Notas de Elena | Lección 4 | Unidad mediante la humildad | Escuela Sabática Semanal
Sábado de tarde, 17 de enero
Unidad mediante la humildad
Insto a nuestros hermanos a dejar de criticar y de hablar mal, y a acudir a Dios en ferviente oración, pidiéndole que ayude a los que se equivocan. Únanse unos con otros y con Cristo. Estudien el capítulo diecisiete de Juan, y aprendan cómo orar y cómo vivir la oración de Cristo. Él es el Consolador. Él morará en sus corazones, haciendo que su gozo sea cumplido. Sus palabras serán para ellos como el Pan de Vida, y con la fuerza así obtenida serán capacitados para desarrollar caracteres que serán una honra para Dios. Un perfecto compañerismo cristiano existirá entre ellos. Se verá en sus vidas el fruto que siempre aparece como resultado de la obediencia a la verdad.
Hagamos de la oración de Cristo la regla de nuestra vida, a fin de que podamos formar caracteres que revelen al mundo el poder de la gracia de Dios. Ha de haber menos charla acerca de pequeñas diferencias, y un estudio más diligente de lo que la oración de Cristo significa para quienes creen en su nombre. Hemos de orar por la unión, y entonces vivir de tal manera que Dios pueda responder nuestras oraciones.
Es la perfecta unidad —una unidad tan estrecha como la unión que existe entre el Padre y el Hijo—, lo que dará éxito a los esfuerzos de los obreros de Dios.
La completa unión con Cristo y unos con otros es absolutamente necesaria para la perfección de los creyentes. La presencia de Cristo por la fe en los corazones de los creyentes es su poder, su vida. Produce unión con Cristo. “Tú en mí”. La unión con Dios por medio de Cristo hace perfecta a la iglesia.
A quien busque servir a los demás con abnegación y sacrificio le serán dados los atributos de carácter que lo recomendarán ante Dios, y desarrollará sabiduría, verdadera paciencia, clemencia, bondad, compasión. Esto le da un lugar privilegiado en el reino de Dios.
Nada puede perfeccionar la perfecta unidad en la iglesia, sino el espíritu de una paciencia semejante a la de Cristo. Satanás puede sembrar discordia; solo Cristo puede armonizar los elementos discordantes… Cuando como obreros individuales de la iglesia amamos a Dios por sobre todo y al prójimo como a uno mismo, entonces no habrá trabajosos esfuerzos para unirnos; habrá una unidad en Cristo, los oídos estarán cerrados a los informes, y nadie hará reproches contra su vecino. Los miembros de la iglesia apreciarán el amor y la unidad, y serán como una gran familia. Entonces portaremos ante el mundo las credenciales que darán testimonio de que Dios ha enviado a su Hijo al mundo. Cristo dijo: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”. Juan 13:35 (Reflejemos a Jesús, 5 de julio, p. 192).
Domingo 18 de enero: Desunión en Filipos
Dios puede hacer del más humilde de los seguidores de Cristo algo más preciado que el oro fino, aunque el oro de Ofir, si se rinde por completo para ser moldeado por su mano transformadora. Ellos deberían estar determinados a utilizar de la manera más noble cada facultad y cada oportunidad. La Palabra de Dios debiera ser su objeto de estudio y su guía a fin de decidir qué es lo mejor en todos los casos. El carácter impecable, el Modelo perfecto puesto ante ellos en el evangelio, debe ser estudiado con el más profundo interés. La lección esencial que se debería aprender es que la bondad es la verdadera grandeza…
El más débil seguidor de Cristo ha forjado una alianza con el Poder Infinito. En muchos casos, Dios puede hacer poco en favor de hombres y mujeres educados, pues no sienten la necesidad de aprender de él que es la fuente de la sabiduría…
Si confía en su propia fortaleza y sabiduría, seguramente fracasará. Dios reclama una consagración íntegra y completa. No aceptará nada menos que esto. Cuanto más difícil sea su posición, más necesitará de Jesús. El amor y el temor de Dios mantuvieron a José puro y sin mancha en la corte del rey…
Es imposible permanecer en una posición elevada sin peligro. La tempestad deja intacta a la sencilla flor del valle, en tanto que lucha con el encumbrado árbol que se eleva en las alturas de la montaña. Hay muchas personas a las que Dios pudo haber utilizado en la pobreza. Allí pudieron haber sido útiles y logrado la gloria después, pero la prosperidad las arruinó. Fueron arrastradas hasta el abismo porque olvidaron la humildad, que Dios era su fortaleza, y se volvieron independientes y autosuficientes.
El carácter de José fue probado en medio de la adversidad, y el oro que había en él no fue empañado por la prosperidad. Reveló la misma reverencia por la voluntad de Dios cuando estuvo junto al trono que cuando estuvo en la celda. José manifestó por doquier su religión y este fue el secreto de su fidelidad inamovible. Como representante de Cristo debes tener ese poder de la piedad que lo satura todo. Has de esconderte en Jesús. No estarás seguro a menos que te tomes de la mano de Cristo. Debes guardarte de todo, especialmente de la presunción y abrazar un espíritu que sea capaz de sufrir antes que pecar. No lograrás victoria más preciosa que la conquista del yo. La ambición egoísta, el deseo por la supremacía, fenecerán cuando Cristo tome posesión de los afectos (El Cristo triunfante, 28 de marzo, P. 96).
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Lunes 19 de enero: La fuente de la unidad
Se presentan grandes desafíos al esfuerzo cristiano; lamentablemente estamos muy distantes de alcanzarlos. Si nuestras prácticas armonizaran con los planes del Señor, los resultados serían gloriosos. Él dice: “Mas no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste”. Juan 17:20,21.
Jesús no oró por lo que están fuera de nuestro alcance. Y si la unidad es posible, ¿por qué los seguidores de Cristo no luchamos con más intensidad para alcanzar este don de su gracia? Cuando seamos uno con Cristo, llegaremos a ser uno con sus otros seguidores. Nuestra mayor necesidad es Jesús, la esperanza de gloria. Mediante el Espíritu Santo es posible lograr dicha unidad; con ella abundará el amor entre los hermanos, y la gente reconocerá que lo aprendimos al estar con Jesús. Nuestras vidas serán un reflejo de su carácter santo si representamos su mansedumbre de espíritu y su delicadeza de comportamiento. Individualmente, la iglesia de Dios debe responder la oración de Cristo hasta que todos lleguemos a la unidad del Espíritu.
¿Cuáles son las causas de las disensiones y las discordias? Es el resultado de vivir sin relacionarnos con Cristo. Al alejarnos dejaremos de amarlo, y, como consecuencia, se enfriará nuestras relaciones con otros seguidores del Maestro. Cuanto más lejos se retiran los rayos de luz de su centro, tanto mayor será la distancia que separará al uno del otro. Cada creyente es un rayo de luz de Cristo, el Sol de Justicia. Cuanto más cerca estemos de Jesús, el centro de luz y amor, más intenso será nuestro afecto por los otros portadores de la luz. Cuando los santos permiten que Cristo los atraiga, mayor será la necesidad de sentirse cerca el uno del otro por la santificadora gracia del Señor que ata sus corazones. No podemos decir que amamos a Dios si fallamos en amar a nuestros hermanos (Recibiréis poder, 19 de marzo, p. 89).
La puerta del corazón debe estar abierta al Espíritu Santo, pues él es el santificador, y la verdad es el instrumento. Debe haber una aceptación de la verdad tal como es en Jesús. Esta es la única santificación genuina: “Tu Palabra es verdad”, vers. 17. Oh, lean la oración de Cristo buscando la unidad: “A los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros”. La oración de Cristo no es solo para quienes eran entonces sus discípulos, sino para todos los que creerían en Cristo gracias a las palabras de sus discípulos, incluso hasta el fin del mundo…
El Señor ha tenido una iglesia desde aquel día, a través de todas las cambiantes escenas del tiempo hasta el período presente… La Biblia pone delante de nosotros una iglesia modelo. Ha de haber unidad entre ellos y con Dios. Cuando los creyentes están unidos a Cristo, la vid viviente, el resultado es que son uno en Cristo, llenos de simpatía y ternura y amor (Reflejemos a Jesús, 4 de julio, p. 191).
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Martes 20 de enero: ¿Implante cerebral o cirugía mental?
Aun los pensamientos deben ser puestos en sujeción a la voluntad de Dios y los sentimientos bajo el control de la razón y la religión. No nos file dada nuestra imaginación para que le permitamos correr a rienda suelta y salirse con la suya sin ningún esfuerzo para restringirla y disciplinarla. Si los pensamientos son malos, los sentimientos serán malos; y los pensamientos y sentimientos combinados forman el carácter moral.
El poder del pensamiento recto es más precioso que el oro de Ofir… Necesitamos asignarle un elevado valor al recto control de nuestros pensamientos, porque eso prepara la mente y el alma para trabajar armoniosamente para el Maestro. Es necesario para nuestra paz y felicidad en esta vida que nuestros pensamientos estén centrados en Cristo. Como piensa el hombre, así es. Nuestro avance en la pureza moral depende del recto pensar y actuar… Los malos pensamientos destruyen el alma. El poder convertidor de Dios cambia el corazón refinando y purificando los pensamientos. A menos que se haga un esfuerzo decidido para mantener los pensamientos centrados en Cristo, la gracia no puede manifestarse en la vida. La mente debe entrar en la lucha espiritual. Cada pensamiento debe ser puesto en cautiverio a la obediencia de Cristo…
Necesitamos un constante sentido del poder ennoblecedor de los pensamientos puros y de la influencia deletérea de los pensamientos malos. Pongamos nuestros pensamientos en cosas santas. Sean puros y santos, porque la única seguridad para cada alma es el recto pensar. Debemos usar todo medio que Dios ha puesto a nuestro alcance para el gobierno y el cultivo de nuestros pensamientos. Debemos poner nuestras mentes en armonía con su mente. Su verdad nos santificará cuerpo, alma y espíritu y podremos levantarnos sobre la tentación.
El control de los pensamientos en cooperación con el Espíritu Santo, pondrá nuestras palabras bajo control. Esto es verdadera sabiduría, y le asegurará paz mental y contentamiento. Habrá gozo en la contemplación de las riquezas de la gracia de Dios (In Heavenly Places, p. 164; parcialmente en En los lugares celestiales, 6 de junio, p. 166).
El comienzo del acto de ceder a la tentación está en el pecado de permitir que la mente vacile, en ser inconsecuente en vuestra confianza en Dios. El perverso siempre anda buscando la oportunidad de desfigurar a Dios, y de atraer la mente a lo que es prohibido. Si logra conseguirlo, fijará la mente sobre las cosas de este mundo, se esforzará por excitar las emociones, por despertar las pasiones, por fijar los afectos en aquello que no es para el bien; pero vosotros podéis someter toda emoción y pasión a control, en serena sujeción a la razón y la conciencia. Entonces Satanás pierde su poder de controlar la mente. La obra a que Cristo nos llama, es la obra de vencer progresivamente los males espirituales de nuestro carácter. Las tendencias naturales deben ser vencidas… Los apetitos y las pasiones deben ser subyugados, y la voluntad debe ser puesta enteramente del lado de Cristo (Nuestra elevada vocación, 22 de marzo, p. 89).
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Miércoles 21 de enero: La mente de Cristo
La Palabra de Dios es el solemne instrumento que convence de pecado al inconverso, persuadiéndolo de la necesidad que tiene del Salvador que perdona los pecados.
El plan de salvación combina las influencias santas de la luz del pasado y del presente. Estas influencias están unidas por la cadena dorada de la obediencia por amor. La recepción de Cristo por la fe y la sumisión a la voluntad de Dios transforman a los hombres y las mujeres en hijos e hijas de Dios. Mediante el poder que únicamente el Salvador puede darles son aceptados como miembros de la familia real, herederos de Dios y coherederos con Cristo…
Amar a Dios de todo corazón y ser participantes de la humillación y los sufrimientos de Cristo, significa más de lo que muchos comprenden. La expiación de Cristo es la gran verdad central alrededor de la cual se agrupan todas las demás verdades pertinentes a la gran obra de la redención. La mente del hombre debe fundirse en la mente de Cristo. Esta unión santifica el entendimiento e imparte claridad y fuerza a los pensamientos…
El mundo es nuestro campo de esfuerzo misionero, y hemos de salir a trabajar rodeados con la atmósfera del Getsemaníy el Calvario (Exaltad a Jesús, 3 de agosto, p. 223).
¡Cuán gloriosas son las posibilidades presentadas delante de la raza caída! Mediante su Hijo, Dios ha revelado la excelencia que puede alcanzar el hombre. Por los méritos de Cristo, el hombre es elevado de su depravación, purificado y hecho más precioso que el oro de Ofir. Le es posible convertirse en compañero de los ángeles de la gloria y reflejar la imagen de Jesucristo, brillando con el brillante esplendor del trono eterno… Sin embargo, ¡cuán rara vez comprende hasta qué altura puede llegar, si permite que Dios guíe cada uno de sus pasos!
Dios permite que el ser humano despliegue su individualidad. No desea que nadie suma su mente en la mente de su prójimo. Los que desean ser transformados en mente y carácter no han de contemplar a los hombres, sino al Ejemplo divino. Dios da la invitación: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús”. Mediante la conversión y la transformación, los hombres han de recibir el sentir de Cristo. Cada uno ha de estar delante de Dios con una fe individual, una experiencia individual, conociendo por sí mismo que Cristo se ha formado dentro, la esperanza de gloria…
Como a nuestro Ejemplo tenemos a Aquel que es todo y en todos, el primero entre diez mil, Aquel cuya excelsitud está más allá de toda comparación. Bondadosamente ha adaptado su vida a la imitación universal. En Cristo se unían la riqueza y la pobreza; la majestad y la humillación; el poder ilimitado, la modestia y la humildad que se reflejarán en cada alma que lo reciba…
¡Ojalá apreciáramos más plenamente el honor que Cristo nos confiere! Llevando su yugo y aprendiendo de él, nos asemejamos a él en aspiraciones, en mansedumbre y humildad, en fragancia de carácter, y unidos con él en dar alabanza, honor y gloria a Dios como al Ser Supremo. Los que viven de acuerdo con sus altos privilegios en esta vida recibirán una recompensa eterna en la vida venidera. Si somos fieles, nos uniremos a los músicos celestiales para entonar con dulce armonía cánticos de alabanza a Dios y al Cordero (That I May Know Him, p. 134; parcialmente en A fin de conocerle, 8 de mayo, p. 134).
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Jueves 22 de enero: El misterio de la piedad
Antes de que fuera conferido este admirable e incomparable don, todo el universo celestial estaba profundamente conmovido por el esfuerzo de comprender el insondable amor de Dios, conmovido por despertar en el corazón humano una gratitud proporcional al valor de ese don. Nosotros, por quienes Cristo ha dado su vida, ¿vacilaremos entre dos opiniones? ¿Le daremos a Dios tan solo una pizca de nuestras facultades naturales? ¿Le devolveremos tan solo una parte de las capacidades y facultades que nos ha prestado Dios? ¿Podemos hacer esto al paso que sabemos que Aquel que era el Comandante de todo el cielo… comprendiendo la impotencia de los hombres, vino a esta tierra revestido de naturaleza humana, para que pudiéramos unir nuestra humanidad con su divinidad?
Se hizo pobre para que pudiéramos entrar en posesión de los tesoros celestiales, un alto y sobremanera eterno peso de gloria. Para rescatar a la raza humana, descendió de una humillación a otra, hasta que el divino humano Cristo doliente fue levantado en la cruz para atraer a todos los hombres a sí. El Hijo de Dios no podría haber mostrado mayor condescendencia: no podría haberse rebajado más.
Este es el misterio de la piedad… Este es el misterio que ha conmovido a todo el cielo a unirse con el hombre para llevar a cabo el gran plan de Dios para la salvación de un mundo arruinado, para que los hombres y las mujeres pudieran ser guiados por las señales en el cielo y en la tierra a prepararse para la segunda venida de nuestro Señor…
Como Cabeza de la iglesia, Cristo llama con autoridad a cada persona que dice creer en él para que siga su ejemplo de abnegación y sacrificio propio… Son llamados para congregarse sin demora bajo el estandarte manchado de sangre de Cristo Jesús. Sin retener nada, deben hacer una ofrenda completa para alcanzar resultados eternos y sin comparación: la salvación de las almas (That I May Know Him, p. 81; parcialmente en A fin de conocerle, 16 de marzo, p. 82).
La divinidad de Cristo debe ser constantemente sustentada. Cuando el Salvador preguntó a sus discípulos: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”. Mateo 16:15, 16. Dijo Cristo “sobre esta roca”, no sobre Pedro, sino sobre el Hijo de Dios, “edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”. Vers. 18.
Grande es el misterio de la piedad. Hay misterios en la vida de Cristo que deben ser creídos aun cuando no puedan ser explicados (Alza tus ojos, 13 de febrero, p. 56).
Viernes, 23 de enero: Para estudiar y meditar
Exaltad a Jesús, “El cuidado especial del rebaño”, 23 de julio, p. 212.
Cada día con Dios, “Pérdida eterna”, 7 de diciembre, p. 348.
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1er. Trimestre 2026 | Enero – Febrero – Marzo 2026
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Narración: Adan Vicente
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