Escuela SabáticaEscudriñad las escrituras
Ningún hombre, mujer o joven, podrá lograr la perfección cristiana si descuida el estudio de la Palabra de Dios. Al escudriñar cuidadosa y atentamente su Palabra, obedeceremos la orden de Cristo: “Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.” Este estudio capacita al que lo efectúa a observar atentamente el Modelo divino, pues ellas testifican de Cristo. El Modelo debe ser examinado a menudo y con toda atención a fin de imitarlo. A medida que uno llega a dominar la historia del Redentor, descubre en sí mismo defectos de carácter; su falta de semejanza a Cristo es tan grande que ve que no puede ser un seguidor de él sin efectuar un gran cambio en su vida. Continúa estudiando, con un deseo de ser igual a su gran Ejemplo; capta las miradas, el espíritu de su amado Maestro; observando se transforma. “Puestos los ojos en el autor, y consumador de la fe, en Jesús” … {COES 17.1}
La Palabra de Dios, hablada al corazón, tiene un poder vivificante, y los que elaboren una excusa para explicar el descuido en la tarea de familiarizarse con ella, desatenderán lo que Dios espera de ellos en muchos respectos. El carácter se deformará, y las palabras y los hechos serán un baldón para la verdad. El apóstol nos dice: “Toda Escritura es inspirada divinamente y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia, para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente instruido para toda buena obra.” Uno de los profetas de Dios exclama: “Encendióse fuego en mi meditación.” Si los cristianos escudriñaran fervorosamente las Escrituras, más corazones arderían con las vívidas verdades que en ellas están reveladas. Sus esperanzas resplandecerían con las preciosas promesas esparcidas como perlas a través de todo el contenido de las Sagradas Escrituras. Al contemplar la historia de los patriarcas, los profetas, los hombres que amaron y temieron a Dios y anduvieron con él, los corazones brillarán con el espíritu que animó a aquellos héroes. A medida que la mente se espacie en la virtud y en la piedad de los santos hombres de antaño, el espíritu que los inspiró encenderá la llama del amor y el santo fervor en los corazones de aquellos que quieran ser como ellos en carácter. {COES 17.2}
No descuidéis la lección de la Escuela Sabática
El estudiante de la escuela sabática debe ser tan concienzudo en su fervor por estar versado en el conocimiento de las Escrituras como por sobresalir en el estudio de las ciencias. Si alguna de las dos cosas se descuida, deben ser las lecciones de los seis días. El mandato de nuestro Salvador debe ser considerado religiosamente por todo hombre, mujer y niño que profese su nombre. {COES 18.1}
Los maestros de la escuela sabática tienen un campo misionero que se les ha asignado para enseñar las Escrituras, no para repetir como loro aquello en que no han invertido ningún esfuerzo para entenderlo. “Ellas son las que dan testimonio de mí:” el Redentor, Aquel en el cual se centralizan nuestras esperanzas de vida eterna. Si los maestros no se hallan imbuídos del espíritu de la verdad, y no se preocupan por adquirir el conocimiento de lo que ha sido revelado en la Palabra de Dios, ¿cómo pueden presentar la verdad en una forma atractiva ante aquellos que se hallan a su cargo? {COES 19.1}
La oración de Cristo por sus discípulos fué: “Santifícalos en tu verdad: tu palabra es verdad.” Si hemos de ser santificados por medio de un conocimiento de la verdad hallada en la Palabra de Dios, debemos tener un conocimiento inteligente de su voluntad allí revelada. Debemos escudriñar las Escrituras: no meramente volar a través de un capítulo y repetirlo, sin dedicar esfuerzo para comprenderlo, sino cavar para encontrar la joya de la verdad, que enriquecerá la mente y fortificará el alma contra los ardides y las tentaciones del archiengañador. {COES 19.2}
Excusas baladíes para explicar el descuido
Los padres presentan excusas baladíes para no interesarse ellos mismos en las lecciones junto con sus hijos, y dejan de llegar a ser versados en las Escrituras. Tanto los padres como las madres se excusan a sí mismos por no disciplinar sus propias mentes. No buscan primeramente el reino de Dios y su justicia, sino que exaltan lo temporal por encima de lo espiritual y eterno. Este olvido de Dios y el descuido de su Palabra es el ejemplo que dan a sus hijos, que amoldará su mente de acuerdo con la norma mundana y no según la elevada norma establecida por Cristo. {COES 20.1}
Algunos padres invierten horas en su propia diversión, conversando acerca de cosas mundanas, poniendo a Dios fuera de su pensamiento y de su corazón. ¡Cuánto más provechoso es ser fieles discípulos de Cristo, y estar ocupados en escudriñar las Escrituras, para poder llegar a ser enteramente instruídos para toda buena obra y para ser capaces de dar una explicación inteligente de la Palabra dada por Dios para guiar nuestros pasos a las playas eternas! {COES 20.2}
Se oye a las madres deplorando no tener tiempo de enseñar a sus hijos, no tener tiempo de instruirlos en la Palabra de Dios. Pero esas mismas madres hallan tiempo para el adorno exterior, para hacer ornamentos con alforzas, fruncidos y bordados innecesarios. Adornos inútiles se ven sobre sus propios vestidos y sobre los de sus hijos. El ornamento interno de la mente y la cultura del alma se descuidan como si fueran inferiores al adorno de la ropa. Se deja que la mente de las madres y de los niños pase hambre por seguir las costumbres y las modas. {COES 20.3}
Toda la familia ha de unirse en el estudio de la Biblia
 
Padres y madres, os rogamos que asumáis vuestros deberes que por largo tiempo habéis descuidado. Escudriñad las Escrituras por vosotros mismos; ayudad a vuestros hijos en el estudio de la Sagrada Palabra. Haced una obra diligente a causa del descuido pasado. No despidáis a los niños de vuestro lado para que estudien la Biblia por sí mismos, sino leedla con ellos, enseñadles de una manera sencilla lo que sabéis y manteneos en la escuela de Cristo como diligentes estudiantes vosotros mismos. Determinad que esta obra no será descuidada. Madres, vestíos vosotras mismas y vestid a vuestros niños con ropas sencillas, limpias y pulcras, pero sin adornos innecesarios. Cuando aprendáis a hacer esto, a vestiros con escrupulosa sencillez, no tendréis excusa por ser novicios en las Escrituras. Seguid el mandato de Cristo: “Escudriñad las Escrituras;” entonces acrecentaréis vuestra propia fortaleza espiritual y seréis aptos para instruir a vuestros hijos de manera que no necesiten llegar a la escuela sabática sin que se les haya enseñado la lección. {COES 21.1}
Muchos de los jóvenes dicen: No tengo tiempo para estudiar mi lección. Pero, ¿qué están haciendo? Algunos están usando cada momento para ganar unos pocos centavos más, cuando este tiempo dedicado al trabajo, usado para estudiar la Biblia les ahorraría, si practicaran sus lecciones, más que la suma ganada por el trabajo adicional. Les haría ahorrar mucho dinero que se gasta en ornamentos innecesarios y preservaría el vigor de la mente para comprender el misterio de la piedad. “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová.” Pero estos mismos jóvenes que profesan ser cristianos satisfacen los deseos del corazón carnal al seguir sus propias inclinaciones; y el tiempo de gracia concedido por Dios, que les fuera otorgado para que se familiarizaran con las preciosas verdades de la Biblia, es dedicado a la lectura de relatos ficticios. {COES 21.2}
Este hábito, una vez formado, es difícil de vencer; pero puede y debe vencerse por parte de todos los que son candidatos para el mundo celestial. La mente a la cual se le permite estar absorta en la lectura de historias, se arruina. La imaginación enferma, el sentimentalismo toma posesión de la mente, y hay un vago desasosiego, un extraño apetito de alimento intelectual no saludable, que está constantemente desequilibrando la mente. Miles de los que pueblan hoy en día los asilos de dementes han cosechado su desequilibrio mental por la lectura de novelas, que resulta en la edificación de castillos en el aire y en un sentimentalismo enamoradizo. La Biblia es el libro de los libros. Os dará vida y salud. Es un sedante de los nervios, e imparte solidez a la mente y firmeza de principios. {COES 22.1}
Cavemos más hondo para obtener las gemas de verdad
Los alumnos de la escuela sabática deben ser fervorosos, deben cavar hondamente y escudriñar con el mayor cuidado para hallar las preciosas gemas de la verdad contenidas en las lecciones semanales. Los privilegios y las oportunidades que actualmente tienen de llegar a ser versados en las Escrituras, no deben descuidarse. Dios quiere que los que profesan ser sus seguidores se hallen cabalmente provistos de pruebas de las doctrinas de su Palabra. ¿Cuándo y dónde puede conseguirse mejor este conocimiento que durante la juventud, en la escuela sabática? Los padres no deben tratar este asunto con indiferencia en ningún caso.—The Review and Herald, 28 de noviembre de 1878. {COES 23.1}
Comparad un pasaje con otro
“Escudriñad las Escrituras,” fué el mandato del Maestro. Muchos han perdido gran beneficio por haber descuidado este deber. Cuando investigamos la Palabra de Dios, los ángeles están a nuestro lado, reflejando los claros rayos de la luz sobre sus sagradas páginas. Las Escrituras se dirigen al hombre como a alguien que tiene la facultad de elegir entre lo correcto y lo erróneo; le hablan por medio de amonestaciones, reproches, ruegos y expresiones de estímulo. La mente debe ejercitarse en las solemnes verdades de la Palabra de Dios, o de otra manera se debilitará. Tenemos la verdad presentada por medio de publicaciones, pero no es suficiente confiar en los pensamientos de otros hombres. Debemos examinar por nosotros mismos, y aprender las razones de nuestra fe, comparando un pasaje con otro. Tomad la Biblia, y sobre vuestras rodillas rogad a Dios que ilumine vuestra mente. Si estudiáramos diligentemente y con oración la Biblia día tras día, veríamos cotidianamente alguna hermosa verdad bajo una luz nueva, clara y vigorosa.—The Review and Herald, 4 de marzo de 1884. {COES 23.2}
Escritas para el común del pueblo
Todo hijo de Dios debe ser versado en las Escrituras, y debe ser capaz, al seguir el cumplimiento de las profecías, de demostrar nuestra posición en la historia de este mundo. La Biblia ha sido escrita para el común del pueblo así como para los eruditos, y está al alcance de la comprensión de todos. Las grandes verdades que fundamentan el deber del hombre hacia sus semejantes y hacia su Hacedor, se hallan claramente reveladas; y los que realmente desean la verdad, no necesitan cometer ningún error. El camino no se deja en la incertidumbre, como si nos viéramos detenidos donde se encuentran cuatro caminos, sin saber cuál tomar. La verdad es nuestra guía; es para nosotros como una columna de nube de día y como una columna de fuego de noche. {COES 24.1}
Las muchas opiniones contradictorias con respecto a lo que enseña la Biblia no surgen de ninguna oscuridad del libro mismo, sino de la ceguera y el prejuicio de parte de los intérpretes. Los hombres ignoran las sencillas declaraciones de la Biblia para seguir su propio raciocinio pervertido. Enorgulleciéndose por sus adquisiciones intelectuales, pasan por alto la sencillez de la verdad; olvidan la fuente de aguas vivas, para beber de las corrientes ponzoñosas del error.—The Review and Herald, 27 de enero de 1885. {COES 25.1}
La sustitución de la Biblia por ficciones
Tanto los ancianos como los jóvenes descuidan la Biblia. No hacen de ella su estudio, la regla de su vida. Especialmente los jóvenes son culpables de tal negligencia. La mayoría de ellos hallan tiempo para leer otros libros, pero no estudian diariamente el Libro que señala el camino a la vida eterna. Leen atentamente historias inútiles, mientras descuidan la Biblia. Este libro es nuestra Guía que nos lleva a una vida más elevada y más santa. Los jóvenes declararían que es el libro más interesante que leyeron alguna vez, si su imaginación no se hubiera pervertido por la lectura de historias ficticias.—Consejos para los Maestros Padres y Alumnos, 131. {COES 25.2}
El espíritu de investigación es esencial
“Empero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salud por la fe que es en Cristo Jesús. Toda Escritura es inspirada divinamente y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia. Para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente instruido para toda buena obra.” {COES 26.1}
Todavía hay mucha verdad preciosa para ser revelada al pueblo en este tiempo de peligros y tinieblas, pero es el propósito determinado de Satanás impedir que los rayos de luz de la verdad penetren en el corazón de los hombres. Si queremos tener la luz que ha sido provista para nosotros, debemos manifestar el deseo que tenemos de ella por un diligente escudriñamiento de la Palabra de Dios. Verdades preciosas, por largo tiempo ocultas, han de ser reveladas de una manera que pondrá de manifiesto su sagrado valor; porque Dios glorificará su Palabra para que aparezca en una forma en que nunca antes la hayamos visto. Pero aquellos que profesan amar la verdad deben ejercitar hasta lo sumo sus facultades a fin de comprender las cosas profundas de la Palabra, para que Dios sea glorificado y su pueblo bendecido e iluminado. Con corazones humildes y enternecidos por la Gracia de Dios, deberíais entregaros a la tarea de escudriñar las Escrituras, listos para aceptar todo rayo de luz divina, y andar en el camino de la santidad. {COES 26.2}
Con la actitud de uno que aprende
Al escudriñar las Escrituras, no debéis procurar interpretar sus declaraciones de tal manera que concuerden con vuestras ideas preconcebidas; antes bien, cual aprendices, allegaos para entender los principios fundamentales de la fe de Cristo. Con ávido interés y ferviente oración acudid a la Palabra de Dios, para saber qué es verdad, manifestando el mismo espíritu que reveló Natanael cuando rogó fervientemente al Señor que le diera a conocer la verdad. Todo aquel que busque fervientemente la verdad, será iluminado como Natanael. Jesús lo vió cuando se postró en oración debajo de la higuera, y mientras aún pedía comprensión, vino el mensajero a llamarlo y a conducirlo al manantial de toda luz. {COES 27.1}
“Felipe halló a Natanael, y dícele: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, y los profetas: a Jesús, el hijo de José de Nazaret. Y díjole Natanael: ¿De Nazaret puede haber algo bueno?” El prejuicio y la incredulidad surgieron en el corazón de Natanael, pero Felipe no trató de combatirlos. Dijo: “Ven y ve. Jesús vió venir a sí a Natanael, y dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en el cual no hay engaño. Dícele Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús, y díjole: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi. Respondió Natanael, y díjole: Rabbí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel.” {COES 27.2}
¡Cuán fácilmente se convenció Natanael! ¡Y con cuánto placer contempló Jesús su fe sincera y libre de engaño! “Respondió Jesús y díjole: ¿Porque te dije, te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que éstas verás. Y dícele: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del hombre.” Dios nunca honra la incredulidad, la desconfianza y la duda. Cuando él habla, su palabra debe ser reconocida y puesta en práctica en las acciones diarias. Y si el corazón del hombre está en viva relación con Dios, se conocerá la voz que viene de lo alto. {COES 28.1}
Ha de evitarse la discusión
Aunque hay necesidad de una prolija investigación de la Palabra de Dios para que la verdad preciosa sea descubierta y expuesta a la luz, debemos tener cuidado de que el espíritu de controversia no predomine en nuestras discusiones de la lección de la escuela sabática. Al mostrar puntos acerca de los cuales puede haber diferencia de opinión, deben manifestar la gracia de Cristo aquellos que están buscando comprender la Palabra de Dios. Debería darse lugar a una franca investigación de la verdad, a fin de que cada cual conozca por sí mismo qué cosa es verdad. Entre los alumnos de la escuela sabática debería haber un espíritu de investigación, para que aquellos que tienen suficiente edad para discernir las evidencias, sean animados a tratar de descubrir nuevos rayos de luz, y a apreciar todo lo que Dios envíe a su pueblo. La luz que Dios enviará a su pueblo no aparecerá jamás a menos que sea escudriñada diligentemente la Palabra de verdad. {COES 28.2}
El mundo está lleno de toda suerte de errores de naturaleza engañosa, y es esencial que tanto los alumnos como los maestros estén seguros de que saben qué es verdad. Hay necesidad de que reverenciemos la Palabra de Dios, y que reconozcamos su voz en los oráculos vivientes, para que practiquemos sus preceptos y vivamos de cada palabra que sale de la boca de Dios. Los que hacen la voluntad de Dios conocerán si la doctrina es de Dios, porque ningún engaño ofuscará su mente. Dios llama a todos, tanto a los viejos como a los jóvenes, a escudriñar diligentemente su Palabra, a fin de que descubran las valiosas joyas de la verdad. A los pastores y al pueblo, a los maestros y a los alumnos, a todos se los llama a estudiar la Biblia. {COES 29.1}
Una luz preciosa ha de resplandecer de la Palabra de Dios, y no se atreva nadie a decir qué cosa debe o qué cosa no debe ser expuesta al pueblo en los mensajes de iluminación que él envíe, apagando así el Espíritu de Dios. Cualquiera que sea su puesto de autoridad, nadie tiene derecho de impedir que la luz llegue al pueblo. Cuando un mensaje viene en el nombre del Señor a su pueblo, nadie puede excusarse de investigar sus pretensiones. Ninguno debe arriesgarse, quedándose atrás y asumiendo una actitud de indiferencia y confianza en sí mismo, diciendo: “Yo sé qué cosa es verdad. Estoy satisfecho con mi posición. He tomado ya mi posición, y no me dejaré mover de ella, venga lo que viniere. No escucharé el mensaje de este mensajero; porque sé que no puede ser la verdad.” Porque siguieron este mismo proceder, las iglesias populares fueron dejadas en tinieblas parciales, y por esto los mensajes del cielo no las han alcanzado. {COES 29.2}
Cultívese un espíritu susceptible de enseñanza
Dios requiere que aquellos que ocupan puestos de responsabilidad en la obra de la escuela sabática se despojen de todo egoísmo, de toda confianza en sí mismos y de todo orgullo de opinión; si llega un mensaje que no entendéis, empeñaos en escuchar las razones que el mensajero expone, comparando texto con texto, a fin de que podáis saber si lo apoya o no la Palabra de Dios. Si creéis que las opiniones expuestas no tienen la Palabra de Dios por fundamento, y si la opinión que vosotros sostenéis tocante al asunto no puede ser controvertida, entonces exponed vuestras poderosas razones; porque vuestra posición no será debilitada por ponerse en contacto con el error. No hay virtud ni virilidad en mantener una guerrilla continua en la oscuridad, cerrando vuestros ojos para no ver, y vuestros oídos para no oír, y endureciendo el corazón en la ignorancia y la incredulidad para no tener que humillaros y confesar que habéis aprendido algo sobre algunos puntos de la verdad. {COES 30.1}
Negarse a investigar la verdad no es cumplir con el mandato del Salvador de escudriñar las Escrituras. ¿Acaso es buscar tesoros escondidos el llamar montón de basura al resultado del trabajo de otro, sin examinar críticamente para ver si hay o no preciosas joyas de verdad en esa colección de pensamientos que condenáis? ¿Será posible que los que no saben casi nada se abstengan de asistir a toda reunión donde se ofrece una oportunidad de investigar los mensajes que vienen al pueblo, solamente porque les parece que las opiniones de los que enseñan la verdad no concuerdan con lo que ellos han creído ser verdad? Así hicieron los judíos en los días de Cristo, y se nos amonesta a no hacer como ellos, y a no ser inducidos a escoger las tinieblas más bien que la luz, porque había en ellos corazón malo de incredulidad, para apartarse del camino del Dios vivo. Ninguno de los que se imaginan saberlo todo, es demasiado viejo o demasiado inteligente para aprender del más humilde de los mensajeros del Dios vivo.—Testimonies on Sabbath-School Work 62-66. {COES 31.1}
El maestro ha de ser alguien que aprende
“También, huye de los deseos juveniles; mas sigue la justicia, la fe, la caridad, la paz, con los que invocan al Señor de limpio corazón. Empero las cuestiones insensatas e insulsas desecha, sabiendo que engendran contiendas.” Aquellos que quieren llegar a ser instructores de los jóvenes y niños, tienen que aprender mucho, muchísimo, tanto en los preceptos como experimentalmente, para ser obreros de buen éxito para Dios. Tienen que crecer en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, hasta llegar a la medida de la estatura de Cristo. El crecimiento en la gracia es testimonio del hecho de que permanecéis en Cristo como el pámpano en la vid. Si permaneciereis en él tendréis poder para discernir las verdades espirituales, porque las cosas espirituales se disciernen espiritualmente. {COES 32.1}
“Os he escrito a vosotros, mancebos, porque sois fuertes, y la palabra de Dios mora en vosotros, y habéis vencido al maligno.” Dios ruega a los hombres y mujeres jóvenes que aprovechen en lo posible las aptitudes que les han sido confiadas. El quiere que cultivéis hábitos de diligencia y de estudio, para que perfeccionéis los talentos que él os ha dado. Dios aceptará vuestros servicios y el perfeccionamiento de vuestros talentos, pero no puede mirar con aprobación el trabajo hecho sin interés y a medias. Todo ramo de la obra de Dios requiere el ejercicio de la más alta aptitud; demanda que pongáis en juego toda ayuda que esté a vuestro alcance, y que dirijáis vuestros más nobles impulsos a la propagación de la verdad. El exaltado y sagrado carácter de la obra requiere el alistamiento de las más altas facultades intelectuales y espirituales, para que ella sea debidamente representada delante de los que están sentados en las tinieblas y en la sombra de muerte. {COES 32.2}
Si sois llamados a ser maestros en cualquier ramo de la obra de Dios, sois también llamados a aprender en la escuela de Cristo. Si asumís la sagrada responsabilidad de enseñar a otros, aceptáis el deber de ir al fondo de cada tema que tratéis de enseñar. Si presentáis a vuestros alumnos en la escuela sabática un tema de la Palabra de Dios, debéis exponer las razones de vuestra fe tan claramente que ellos queden convencidos de su verdad. Debéis escudriñar y comparar diligentemente las evidencias de la Palabra de Dios sobre los mensajes que él manda a su iglesia, para saber lo que es verdad, y poder guiar a la senda de justicia a los que esperan vuestra dirección. {COES 33.1}
Escuchad con candor
Cuando se os pida que escuchéis las razones de una doctrina que no entendéis, no condeneis el mensaje mientras no lo hayáis investigado prolijamente y sepáis por la Palabra de Dios que no es defendible. Si yo tuviera la {COES 33.2}
oportunidad, hablaría a los alumnos de todas las escuelas sabáticas del país, suplicando fervientemente en alta voz que acudan a la Palabra de Dios en busca de la verdad y la luz. Dios tiene preciosa luz que ha de impartir a su pueblo justamente en este tiempo, y vosotros debéis esforzaros fervorosamente en vuestra investigación, para poner la mira nada menos que en un conocimiento cabal de todos los puntos de la verdad, a fin de que en el día de Dios no seáis hallados entre aquellos que no han vivido de toda palabra que sale de la boca de Dios. {COES 33.2}
La enorme importancia de lo que está en juego al descuidar la Palabra de Dios debe tomarse seriamente en consideración. El estudio de la Biblia es digno del mayor esfuerzo mental y de los talentos más santificados. Cuando se presenta una luz nueva a la iglesia, es peligroso que la rechacéis. Rehusar escuchar porque abrigáis prejuicio contra el mensaje o el mensajero no excusará vuestro caso delante de Dios. Condenar aquello que no habéis oído y que no entendéis, no ensalzará vuestra sabiduría ante los ojos de aquellos que son cándidos en sus investigaciones de la verdad. Y hablar con desprecio de aquellos a quienes Dios ha enviado con un mensaje de verdad es insensatez y locura. Si nuestros jóvenes están procurando educarse a sí mismos para ser obreros en la causa del Señor, deben aprender su camino y vivir de toda palabra que sale de su boca. No deben llegar a laconclusión de que toda la verdad ha sido revelada, y que el Infinito no tiene más luz para su pueblo. Si se atrincheran en la creencia de que toda la verdad ha sido revelada, estarán en peligro de desechar como inútiles las preciosas joyas de verdad que serán descubiertas al volver los hombres la atención al escudriñamiento de la rica mina de la Palabra de Dios. {COES 34.1}
Investigad individualmente
Los que han emprendido la obra de enseñar, o que han sido llamados a desempeñar algún puesto de responsabilidad, no han de contentarse con aceptar el resultado de las investigaciones hechas por otras mentes, sino que por sí mismos deben examinar la verdad. Si no adquieren la costumbre de investigar por sí mismos los temas de la verdad, llegarán a ser superficiales en su vida y en sus conocimientos. Las opiniones de vuestros compañeros os pueden ser de valor, pero no debéis depender de ellos, dejando de tener ideas definidas vosotros mismos. Debéis examinar las verdades que se os enseñó a creer, hasta saber que son sin tacha. Perdéis mucho si no sometéis a la ley y al testimonio cada punto de la fe que sostenéis, porque no comprendéis ni apreciáis la verdad tal como es. ¡Ojalá que todos nuestros jóvenes apreciaran el privilegio que Dios les ha dado! Es su voluntad que vayáis a la fuente de toda luz, y recibáis la iluminación de su Espíritu (pues ésta será dada a todo aquel que humildemente busca la verdad), y entonces sabréis que el Espíritu y la Palabra están acordes, y estaréis seguros de saber qué es verdad. ¡Cuánta confianza da este conocimiento! Entonces podréis hablar con poder, proclamando lo que habéis aprendido ser la verdad, sabiendo que no habéis seguido fábulas por arte compuestas.—Testimonies on Sabbath-School Work 58-61. {COES 35.1}
Se promete que la luz irá en aumento
Siempre se revelará nueva luz de la Palabra de Dios a aquel que mantiene una relación viva con el Sol de Justicia. Nadie llegue a la conclusión de que no hay más verdad para ser revelada. El que busca la verdad con diligencia y oración hallará preciosos rayos de luz que aún han de resplandecer de la Palabra de Dios. Muchas preseas están todavía esparcidas, que han de ser juntadas para venir a ser propiedad del pueblo de Dios. Pero la luz no es dada simplemente para ser una fortaleza para la iglesia, sino para ser derramada sobre los que están en tinieblas. El pueblo de Dios ha de anunciar las virtudes de Aquel que los ha llamado de las tinieblas a su luz admirable. Cristo ha dicho de su pueblo: “Vosotros sois la luz del mundo,” y la misión de la luz es resplandecer e iluminar las tinieblas. {COES 36.1}
¡Ojalá que los maestros y alumnos sean lo que el Señor determinó que fuesen, cuando dió su vida para que pudieran ser hijos e hijas de Dios y obtener la corona de gloria inmortal!—Testimonies on Sabbath-School Work 53, 54. {COES 36.2}
Nuevo significado de textos familiares
Tan pronto como el que busca la verdad abre la Biblia para leer las palabras de Dios con reverencia, y poseído de un ferviente deseo de saber “lo que dice Jehová,” le serán dadas luz y gracia, y verá cosas maravillosas en la ley de Dios. No considerará la ley de Jehová como yugo de servidumbre, sino como mandatos benévolos de Aquel que es omnisapiente y lleno de compasión. Se apresurará a dar cumplimiento a todos sus requerimientos. Grandes verdades, descuidadas y despreciadas durante siglos, serán reveladas por el Espíritu de Dios, y nueva significación brillará repentinamente de textos familiares. Cada página será iluminada por el Espíritu de verdad. La Biblia no está sellada sino abierta al estudio. Las verdades más preciosas son reveladas, oídos maravillados oyen los oráculos vivos, y las conciencias de los hombres son movidas a obrar.—Testimonies on Sabbath-School Work 30. {COES 37.1}
El apartarse de los jalones bíblicos
Muchos saben tan poco acerca de su Biblia que están inseguros en la fe. Quitan los hitos antiguos, y los engaños y los vientos de doctrinas los llevan de aquí para allá. La falsamente llamada ciencia está minando los fundamentos de los principios cristianos; y aquellos que una vez estuvieron en la fe, se apartan de las doctrinas básicas de la Biblia y se divorcian de Dios, mientras siguen pretendiendo ser sus hijos.—The Review and Herald, 29 de diciembre de 1896. {COES 37.2}
La juventud fortalecida contra las herejías
Las lecciones bíblicas que se enseñan en nuestras escuelas son de mucho mayor consecuencia de lo que muchos disciernen ahora. Estos niños tendrán que afrontar en el cercano futuro las herejías y fábulas que abundan en el mundo cristiano. Instruid a la juventud con sencillez, pero cabalmente. Nuestra obra tendrá que soportar la prueba del juicio. Los jóvenes de esta generación tienen que ser preparados por medio de la gracia de Cristo para afrontar y vencer los males que han sido introducidos en la sociedad. Tendrán oportunidades de usar todo el conocimiento y la influencia que hayan adquirido, y necesitarán sabiduría de lo alto para poder detener la corriente de maldad que los rodea. Los que sostienen errores y doctrinas no conformes con las Sagradas Escrituras son numerosos. El mundo en general los está induciendo a olvidarse de Dios y a despreciar sus demandas. La ley de Dios es hollada por pies impíos. Cada joven es responsable ante Dios por sus oportunidades y por la luz preciosa que de las Escrituras resplandece sobre él.—Testimonies on Sabbath-School Work 22. {COES 38.1}
Una barrera contra la tentación
Debería haber un interés vivo y creciente en llenar la mente de la verdad bíblica. El precioso conocimiento así adquirido erigirá una barrera en derredor del alma, de manera que aunque esté acosada por la tentación tendrá una firme confianza en Jesús por medio del conocimiento de Aquel que nos ha llamado a su gloria y virtud.—Testimonies on Sabbath-School Work 12. {COES 38.2}
Auxilio divino para el que escudriña la verdad
Punto por punto de la verdad debería ser investigado porque la verdad de Dios no tiene límites, y al estudiarla, deberían tanto los maestros como los alumnos sentir el más vivo interés por saber lo que Dios ha dicho. Durante años la voz de Dios nos ha estado diciendo: “Agitad, agitad, agitad.” Estudiad cada punto de la verdad, para que podáis saber por vosotros mismos qué cosa es la verdad a diferencia del error. Escudriñen los estudiantes por sí mismos, a fin de imponerse de las cosas profundas de Dios. Hagan esta obra con el espíritu que animaba a Cristo, y no se les imponga ninguna restricción. {COES 39.1}
Al escudriñar las Escrituras, se necesita gran humildad de espíritu y contrición de corazón, y es menester buscar fervientemente a Dios. A los que vienen con espíritu humilde buscando la verdad, les ayudarán en sus esfuerzos los ángeles de Dios.—Testimonies on Sabbath-School Work 55, 56. {COES 39.2}
Servicio indiferente
Muchos de los que profesan ser cristianos no creen más que a medias la Palabra de Dios. No la estudian con fervor, sino que malgastan tiempo precioso leyendo novelas y libros de cuentos. Una mera comprensión intelectual de la Palabra de Dios no bastará para ejercer influencia sobre los hábitos de la vida, porque la vida es regulada por la condición del corazón. Cuando los maestros de la escuela sabática hayan enseñado las lecciones de la revelación externa, su obra apenas ha comenzado, y no deberían cesar en su labor hasta tener evidencia de que los preceptos del cielo no sólo han sido aceptados por el entendimiento del alumno, sino que se hallan escritos en el corazón.—Testimonies on Sabbath-School Work 57. {COES 39.3}
Estudio acompañado de oración
Debemos ejercer todas las facultades de la mente en el estudio de las Escrituras, y aguzar el entendimiento para comprender, en la medida en que lo pueden hacer los mortales, las cosas profundas de Dios; sin embargo, no debemos olvidar que la docilidad y la sumisión de un niño son el verdadero espíritu del que aprende. Las dificultades que se hallan en las Escrituras nunca pueden ser dominadas por los mismos métodos que se emplean al luchar con problemas filosóficos. No debemos empeñarnos en el estudio de la Biblia con un espíritu de dependencia propia, con el cual tantos entran en los dominios de la ciencia, sino con oración y dependencia de Dios, y con un sincero deseo de conocer su voluntad. Debemos venir con espíritu humilde y susceptible para obtener conocimiento del gran YO SOY. De otra manera, los ángeles malos cegarán de tal modo nuestra mente, endurecerán de tal suerte nuestro corazón, que no seremos impresionados por la verdad. {COES 40.1}
Más de una porción de las Escrituras que los hombres eruditos consideran un misterio, o pasan por alto sin atribuirle importancia, está llena de consuelo y de instrucción para aquel que ha aprendido en la escuela de Cristo. Una razón por la cual muchos teólogos no tienen una comprensión más clara de la Palabra de Dios, es que cierran sus ojos a las verdades que no desean practicar. La comprensión de la verdad bíblica depende no tanto del poder del intelecto con que se ha abordado la investigación, como de la sinceridad de propósito y del anhelo ferviente de justicia. {COES 41.1}
Nunca debe estudiarse la Biblia sin oración. Sólo el Espíritu Santo puede hacernos sentir la importancia de aquellas cosas fáciles de comprender, o prevenirnos de torcer verdades difíciles de comprender. Es el oficio de los ángeles celestiales preparar el corazón para entender la Palabra de Dios a fin de que seamos embelesados con su hermosura, amonestados por sus advertencias, o animados y fortalecidos por sus promesas. Debemos hacer nuestra la oración del Salmista: “Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley.” Las tentaciones a menudo parecen irresistibles, porque, debido al descuido de la oración y estudio de la Biblia, la persona tentada no puede recordar rápidamente las promesas de Dios y hacer frente a Satanás con las armas de las Escrituras. Pero aquellos que están dispuestos a ser enseñados en las cosas divinas se hallan rodeados de ángeles; y en tiempo de gran necesidad, éstos traerán a su memoria las mismas verdades que necesiten.—Testimonies on Sabbath-School Work, 121, 122. {COES 41.2}
La manera que Dios tiene de impartir conocimiento
Día a día Jesús adquiría conocimiento en la gran biblioteca de la naturaleza animada e inanimada. El que había creado todas las cosas, por cuya poderosa palabra las colinas, los valles, los ríos y los árboles habían llegado a existir, era ahora hijo de la humanidad, y estudiaba las lecciones que su propia mano había escrito en las hojas, las flores y los árboles. Las parábolas por medio de las cuales durante su ministerio le gustaba a Jesús enseñar sus lecciones de verdad, muestran cuán susceptible era su espíritu a la dulce influencia de la naturaleza, y cómo, durante aquellos años de los cuales poco sabemos, se deleitaba en reunir las enseñanzas espirituales de las cosas que en la vida diaria le rodeaban. Para Jesús, el significado de la Palabra y de las obras de Dios se desarrollaba gradualmente, mientras pensaba y procuraba entender la razón de las cosas, lo mismo que cualquier joven puede procurar entenderla. {COES 42.1}
Todo niño puede adquirir conocimiento, como lo adquirió Jesús, de las obras de la naturaleza y de las páginas de la santa Palabra de Dios. Al tratar nosotros de llegar a conocer a nuestro Padre celestial por su Santa Palabra, se nos acercarán los ángeles, nuestra mente se fortalecerá, nuestro carácter se elevará y refinará, y llegaremos a ser más semejantes a nuestro Salvador. Y cuando contemplamos la hermosura y la grandeza de las obras de la naturaleza, nuestros afectos anhelan a Dios; mientras el corazón se llena de reverencia, y el espíritu se subyuga, el alma se fortalece por el hecho de ponerse en relación con el Infinito por medio de sus maravillosas obras. La comunión con Dios, mediante la oración humilde, desarrolla y fortalece las facultades mentales y morales, y los poderes espirituales aumentan por el cultivo de pensamientos sobre asuntos espirituales.{COES 43.1}
Aquellos que consagran alma, cuerpo y espíritu a Dios, purificando sus pensamientos por la obediencia a la ley divina, recibirán continuamente una nueva dotación de poder físico y mental. El corazón suspirará por Dios, y elevará fervientes súplicas a lo alto por una clara percepción para discernir la misión y la obra del Espíritu Santo. No nos toca a nosotros usar al Espíritu, sino al Espíritu usarnos a nosotros, amoldando y formando cada facultad. {COES 43.2}
Cómo prepararse para las pruebas futuras
Los siervos de Cristo no deben preparar un discurso especial para presentarlo cuando sean llevados ante las autoridades por causa de su fe. Su preparación ha de ser hecha día tras día, atesorando en el corazón las preciosas verdades de la Palabra de Dios, alimentándose de las enseñanzas de Cristo, y fortaleciendo su fe por medio de la oración; entonces, cuando sean llevados ante los tribunales, el Espíritu Santo les hará recordar precisamente las verdades que alcanzarán los corazones de los que vinieren para oír. {COES 44.1}
Dios les traerá repentinamente a la memoria el conocimiento que obtuvieron por medio de un diligente escudriñamiento de las Escrituras, precisamente cuando lo necesiten. Pero si descuidan llenar sus mentes con las joyas de la verdad, si no se familiarizan con las palabras de Cristo, si nunca han probado el poder de su gracia en las dificultades, no pueden esperar que el Espíritu Santo les traiga a la memoria sus palabras. Han de servir a Dios diariamente, de todo corazón, y entonces confiar en él.—Testimonies on Sabbath-School Work 114-116. {COES 44.2}
Estudio cotidiano de la Biblia
La escuela sabática proporciona a padres e hijos una preciosa oportunidad para estudiar la Palabra de Dios. Pero a fin de recibir ese beneficio que deben obtener en la escuela sabática, tanto los padres como los niños han de dedicar tiempo al estudio de las lecciones, procurando obtener un conocimiento cabal de los hechos presentados, y también de las verdades espirituales que estos hechos están destinados a enseñar. Deberíamos inculcar especialmente en las mentes de los jóvenes la importancia de buscar la plena significación del pasaje considerado… {COES 44.3}
Padres, apartad un poco de tiempo cada día para estudiar la lección de la escuela sabática con vuestros hijos. Sacrificad la visita social, si es necesario, antes que la hora dedicada a las preciosas lecciones de la historia sagrada. Los padres, tanto como los hijos, recibirán beneficio de este estudio. Apréndanse de memoria, no como una tarea, sino como un privilegio, los pasajes más importantes de las Escrituras que están relacionados con la lección. Aunque al principio la memoria sea defectuosa, por medio del ejercicio irá ganando fuerza, de manera que después de un tiempo os deleitaréis en atesorar de esta manera las preciosas palabras de verdad. Y la costumbre resultará ser una ayuda valiosísima para el crecimiento religioso. {COES 45.1}
Si el tiempo que se malgasta charlando, sirviendo a la vanidad, o dando gusto al apetito, fuera dedicado con igual interés al estudio de la Biblia, ¡cuánta animación no se daría a nuestras escuelas sabáticas! Pero cuando los padres están más ansiosos de que sus hijos estén vestidos a la moda que de ver sus mentes provistas de las verdades de la Palabra de Dios, los niños mismos aprenderán pronto a considerar el vestido y la ostentación como de mayor importancia que las cosas que atañen a su salvación…. {COES 45.2}
Sed sistemáticos en el estudio de las Escrituras en vuestras familias. Dejad cualquier cosa de naturaleza temporal; omitid toda costura innecesaria y provisión de mesa de que no se haya menester, pero aseguraos de que el alma sea alimentada con el pan de vida. Es imposible calcular los buenos resultados de una hora, o aun media hora, cada día, dedicadas de una manera gozosa y sociable a la Palabra de Dios. Haced de la Biblia su propio intérprete, reuniendo todo lo que ella en diferentes tiempos y circunstancias dice tocante a un asunto determinado. No interrumpáis vuestra clase doméstica al venir visitas. Si éstas llegan durante el estudio, invitadlas a tomar parte en él. Manifestad que consideráis más importante obtener un conocimiento de la Palabra de Dios que adquirir las ganancias o placeres del mundo.—Testimonies on Sabbath-School Work, 10, 11. {COES 46.1}
Fíjese la lección en la memoria
Como medio de educación intelectual, las oportunidades que ofrece el sábado son inapreciables. Enséñese la lección de la escuela sabática, no por medio de una ojeada dada al texto de la lección el sábado de mañana, sino por el estudio cuidadoso de la lección para la semana siguiente, hecho el sábado de tarde, y el repaso y la ejemplificación diarios durante la semana. Así la lección se grabará en la memoria y será un tesoro que jamás se perderá totalmente.—La Educación, 245. {COES 46.2}
Nuestro alimento espiritual cotidiano
Necesitamos comprender estas palabras de Cristo: “La carne nada aprovecha: las palabras que yo os he hablado, son espíritu y son vida.” La Santa Palabra ha de ser aceptada e incorporada en la vida práctica. La vida espiritual consiste en que Cristo sea la luz y la vida del templo del alma, así como la sangre es la vida del cuerpo. A todos los que estudian la Palabra se los representa como alimentándose de la Palabra, esto es, de Cristo… Así como las necesidades corporales deben ser suplidas todos los días, la Palabra de Dios debe ser estudiada cotidianamente: debe ser comida, digerida y practicada. Esto continúa nutriendo el alma y manteniéndola con salud. El descuido de la Palabra significa hambre para el alma. La Palabra describe al hombre bienaventurado meditando día y noche en las verdades de la Palabra de Dios. Todos nosotros hemos de alimentarnos de la Palabra de Dios. La relación de la Palabra con el creyente es un asunto vital. El apropiarnos de la Palabra para nuestras necesidades espirituales, es comer de las hojas del árbol de la vida, que son para la sanidad de las naciones. Estudiad la Palabra, y practicadla, porque ella es vuestra vida.—Carta 4, 1902. {COES 47.1}
Cooperación en el hogar
Aunque son esenciales los esfuerzos sabios y pacientes del maestro, la labor no debe dejarse enteramente en las manos del obrero de la escuela sabática y de la iglesia, sino que debe hallar su fundamento y apoyo en la obra del hogar. A los padres les es encomendada una responsabilidad y un cargo sagrados, y se les pide que llenen su cargo y lleven su responsabilidad en el temor de Dios, velando por las almas de sus hijos como quienes tienen que dar cuenta. {COES 48.1}
La obra misionera del hogar ha sido extrañamente desatendida. Los que han tenido la mayor razón para manifestar solicitud ferviente, como la de Cristo, por la salvación de sus hijos, han sido indiferentes para con sus responsabilidades, y han apreciado livianamente las necesidades de sus familias. Muchos han eludido la responsabilidad que Dios les ha dado a los hombres y mujeres como padres, y la han cargado sobre el obrero de la escuela sabática y la influencia de la iglesia. Pero cada agente tiene su obra, y los padres que descuidan su parte serán pesados en la balanza y hallados faltos. {COES 48.2}
La instrucción dada por Cristo a los hijos de Israel, desde la columna de nube, define el deber de los padres, y no es indefinida ni difícil de entender. Esta instrucción es para nuestra admonición y beneficio. “Por tanto pondréis éstas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma; y las ataréis por señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos.” En toda obra de sus manos, habían de acordarse del mandamiento del Señor. Habían de atarlo sobre sus manos, no literalmente, sino que debía influir en toda transacción de su vida. Debía ser como frontal entre sus ojos. Su mente había de meditar en la verdad de los mandamientos de Dios, y ellos mismos debían ser gobernados por los principios de estos mandamientos. “Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas, ora sentado en tu casa, o cuando te acuestes y cuando te levantes; andando por el camino. Y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus portadas. Para que sean aumentados vuestros días, y los días de vuestros hijos, sobre la tierra que juró Jehová a vuestros padres que les había de dar, como los días de los cielos sobre la tierra….” {COES 48.3}
Enseñad la modestia y la humildad
La indicación dada por el Hijo de Dios a Moisés, para la instrucción de los hijos de Israel, es tan esencial ahora como entonces, y los padres deberían prestarle atención tan diligentemente hoy como debía hacerlo el antiguo pueblo de Dios. La religión tiene que ser entretejida con todo detalle de la vida del hogar si queremos ver los resultados que Dios quiso que fueran el fruto de seguir en su camino. El orgullo, la estimación propia y el atrevimiento son características destacadas de los niños de hoy y son la maldición de nuestra era. Cuando por todas partes veo esta manifestación desagradable y tan desemejante a Cristo, y veo a padres y maestros tratar de exhibir la habilidad y el conocimiento de sus hijos y alumnos, me duele el corazón; porque sé que ésta es la conducta exactamente opuesta a la que se debería seguir. {COES 49.1}
Los padres y maestros que adquieren su conocimiento en la Biblia, que tanto en pensamientos como en acciones son regidos por sus santos principios, no necesitan extraviarse ni estar en sendas apartadas y prohibidas. Han de enseñarse a los niños, tanto en casa como en la escuela sabática, las lecciones más sagradas de modestia y humildad. Ha de instruírselos tocante a las altas pretensiones de la ley de Dios y a su responsabilidad delante de él. Las lecciones que se les han de presentar deben ser de tal carácter que los preparen para ser útiles en esta vida, y para tener un lugar en el reino futuro e inmortal. {COES 50.1}
“Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todo tu poder. Y estas palabras, que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón. Y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.” Estas palabras definen claramente el deber de los padres y los maestros; y si ellos siguen esta instrucción, no dejarán de ver los mejores resultados. {COES 50.2}
Resultados del fracaso de los padres
¡Cuán diferente habría sido la relación bíblica de la historia de Israel, nación tan altamente favorecida del Señor, si sus miembros hubiesen puesto por obra la instrucción que les fué dada desde la columna de nube por el Hijo del Dios viviente! Pero no siguieron diligentemente las admoniciones dadas. Dejaron de enseñar a sus hijos los requerimientos de Dios; y los tristes resultados están pintados delante de nosotros en una nación rechazada por Dios. Ellos se separaron tanto de la sabiduría de Dios que, cuando apareció el Gran Maestro, Jesús, el Redentor del mundo, clamaron: “¡Quítale!” Veneraron más la tradición de los hombres que los mandamientos de Dios. Las falsas prácticas y las invenciones humanas habían tomado el lugar de la enseñanza pura de Dios. Aquello que hubiera debido llegar a ser parte de su mismo ser, fué considerado de poca importancia y valor. {COES 51.1}
Cuando Cristo vino al mundo para ejemplificar la religión genuina, y exaltar los principios que deberían gobernar los corazones y acciones de los hombres, la falsedad se había apoderado tan profundamente de aquellos que habían tenido tan grande luz, que ya no comprendían la luz, ni tenían inclinación alguna a renunciar a la tradición para aceptar la verdad. Rechazaron al Maestro celestial, crucificaron al Señor de gloria, a fin de poder retener sus propias costumbres e invenciones. El mismísimo espíritu se manifiesta en el mundo hoy. Los hombres son reacios a investigar la verdad, por miedo de que sean estorbadas sus tradiciones y sea introducido un nuevo orden de cosas. Hay en la humanidad una constante tendencia a errar, y los hombres están por naturaleza inclinados a exaltar grandemente las ideas y el conocimiento humanos, mientras que no disciernen ni aprecian lo divino y eterno. {COES 51.2}
El mensaje de Cristo rechazado
Para aquellos que no tenían prejuicios, las palabras de Cristo eran como la luz del cielo. “Nunca ha hablado hombre así como este hombre.” Al presentar el Gran Maestro las absorbentes realidades de la eternidad futura, las cosas de este mundo que perece quedaban eclipsadas. ¡Cuán ávidamente recibieron la verdad aquellos que habían estado orando por luz! Pero los altivos y los que eran justos en su propia estimación rechazaron el mensaje.—Testimonies on Sabbath-School Work 35-39. {COES 52.1}
Los padres como educadores
El hogar debe convertirse en una escuela de instrucción, más bien que en un lugar de monótona e ingrata faena. Las primeras horas de la noche deberían ser consideradas como momentos preciosos para ser dedicados a la instrucción de los niños en el camino de la rectitud. Pero a cuántos niños se los descuida tristemente. En el hogar no se los instruye para que comprendan la verdad de Dios, ni se les enseña a amar la justicia y el juicio. Debería instruírselos pacientemente para que entiendan las leyes que los gobiernan, y conozcan las fuentes de sus acciones. Ha de ponérselos en armonía con las leyes del cielo, a fin de que amen la verdad como es en Jesús. De esta manera pueden ser preparados para unirse con la sociedad de los ángeles y para estar en la presencia del adorable Redentor. {COES 52.2}
Pueden implantarse en toda alma humana esperanzas y aspiraciones de un carácter recto, y la juventud puede ver hermosura en el camino de la santidad. En todos los casos puede ser necesario emplear medidas decididas al tratar con los niños a fin de que sean disciplinados, cultivados y perfeccionados para que logren la máxima utilidad en la vida. ¡Cuán poco aprecian el valor de los talentos que Dios les ha concedido! ¡Cuán pocos padres y educadores se dan cuenta del hecho de que solamente teniendo conexión viva con el Manantial de toda sabiduría, poder y santidad, puede lograrse un desarrollo completo de la mente y el corazón! La verdad es infinita, y aquel cuya mente es iluminada y guiada por el Espíritu de Dios, irá progresando en fuerza y hallará que su senda aumenta en resplandor hasta que el día sea perfecto. {COES 53.1}
Hacia la tierra o hacia el cielo
Pero aunque seamos capaces de progresar en conocimiento y en verdad, no perdamos de vista el hecho de que podemos ir hacia atrás tanto como hacia adelante. Podemos ir hacia la tierra tanto como hacia el cielo. Hay muchas almas que están vacilando entre la conducta que lleva al cielo y la que lleva al infierno. Hay influencias, sutiles y engañosas, que alejan a las almas de Dios y de las cosas celestiales. Es necesario que a cada niño se lo cuide desde su más tierna infancia hasta la adolescencia y la madurez. Especialmente aquellos que conocen el peligro del mal y el amor y el interés que Dios siente por cada alma, deberían convertir en ocupación suya el velar por las almas como quienes tienen que dar cuenta. {COES 53.2}
Los padres deberían mandar a sus casas después de sí, como lo hizo Abrahán, a guardar el camino de Jehová. Si no se hace esto, Satanás gustosamente tomará a su cargo la obra de los padres, y educará al niño como a él le place; y ¡oh, cuánto de esta obra se deja librado al enemigo! Cumplan los padres su deber para con aquellos que dependen de ellos, y amolden su carácter según el divino Modelo. Hagan los padres, con viva fe y con entera confianza en Dios, la parte a ellos asignada, y Dios hará la suya, y miles de niños que están ahora sin Dios y sin esperanza en el mundo serán añadidos a la iglesia. {COES 54.1}
Preocupación por la conversión de la juventud
 
Cuando la conversión de la juventud sea la gran carga que pese sobre el corazón de padres y maestros, se harán constantemente esfuerzos para disciplinar el carácter y dirigir los gustos y deseos por la senda celestial. Toda alma puede ser cimentada sobre sólidas virtudes. Cada alma puede alcanzar las alturas, profundidades y anchuras del conocimiento de las cosas espirituales, y ser preparada para la vida superior. Cuando los padres mismos den los primeros pasos, haciendo que sus propios hábitos y costumbres en el comer, el vestir, y el vivir sean tan sencillos y naturales como sea posible, y busquen sólo la gloria de Dios, entonces habrá orden en el hogar, y no se descuidará a los niños, sino que se dedicará tiempo a su instrucción y desarrollo.{COES 54.2}
A los niños se les debería rodear de las mejores influencias y compañías. Los padres que emprendan esta obra en el temor y el amor de Dios vigilarán cada palabra, para que no necesiten oír nada que les cause dolor cuando su propia conversación sea repetida por los niños. Procurarán suplir la debilidad, la ignorancia y la deficiencia de sus hijos con una alta instrucción moral, para que se desarrollen en la pureza y tengan hábitos bien arraigados que conduzcan a la salud y la felicidad. Con una educación tal adquirirán una clase de conocimientos que les perfeccionará el carácter con simetría y fortaleza. {COES 55.1}
Descuido erizado de peligros
Si a los jóvenes se les permite elegir una educación por sí mismos, hallarán a mano todas las facilidades. De una diversidad de fuentes será traído a la mente el conocimiento del mal, y tal vez nunca podrá ser borrado enteramente más tarde en la vida. Cuando los padres descuidan su deber de sentar el fundamento del carácter de sus hijos, empleando los mejores principios como material con que edificarlo, el enemigo de Dios y del hombre suplirá este descuido, y la juventud será indiferente para con la virtud y la verdad. Se debe hacer del hogar el sitio más placentero del mundo. ¿Qué es lo externo y artificial comparado con lo verdadero y natural? El Señor les ha dado a los niños facultades que necesitan la más cuidadosa educación, tanto de parte de los padres como de los maestros. {COES 55.2}
Aquellos a quienes Dios ha encargado la responsabilidad de disciplinar a la juventud, deberían hallarse en condición de poder cooperar con él en el desarrollo de los preciosos dones de la mente y del corazón, para que la juventud adquiera la clase de conocimientos que acrecienten su fortaleza y que constituyan una adquisición que pueda llevarse a la vida futura, inmortal… {COES 56.1}
Una obra de la mayor importancia
 
Amoldar y formar el carácter de los niños y jóvenes es una obra de la más alta importancia, en la que se necesita presentar a Cristo, con su incomparable amor, a la mente, para que sus encantos, que son más fuertes que los del mundo, se contrapongan a éstos y eclipsen sus atractivos. La juventud no debe ver sólo una teoría, por muy lógica que sea, sino el carácter amante y la gloria de Cristo. Debe inducírsela a contemplar las riquezas del mundo eterno, hasta que se logre animarla, infundirle valor y ganarla. El amor de Jesús debe ser el móvil de todo esfuerzo; impele, constriñe, cautiva.—Testimonies on Sabbath School Work 101-105.{COES 56.2}
Los padres en la Escuela Sabática
La escuela sabática proporciona preciosas oportunidades y privilegios para los jóvenes. Los padres deben apreciar altamente estas ventajas, y mostrar a sus hijos que los aprecian. Si no manifiestan interés decidido en la escuela ellos mismos, no pueden esperar que sus hijos lo hagan. En la escuela sabática, los padres aprenden tanto como sus hijos. Así los padres como los niños deben tratar de obtener un conocimiento de las Escrituras. Los demás libros deben ser secundarios con respecto a la Palabra de Dios. Cristo dijo: “Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.” Todos nosotros debiéramos familiarizarnos mejor con las profecías, y tener un conocimiento más acabado de las lecciones prácticas de Cristo. Si meramente leemos las Escrituras sin interés, no podemos comprender plenamente las verdades allí contenidas. {COES 57.1}
El estudio cotidiano de la lección
Los padres deben escudriñar las Escrituras con sus hijos. Deben llegar a familiarizarse con las lecciones ellos mismos; entonces pueden ayudar a sus niños a aprenderlas. Debe dedicarse una parte de cada día al estudio de las lecciones, no sólo aprendiendo a repetir mecánicamente las palabras, mientras la mente no comprende el significado, sino que hay que tratar de ir al mismo fundamento, y familiarizarse con lo que presenta la lección. La indiferencia de los hijos, en muchísimos casos, es imputable a los padres. Son indiferentes, y los hijos participan del mismo espíritu. Si los padres manifiestan que atribuyen importancia a la escuela sabática, revelando hacia ella respeto y exaltándola, los hijos imitarán generalmente su ejemplo. {COES 58.1}
Enseñemos a observar el sábado
Los padres deben tener un completo entendimiento con su familia en el sentido de que las horas sagradas del sábado han de ser empleadas para la gloria de Dios. Deben levantarse con el sol, a fin de tener suficiente tiempo para prepararse para la escuela sabática sin necesidad de apresurarse, perdiendo tal vez el dominio propio. Si el día anterior se hicieron los preparativos debidos, habrá suficiente tiempo para repasar la lección estudiada durante la semana; y tanto los padres como los hijos pueden ir a la escuela con la seguridad de que tienen la lección bien estudiada. {COES 58.2}
La simpatía de Cristo para con los niños
Jesús se interesaba en los niños. El no se incorporó a nuestro mundo como un hombre maduro. Si lo hubiera hecho, los niños no hubieran tenido su ejemplo para imitar. Cristo fué un niño; tuvo la experiencia de un niño; sintió los chascos y las pruebas que sienten los niños; conoció las tentaciones de los niños y de los jóvenes. Pero Cristo fué, tanto en su vida de niño como de joven, un ejemplo para todos los niños y jóvenes. En la niñez, sus manos se hallaban ocupadas en actos útiles. En la juventud trabajó en el oficio de carpintero con su padre, y se hallaba sujeto a sus padres, dando así en su vida una lección a todos los niños y jóvenes. Si Cristo nunca hubiera sido él mismo un niño, los jóvenes pensarían hoy que él no puede simpatizar con ellos. Pero vivió como su ejemplo, y todos los niños y jóvenes pueden encontrar en Jesús a uno a quien pueden llevarle todos sus pesares y chascos y encontrar en él a un amigo que los ayudará. {COES 59.1}
Jesús ama a los niñitos. Cuando las madres trajeron a sus hijitos a Jesús, los discípulos intentaron rechazarlas, pero Jesús los reprendió y dijo: “Dejad a los niños, y no les impidáis de venir a mí; porque de los tales es el reino de los cielos.” El entonces los reunió en sus brazos amantes y los bendijo. Hay que tenerles lástima a los padres y maestros que no tienen amor o paciencia con sus hijos, porque no tienen el sentir de Cristo. Los que tratan de reunir a los niños en la escuela sabática, están haciendo una buena obra, la misma obra que al Maestro le gustaría que hicieran. La inteligencia creciente aun de los niños pequeños puede comprender mucho con respecto a las enseñanzas de Cristo, y puede ser enseñada a amarlo con todo su ardiente afecto. Los maestros y los padres deben sembrar junto a todas las aguas, y si son fieles pueden tener una cosecha de almas en el cercano futuro. Y cuando vean las almas por las cuales han trabajado, en torno al gran trono blanco, con coronas y níveos mantos y arpas de oro, sentirán entonces que sus esfuerzos no fueron perdidos. El “bien hecho, buen siervo y fiel,” sonará en sus oídos como dulce música.—The Signs of the Times, 23 de junio de 1881. {COES 59.2}
Debe hallarse tiempo para el estudio de la lección
Hay muchos niños que alegan falta de tiempo como razón para no aprender sus lecciones de la escuela sabática; pero pocos hay que no podrían hallar tiempo para aprender sus lecciones si tuviesen interés en ellas. Algunos dedican tiempo a las diversiones y paseos; otros, a la innecesaria ornamentación de sus vestidos para la ostentación, cultivando así el orgullo y lavanidad. Las valiosas horas pródigamente malgastadas así, son tiempo que pertenece a Dios y por el cual le tendrán que dar cuenta. Las horas gastadas en innecesaria ornamentación, o en diversiones y conversación ociosa, juntamente con toda obra, serán traídas a juicio.—Testimonies on Sabbath-School Work, 8. {COES 60.1}
Los padres han de ayudar a los niños
Los padres deberían reconocer como un deber sagrado suyo el instruir a sus hijos en los estatutos y requerimientos divinos tanto como en las profecías. Deberían enseñar en casa a sus hijos, y estar ellos mismos interesados en las lecciones de la escuela sabática. Estudiando con los niños, muestran que le dan importancia a la verdad presentada en las lecciones, y ayudan a crear un gusto por los conocimientos bíblicos.—Testimonies on Sabbath-School Work 111. {COES 61.1}
Hagan los padres su parte, no sólo ayudando a los niños a estudiar, sino familiarizándose ellos mismos con la lección. La Biblia es nuestro libro de texto. Los padres, los maestros y los alumnos necesitan llegar a conocer mejor las preciosas verdades que se hallan tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.—Testimonies on Sabbath-School Work 14. {COES 61.2}
Es más importante que la escuela primaria
Los padres deben poner aún más cuidado en que sus hijos aprendan sus lecciones bíblicas, que el que ponen para que preparen sus lecciones de la escuela diaria. Deberían aprender más perfectamente sus lecciones bíblicas que las de las escuelas públicas. Si los padres y los niños no ven ninguna necesidad de manifestar este interés, sería mejor que los niños se quedasen en casa; porque la escuela sabática no logrará ser una bendición para ellos. Los padres y los niños deberían trabajar en armonía con el director y los maestros, dando así evidencia de que aprecian el trabajo que se hace en su favor. Los padres deberían tomar especial interés en la educación religiosa de sus hijos, para que éstos obtengan un conocimiento más amplio de las Escrituras.—Testimonies on Sabbath-School Work 8.. {COES 61.3}
Estudio diligente ricamente recompensado
La atenta aplicación de aquellos estudiantes hebreos [Daniel y sus compañeros] bajo la instrucción de Dios fué ricamente recompensada. Mientras hacían diligentes esfuerzos para obtener conocimiento, el Señor les dió sabiduría celestial. El conocimiento que obtuvieron fué de gran servicio para ellos cuando fueron puestos en situaciones de apremio. El Señor Dios del cielo no suplirá las deficiencias que resulten de la indolencia mental y espiritual. Cuando los agentes humanos ejerciten sus facultades para adquirir conocimiento, para llegar a ser hombres que piensen con profundidad; cuando ellos, como los mayores testigos en favor de Dios y de su verdad, hayan vencido en el campo de la investigación de doctrinas vitales concernientes a la salvación del alma, para que le sea tributada gloria al Dios del cielo como Ser Supremo, entonces jueces y reyes reconocerán, en las cortes de justicia, en los parlamentos y los concilios, que el Dios que hizo los cielos y la tierra es el único Dios vivo y verdadero, el Autor del cristianismo, el Autor de toda verdad, que instituyó el sábado del séptimo día cuando se echaban los fundamentos del mundo, cuando las estrellas del alba alababan juntas y todos los hijos de Dios cantaban al unísono pletóricos de gozo.—Fundamentals of Christian Education, 374, 375. {COES 62.1}

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