El Señor no elimina su ley, que es el fundamento de su gobierno en el cielo y en la tierra, para salvar a los pecadores. Dios es un Juez que mantiene su justicia. La transgresión de su ley, en el más mínimo punto, es pecado, y él no deja de lado su ley para perdonar al pecador. La excelencia moral y la justicia de la ley debe ser mantenida y vindicada ante el universo celestial. El precio que se pagó para mantenerla y a la vez poder perdonar al pecador, no fue nada menos que la muerte del Hijo de Dios.

Notas de Elena Segundo trimestre 2014 Escuela Sabática

Compartir

Recomendado

Comentarios de Facebook

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*