LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Mateo 5:21-30; Proverbios 6:21; 7:3; 6:23; 7:2; 6:24; 6:30, 31; 7:26, 27. PARA MEMORIZAR: “Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, y camino de vida las reprensiones que te instruyen” (Prov. 6:23). Dos hermanos quedaron solos en casa, pero la madre les advirtió en forma estricta que no comieran el pastel que acababa de hornear. Para asegurarse de que los muchachos obedecieran, añadió la amenaza de un castigo. Cuando ella salió, los muchachos solo necesitaron unos minutos para de- cidir que comerían el pastel, de todos modos. “Esta no es una cuestión de vida o muerte”, razonaron. “Mamá nunca nos mataría, así que, ¡comamos!” El problema del que habla el maestro en Proverbios, sin embargo, es real- mente un asunto de vida o muerte. Su lenguaje es fuerte y, a veces, gráfico. Por supuesto, Jesús mismo usó un lenguaje muy fuerte cuando habló acerca de asuntos de vida eterna o muerte eterna (ver Mat. 5:21-30). Y no es de extrañar, pues nuestro destino final, nuestro destino eterno (¿qué podría ser más impor- tante que esto?), descansa sobre las elecciones que hacemos aquí y ahora. Así que, debemos aceptar la urgencia de ese lenguaje fuerte.

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