PRACTICAR LA JUSTICIA Y AMAR LA MISERICORDIA (ECL. 12:14: ISA. 1:17-19; MIQ. 6:8; JUAN 3:16; 2 COR. 5:10.11; APOC. 16:7).
Aunque puede ser que no tengamos la solución fácil que deseamos como sociedad, nuestro deber para con la humanidad no cambia. Aunque alimentar a un vagabundo no erradicará el hambre y dar un hogar a una niña que vive en la calle no hará que deje de existir trata humana, de todas formas lo hacemos. La verdadera justicia significa hacer lo correcto aun cuando la solución definitiva no está a la vista. No, quizá nunca podamos ser como un superhéroe de Marvel, pero igualmente se nos llama a nuestro deber de “practicar la justicia, amar la misericordia, y [humillarnos] ante [nuestro] Dios” (Miq. 6:8).
Como soy oriunda de Toronto, Canadá, he visto desigualdad económica en muchos niveles, aunque se nota más a menudo en los rostros de hombres y mujeres sin hogar, que se ven por la ciudad con carteles provocativos y las manos extendidas, rogando por limosnas A veces me abruma la realidad de este problema mundial. Pero cuando me veo tentada a alejarme, recuerdo que cada hombre y mujer allí afuera es un hijo de Dios.
Al comenzar a hablar sobre la justicia, nunca deberíamos olvidar un componente crucial: la misericordia. Así como Dios demostró misericordia para con nosotros al enviar a su Hijo para pagar la penalidad por nuestros pecados (Juan 3:16), también nosotros debemos avanzar con la misión que se nos encomendó, como partidarios suyos para traer esperanza y sanidad a un mundo moribundo.

PARA PENSAR Y DEBATIR:
Al ver toda la opresión en el mundo que te rodea, ¿qué causas puede poner Dios en tu corazón? ¿En qué podría pedirte que te comprometas?
¿Qué palabras e imágenes vienen a tu mente al pensaren la justicia? ¿Cómo la defines? ¿En qué texto bíblico puedes reflexionar para comprender mejor la justicia bíblica?
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ESCUELA SABÁTICA PARA JÓVENES
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