Notas de Elena | Miércoles 2 de mayo 2018 | Nuestro Intercesor | Escuela Sabática

Miércoles 2 de mayo: Nuestro Intercesor
La intercesión de Cristo por el hombre en el Santuario celestial es tan esencial para el plan de la salvación como lo fue su muerte en la cruz. Con su muerte dio principio a aquella obra para cuya conclusión ascendió al cielo después de su resurrección. Por la fe debemos entrar velo adentro, “donde entró por nosotros como precursor Jesús”. Hebreos 6:20. Allí se refleja la luz de la cruz del Calvario; y allí podemos obtener una comprensión más Clara de los misterios de la redención. La salvación del hombre se cumple a un precio infinito para el cielo; el sacrificio hecho corresponde a las más amplias exigencias de la ley de Dios quebrantada. Jesús abrió el camino que lleva al trono del Padre, y por su mediación pueden ser presentados ante Dios los deseos sinceros de todos los que a él se allegan con fe (El conflicto de los siglos, p. 479).
Recordemos que nuestro gran Sumo Sacerdote está intercediendo ante el propiciatorio en favor de su pueblo rescatado. Vive siempre para interceder por nosotros. “Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.
Él no olvidará a su iglesia en el mundo de tentaciones. Contempla a su pueblo probado Y doliente, y ora por él. Si, contempla a su pueblo en este mundo, que es un mundo perseguidor y todo marchito y echado a perder con la maldición, y sabe que los suyos necesitan de todos los recursos divinos de su simpatía y su amor. Nuestro Precursor ha entrado por nosotros dentro del velo y, sin embargo, mediante la áurea cadena del amor y la verdad está unido con su pueblo en la simpatía más estrecha.
Esta intercediendo por los más humildes, los más oprimidos y sufrientes, por los más probados y tentados. Con manos levantadas suplica: “En las palmas de las manos te tengo esculpida”. Dios se complace en escuchar la súplica de su Hijo y responde a ellos. [Heb. 4:14-16]. (Comentarios de Elena de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 7 p. 960).
Las escenas del Calvario despiertan la más profunda emoción. Tendrás disculpa si manifiestas entusiasmo por este tema. Que Cristo, tan excelso e inocente, hubiese de sufrir una muerte tan dolorosa y soportar el peso de los pecados del mundo, es algo que nuestros pensamientos e imaginaciones no podrán nunca comprender plenamente. No podemos medir la longitud, anchura, altura y profundidad de un amor tan asombroso. La contemplación de las profundidades inconmensurables del amor del Salvador debieran llenar la mente, conmover y enternecer el alma, refinar y elevar los afectos, y transformar completamente todo el carácter. El lenguaje del apóstol es: “No me propuse saber algo entre vosotros, sino a Jesucristo, y a éste crucificado”. I Corintios 2:2. Nosotros también podemos mirar al Calvario y exclamar: “Pero lejos esté de mi gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo”. Gálatas 6:14 (Testimonios para la iglesia, t. 2, p. 192).
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Notas de Elena G. de White
Lección 5: Cristo en el Santuario Celestial
Para el 5 de mayo de 2018
Escuela Sabática – Segundo trimestre 2018
PREPARACIÓN para el tiempo del fin

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