Notas de Elena | Martes 5 de septiembre 2017 | Las consecuencias peligrosas del legalismo | Escuela Sabática

Martes 5 de septiembre:
Las consecuencias peligrosas del legalismo
El formalismo… parecerán a muchos como que constituyen el poder mismo de Dios, pero cuando se los acepta se convierten en obstáculos que impiden que llegue al mundo la luz de Dios, dada en forma de amonestaciones, reproches y consejos.
[Satanás] está trabajando con todo su poder engañador, para alejar a los hombres del mensaje del tercer ángel, que ha de proclamarse con gran poder. Si Satanás ve que el Señor está bendiciendo a su pueblo y preparándolo para que discierna sus engaños, trabajará con su poder maestro para introducir fanatismo por un lado y frío formalismo por el otro, a fin de asegurarse una cosecha de almas…
A un lado y a otro existen peligros contra los cuales hay que precaverse. Habrá personas sin experiencia, recién llegadas a la fe, que necesitarán ser fortalecidas y recibir un ejemplo correcto. Algunos no utilizarán debidamente la doctrina de la justificación por la fe, sino que la presentarán en forma unilateral…
La fe genuina siempre obra impulsada por el amor… El que es seguidor de Cristo no puede actuar con falta de honradez en los negocios; no puede ser insensible ni carecer de simpatía. No puede hablar con aspereza. No puede estar lleno de ostentación y amor propio. No puede ser dominante ni emplear palabras ásperas, y censurar y condenar (Mensajes selectos, t. 2, p. 21).
La justicia propia no es verdadera justicia, y los que se adhieran a ella tendrán que sufrir las consecuencias de haberse atenido a un fatal engaño. Muchos pretenden hoy día obedecer los mandamientos de Dios, pero no tienen en sus corazones el amor de Dios que fluye hacia otros. Cristo los llama a unirse con él en su obra por la salvación del mundo, pero ellos se contentan diciendo: “Yo, señor, voy”. Pero no van. No cooperan con los que están realizando el servicio de Dios. Son perezosos. Como el hijo infiel, hacen a Dios promesas falsas. Al encargarse del solemne pacto de la iglesia se han comprometido a recibir y obedecer la Palabra de Dios, a entregarse al servicio de Dios; pero no lo hacen. Profesan ser hijos de Dios, pero en su vida y carácter niegan su relación con él. No se rinden a la voluntad de Dios. Están viviendo una mentira (Palabras de vida del gran Maestro, p. 221).
Cuando algunas personas pretenden estar santificadas, con eso dan suficiente evidencia de que están muy lejos de la santidad. Dejan de ver sus propias debilidades y su indigencia. Consideran que ellos reflejan la imagen de Cristo, porque no tienen un verdadero conocimiento de él. Cuanto mayor es la distancia entre ellos y su Salvador, tanto más justos aparecen a sus propios ojos.
Cuando meditamos con arrepentimiento y humilde conciencia en Jesús, a quien traspasaron nuestros pecados y a quien agobiaron nuestros dolores, podemos aprender a andar en sus pasos. Contemplándolo nos transformamos a su divina imagen. Y cuando esta obra se realice en nosotros, no pretenderemos que en nosotros mismos haya justicia, sino que exaltaremos a Cristo Jesús, mientras permitimos que nuestra alma indefensa dependa de sus méritos (La edificación del carácter, p. 6).

Compartir

Recomendado

Comentarios de Facebook

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*