Notas de Elena | Miércoles 28 de febrero 2018 | Las motivaciones del corazón | Escuela Sabática

Miércoles 28 de febrero: Las motivaciones del corazón
Atañe al interés eterno de cada uno el escudriñamiento de su propio corazón… Recuerden todos que no hay un motivo en el corazón de hombre alguno que el Señor no vea claramente. Los motivos de cada uno se pesan tan cuidadosamente como si el destino del instrumento humano dependiera de ese resultado. Necesitamos relacionamos con el poder divino para que aumente nuestra clara comprensión y nuestro entendimiento de cómo razonar de causa a efecto. Es preciso que cultivemos las facultades de comprensión haciéndonos participantes de la naturaleza divina, por haber huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia. Considere cada uno cuidadosamente la solemne verdad: Dios en el cielo es verdadero, y no hay un solo designio, por intrincado que sea, ni un solo motivo, por más cuidadosamente que se haya ocultado, que él no comprenda claramente. Él lee las maquinaciones secretas de cada corazón (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 3, p. 1178).
“No juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones”. 1 Corintios 4:5. No podemos leer el corazón. Por ser imperfectos, no somos competentes para juzgar a otros.
A causa de sus limitaciones, el hombre solo puede juzgar por las apariencias. Únicamente a Dios, quien conoce los motivos secretos de los actos y trata a cada uno con amor y compasión, le corresponde decidir el caso de cada alma. (El discurso maestro de Jesucristo, p. 106).
Si habéis fomentado un mal espíritu, desterrado del alma. Vuestro deber es desarraigar del corazón todo lo que contamine; debiera arrancarse cada raíz de amargura, para que otros no se contaminen con su perniciosa influencia. No permitáis que quede en el terreno del corazón ninguna planta venenosa. Arrancadla esta misma hora, y plantad en su lugar la planta del amor. Entronícese a Jesús en el alma.
Cristo es nuestro ejemplo. Él fue haciendo bienes. Vivió para bendecir a otros. El amor embelleció y ennobleció todas sus acciones, y se nos ordena que sigamos sus pisadas (A fin de conocerle, p. 188).
Los que den deben considerar que es privilegio el poder hacerlo.
Algunos dan de su abundancia, pero no les falta nada. No se niegan especialmente de ninguna cosa por la causa de Cristo. Todavía tienen todo lo que el corazón puede desear. Dan liberalmente y de corazón.
Dios los observa y conoce y percibe con exactitud sus acciones y motivos. Ellos no perderán su recompensa. Los que no pueden dar con tanta liberalidad, no deben excusarse porque no pueden hacer tanto como otros. Haced lo que podáis. Privaos de algunas cosas que no son indispensables y sacrificaos por la causa de Dios. Lo mismo que la viuda, dad vuestras dos moneditas. Y en realidad daréis más que todos los que dan de su abundancia; y sabréis cuán dulce es negarse a sí mismo para dar a los necesitados, sacrificarse por la verdad y hacerse tesoros en el cielo (Testimonios para la iglesia, t. 1, p. 164).
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Notas de Elena G. de White
Lección 9: Para el 3 de marzo de 2018
Las ofrendas de gratitud
Escuela Sabática – Primer trimestre 2018
Mayordomía: Las motivaciones del corazón

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