Notas de Elena | Miércoles 6 de mayo 2015 | Algunas mujeres que siguieron a Jesús | Escuela Sabática


Miércoles 6 de mayo: Algunas mujeres que siguieron a Jesús
Se necesitan mujeres de principios firmes y carácter decidido, mujeres que crean que realmente estamos viviendo en los últimos días y que tenemos el postrer solemne mensaje de amonestación para ser dado al mundo. Ellas debieran sentir que están ocupadas en una obra importante de difundir los rayos de luz que el cielo ha vertido sobre ellas. Cuando el amor de Dios y de su verdad es un principio permanente, no permitirán que nada las aparte de su deber ni las desanime en su obra. Temerán a Dios y no serán distraídas de sus labores en su causa por la tentación de puestos lucrativos y perspectivas atrayentes, A toda costa, preservarán su integridad para sí mismas. Estas son las que representarán correctamente la religión de Cristo, cuyas palabras serán pronunciadas adecuadamente, como manzanas de oro con figuras de plata. Tales personas, en muchas maneras, pueden hacer una obra preciosa para Dios. El las llama para que vayan al campo de la cosecha y ayuden a reunir las gavillas.
Se necesitan mujeres cristianas. Hay un amplio campo en el cual ellas pueden realizar un buen servicio para el Maestro. Hay mujeres nobles que han tenido el valor moral de decidirse en favor de la verdad por el peso de la evidencia. Tienen tacto, percepción y buena habilidad y podrían ser obreras cristianas de éxito.
Todas las que trabajan para Dios deben reunir los atributos de Marta y los de María: una disposición a servir y un sincero amor a la verdad. El yo y el egoísmo deben ser eliminados de la vida (El ministerio de la bondad, p. 157).
La “una cosa” que Marta necesitaba era un espíritu de calma y devoción, una ansiedad más profunda por el conocimiento referente a la vida futura e inmortal, y las gracias necesarias para el progreso espiritual. Necesitaba menos preocupación por las cosas pasajeras y más por las cosas que perduran para siempre. Jesús quiere enseñar a sus hijos a aprovechar toda oportunidad de obtener el conocimiento que los hará sabios para la salvación. La causa de Cristo necesita personas que trabajen con cuidado y energía. Hay un amplio campo para las Martas con su celo por la obra religiosa activa. Pero deben sentarse primero con María a los pies de Jesús. Sean la diligencia, la presteza y la energía santificadas por la gracia de Cristo; y entonces la vida será un irresistible poder para el bien (El Deseado de todas las gentes, p. 483).
Cuando las mujeres creyentes sientan preocupación por las almas y por los pecados de los demás, estarán trabajando en la forma como Cristo lo hizo. No considerarán demasiado grande ningún sacrificio que deban realizar para ganar almas para Cristo. Y todos los que sienten este amor por las almas, son nacidos de Dios; están preparados para seguir en sus pisadas, y sus palabras y voz serán talentos empleados al servicio del Maestro; el nutrimento mismo que Iluye de la cepa madre hacia sus propias almas re Huirá en forma evidente por los conductos del amor hacia las almas que se están marchitando y secando.
En esta obra hay una fuente de educación constante. El deseo de llegar a ser una bendición para los demás pone de manifiesto la debilidad y la ineficacia del obrero. Éste lleva el alma hacia Dios en oración, y el Señor Jesús proporciona luz y su Espíritu Santo, y así se llega a comprender que es Cristo el que quebranta y derrite los corazones duros (El evangelismo, pp. 340, 341).

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