Bosquejo | Lección 1 | ¿Por qué testificar? | Escuela Sabática Pr. Edison Choque

Bosquejo 1

Cuando haces planes de dar un regalo para alguna persona, puede ser su cumpleaños, un aniversario, o un regalo de Navidad y finalmente encuentras el regalo perfecto que es apropiado para la persona y el evento. Con gran expectativa, llega el día, el regalo es desenvuelto y esa persona especial queda encantada. Sin premeditación, arroja sus brazos a tu alrededor y te dice: “¡Muchísimas gracias!”
¿Quién tuvo la alegría mayor? ¿Tú o quien lo recibió? Por supuesto, ambos quedan entusiasmados, pero hay una satisfacción excepcional cuando damos algo valioso a otra persona. Cuando compartimos el regalo más precioso de todos, que es Jesucristo, un gozo puro llena nuestros corazones.
Sean todos bienvenidos al bosquejo de la lección de la Escuela Sabática.

Estamos en un nuevo trimestre y tenemos una nueva lección.
El título general de la lección de este trimestre es: “Haciendo amigos para Dios”
Y título de la lección de esta semana es: ¿Porque testificar?
En este primer bosquejo abordaremos apenas dos asuntos:

1. Por qué testificar

2. La motivación para la testificación.

I. Por qué testificar

La misión de la testificación consiste en contar la historia de la redención. Esta comienza con una declaración de la fidelidad de Dios y termina con el triunfo de su amor. Y esta testificación es por medio de los creyentes, Dios alcanza a sus hijos perdidos a través de aquellos que han experimentado su gracia.
Pero surge una pregunta aparentemente lógica: ¿Dios necesita de los seres humanos para testificar sobre él?
Es cierto que Dios no está limitado a la testificación de los seres humanos.
Él se ha revelado de diversas maneras,
Salmo 19:1 dice: “Los cielos cuenta la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos”
El diseño, el orden y la simetría del universo revelan un Dios diseñador de inteligencia infinita.
Además, el ministerio del Espíritu Santo en nuestro corazón crea un deseo de conocer a Dios. Juan 16:8 “Y cuando El venga, (esta hablando del Espíritu Santo) convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio”
El Espíritu Santo persuadiendolos, y buscándonos permanentemente.
Si esto es cierto, entonces ¿por qué testificar? ¿Por qué no dejar que Dios haga su obra y la concluya?
Hay algunas razones fundamentales:

1. Nuestra testificación a otros llega a ser el mayor gozo de la vida. (3 Juan 1:4)

2. Cuanto más lo amemos, tanto más compartiremos su amor, cuanto más compartimos su amor, tanto más crece nuestro amor a él. (Juan 21:15)

3. Ganar almas fortalece nuestra fe. Elena de White dice en libro camino a Cristo: “Que aquellos que testifican del Señor, tendrán claras percepciones espirituales, una fe firme y creciente, y un acrecentado poder en la oración”

4. Cuando testificamos y hacemos la obra del Señor, crecemos espiritualmente. (1 Corintios 15:58)
El único modo de crecer en la gracia es haciendo desinteresadamente la obra que Cristo ha puesto en nuestras manos.

Hay una declaración impresionante de Elena G. de White en relación a este tema, e esta en la lección de esta semana:
“Dios podría haber alcanzado su objetivo de salvar a los pecadores sin nuestra ayuda; pero, para que podamos desarrollar un carácter como el de Cristo, debemos participar en su obra. Con el fin de entrar en su gozo” (DTG 116).



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