Notas de Elena | Miércoles 16 de mayo 2018 | Las diez vírgenes | Escuela Sabática

Miércoles 16 de mayo: Las diez vírgenes
[Las vírgenes prudentes] habían recibido la gracia de Dios, el poder regenerador e iluminador del Espíritu Santo, que convertía su Palabra en una antorcha para los pies y una luz en la senda. A fin de conocer la verdad, habían estudiado las Escrituras en el temor de Dios, y habían procurado con ardor que hubiese pureza en su corazón y su vida. Tenían experiencia personal, fe en Dios y en su Palabra, y esto no podían borrarlo el desengaño y la dilación. En cuanto a las otras vírgenes, “cuando tomaron sus lámparas, no tomaron aceite consigo. Habían obrado por impulso. Sus temores habían sido despertados por el solemne mensaje, pero se habían apoyado en la fe de sus hermanas, satisfechas con la luz vacilante de las buenas emociones, sin comprender a fondo la verdad y sin que la gracia hubiese obrado verdaderamente en sus corazones. Habían salido a recibir al Señor, llenas de esperanza en la perspectiva de una recompensa inmediata; pero no estaban preparadas para la tardanza ni para el contratiempo. Cuando vinieron las pruebas, su fe vaciló, y sus luces se debilitaron (El conflicto de los siglos, pp. 391, 392).
[A] menos que los miembros de la iglesia de Dios hoy tengan una relación viva con la fuente de todo crecimiento espiritual, no estarán listos para el tiempo de la siega. A menos que mantengan sus lámparas aparejadas y ardiendo, no recibirán la gracia adicional en tiempo de necesidad especial.
Únicamente los que estén recibiendo constantemente nueva provisión de gracia, tendrán una fuerza proporcional a su necesidad diaria y a su capacidad de emplearla. En vez de esperar algún tiempo futuro en que, mediante el otorgamiento de un poder espiritual especial, sean milagrosamente hechos idóneos para ganar almas, se entregan diariamente a Dios, para que los haga vasos dignos de ser empleados por él. Diariamente están aprovechando las oportunidades de servir que están a su alcance. Diariamente están testificando por el Maestro dondequiera que estén, ora sea en alguna humilde esfera de trabajo o en el hogar, o en un ramo público de utilidad (Los hechos de los apóstoles, p. 45).
Crezcamos en el conocimiento de la verdad, dándole toda la honra y la gloria al que es uno con el Padre. Procuremos con todo fervor la unción celestial, el Espíritu Santo. Practiquemos un cristianismo puro y creciente, para que en los atrios celestiales seamos al fin declarados completos en Cristo.
“ ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!” Mateo 25:6. No perdáis tiempo ahora en levantaros y arreglar vuestras lámparas. No perdáis tiempo procurando la unidad perfecta unos con otros. Debemos esperar que haya dificultades. Vendrán las pruebas. Cristo, el Capitán de nuestra salvación, fue hecho perfecto mediante el sufrimiento. Sus seguidores tendrán que encararse frecuentemente con el enemigo y serán probados severamente, pero no deberán desesperar. Cristo les dice: “Confiad, yo he venido al mundo”. Juan 16:33 (Testimonios para la iglesia, t. 8, p. 224).
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Notas de Elena G. de White
Lección 7: Mateo 24 y 25
Para el 19 de mayo de 2018
Escuela Sabática – Segundo trimestre 2018
PREPARACIÓN para el tiempo del fin

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