Notas de Elena | Miércoles 7 de noviembre 2018 | El cuerpo de Cristo | Escuela Sabática

Miércoles 7 de noviembre: El cuerpo de Cristo
El Señor ha hecho abundante provisión para que su amor pueda ser dada a nosotros en forma de su libre, abundante gracia, como nuestra herencia en esta vida, y para capacitamos a difundir el mismo por medio de nuestra unión con Cristo. Jesús imparte la vitalidad continua de un amor puro y santificado, semejante al amor de Cristo, a cada rincón de nuestra naturaleza humana. Cuando este amor se expresa en el carácter, revela a todos con quienes nos asociamos que es posible que Dios sea formado dentro de nosotros, la esperanza de gloria. Demuestra que Dios ama a los obedientes tal como amó a Cristo Jesús; y nada menos que eso satisface su deseo para nosotros. Tan pronto como el agente humano se une con Cristo en corazón, mente y alma, el Padre ama a esa persona como partícipe con Cristo, miembro del cuerpo de Cristo, siendo él mismo la cabeza gloriosa {Fundamentáis of Christian Education, p. 466).
Mediante una comparación de la iglesia con el cuerpo humano, el apóstol ilustra apropiadamente la estrecha y armoniosa relación que debiera existir entre todos los miembros de la iglesia de Cristo. “Por un Espíritu —escribió— somos todos bautizados en un cuerpo, ora judíos o griegos, ora siervos o libres; y todos hemos bebido de un mismo Espíritu. Pues ni tampoco el cuerpo es un miembro, sino muchos…
Y entonces, con palabras que desde ese día han sido para hombres y mujeres una fuente de inspiración y aliento, Pablo expone la importancia del amor que deberían abrigar los seguidores de Cristo: “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo caridad, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe…
Por muy noble que sea lo profesado por aquel cuyo corazón na está lleno del amor a Dios y a sus semejantes, no es verdadero discípulo de Cristo. Aunque posea gran fe y tenga poder aun para obrar milagros, sin amor su fe será inútil (Los hechos de los apóstoles, pp. 255, 256).
Todos los que sigan verdaderamente a Cristo llevarán frutos para su gloria. Su vida testifica que el Espíritu de Dios ha realizado una buena obra en ellos, y dan fruto para la santidad. Su vida es elevada y pura. Las acciones correctas son el fruto inequívoco de la verdadera piedad y los que no llevan fruto de esta clase revelan que no tienen experiencia en las cosas de Dios. No son uno con la Vid. Dijo Jesús: “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”. Juan 15:4, 5 {Consejos para los maestros, p. 312).
=============================
ESCUELA SABÁTICA – LECCIÓN 6 – NOTAS DE ELENA G. DE WHITE
Esta semana estudiaremos la lección 6 – Imágenes de la unidad
Para el 10 de noviembre de 2018
Lecciones de Escuela Sabática – Cuarto trimestre 2018
UNIDAD EN CRISTO
Narración: Maira Fermin

Compartir

Recomendado

Comentarios de Facebook

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*