Notas de Elena | Sábado 1 de diciembre 2018 | La unidad y las relaciones rotas | Escuela Sabática

Sábado 1 de diciembre
A Jesús, quien se entregó por entero para la salvación de la humanidad perdida, se le dio sin medida el Espíritu Santo. Así será dado también a cada seguidor de Cristo siempre que le entregue su corazón como morada. Nuestro Señor mismo nos ordenó: “Sed llenos de Espíritu”, y este mandamiento es también una promesa de su cumplimiento. Era la voluntad del Padre que en Cristo “habitase toda la plenitud”; y “vosotros estáis completos en él” (El discurso maestro de Jesucristo, p. 22).
La vida del Salvador sobre la tierra, aunque vivida en medio del conflicto, era una vida de paz. Aunque los airados enemigos estaban constantemente persiguiéndolo, él dijo: “Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada”… Y él nos dice: “Mi paz os doy”.
Quienes se tomen de la palabra de Cristo, y sometan sus almas a los mandatos de El, sus vidas a las órdenes de El, encontrarán paz y quietud. Nada del mundo puede hacerlos apesadumbrarse cuando Jesús los alegra con su presencia. En la perfecta entrega hay perfecta confianza. El Señor dice: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado”. Isaías 26:3 (Reflejemos a Jesús, p. 270).
La religión de Jesucristo significa poder; significa avanzar en dirección ascendente hacia una norma más santa y elevada. El cristiano cuyo corazón ha sido conmovido por la belleza del carácter del Salvador, debe poner en práctica lo que aprende en la escuela de Cristo. Debemos ser alumnos aptos en la escuela de Cristo, y aprender de buena voluntad lo que él nos enseña día tras día.
Nunca podremos alcanzar la perfección de carácter si no oímos la voz de Dios ni obedecemos su consejo. Esta instrucción no se aplica sencillamente a los que han tenido pruebas que podrían disgustar a sus hermanos, sino que se aplica a los que han sido heridos, a los que han sufrido perjuicios financieros, reproches y críticas, incomprensiones y prejuicios. Los tales no deben permitir que el odio entre en el corazón, ni permitir que surjan los sentimientos negativos cuando consideran a los que los han perjudicado (Hijos e hijas de Dios, p. 92).
Es de suma importancia entender que el pueblo de Cristo debe ser unidos en uno solo; pues esta unidad liga a los hombres con Dios con los lazos dorados del amor, y coloca a cada uno bajo una obligación de obrar por sus semejantes. El Capitán de nuestra salvación murió por. la raza humana a fm de que los hombres pudieran ser hechos unos con él y con sus semejantes… No han de levantarse muros de división entre hombre y hombre. Cristo, como el gran centro, debe unir a todos en uno {Fundamentáis of Christian Education, p. 479).
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ESCUELA SABÁTICA – NOTAS DE ELENA G. DE WHITE
Esta semana estudiaremos la lección 10 – La unidad y las relaciones rotas
Para el 8 de diciembre de 2018
Lecciones de Escuela Sabática – Cuarto trimestre 2018
UNIDAD EN CRISTO
Narración: Maira Fermin

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