Notas de Elena | Sábado 3 de febrero 2018 | Las marcas de un mayordomo | Escuela Sabática

Sábado 3 de febrero
Las Escrituras proporcionan abundante evidencia de que es más seguro unirse al Señor y perder los favores y la amistad del mundo, que acudir al mundo en busca de favor y apoyo olvidando nuestra dependencia de Dios…
El Señor mismo ha establecido una muralla separatoria entre las cosas del mundo y las que ha elegido y sacado del mundo y santificado para él mismo. El mundo no reconocerá esta distinción… Pero Dios ha establecido esta separación y la hará durar. Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamentos, el Señor ha ordenado definidamente a su pueblo que sea diferente del mundo en espíritu, en obras, en la práctica, para que sea una nación santa, un pueblo peculiar, a fin de manifestar las alabanzas del que los llamó de las tinieblas a su luz admirable. El este no está más lejos del oeste de lo que están los hijos de luz en sus costumbres, prácticas y espíritu de los hijos de las tinieblas. Esta distinción será más señalada y decidida a medida que nos acerquemos al final del tiempo (A fin de conocerle, p. 306).
“Pero el que se une al Señor”, es decir, que se encuentra unido a Cristo mediante el pacto de la gracia, “un espíritu es con él. Huid de la fornicación”. 1 Corintios 6:17-18. No os detengáis ni por un momento para racionalizar. Satanás se regocijará al veros vencidos por la tentación. No os detengáis a discutir el caso con vuestra conciencia débil. Alejaos del primer paso de la transgresión (Consejos sobre la salud, p. 589).
Si hubo una vez cuando los que pretenden ser cristianos debieran ser todo lo que abarca el nombre, es ahora. ¿Estamos siguiendo a Cristo de verdad?… Esta es una obra individual. Hemos de considerar fervientemente nuestro ascendiente y responsabilidad…
¿Están fundamentados en las doctrinas bíblicas los que saben la verdad para este tiempo? ¿Son sus armas, “así dice Jehová”, “escrito está”? ¿Hemos arrojado nuestra ancla dentro del velo? ¿Estamos individualmente arraigados y fundados en la verdad del evangelio, de modo que podamos ser establecidos, fortalecidos y fundados en la fe? Como quienes conocen los misterios de Dios, aquellos a quienes Dios ha confiado los oráculos vivientes, ¿somos leales y fieles a nuestra mayordomía? Los que están verdaderamente convertidos, como misioneros de Dios, revelarán lo que significa para ellos la verdad, en su eficiencia transformadora y poder santificador.
Si somos pesados con los tesoros de la verdad eterna, proclamaremos a un mundo que perece en el pecado lo que significa tener el amor de Cristo santificador y redentor en el alma. Si estamos real y verdaderamente unidos a Cristo, es porque la verdad se ha posesionado del templo del alma (A fin de conocerle, pp. 129, 130).
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Notas de Elena G. de White
Lección 6: Para el 10 de febrero de 2018
Las marcas de un mayordomo
Escuela Sabática – Primer trimestre 2018
Mayordomía: Las motivaciones del corazón

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