Notas de Elena | Martes 24 de abril 2018 | El amor del Espíritu | Escuela Sabática

Martes 24 de abril: El amor del Espíritu
El Consolador que Cristo prometió enviar después de ascender al cielo, es el Espíritu en toda la plenitud de la Divinidad, poniendo de manifiesto el poder de la gracia divina a todos los que reciben a Cristo y creen en él como un Salvador personal. Hay tres personas vivientes en el trio celestial; en el nombre de estos tres grandes poderes —el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo— son bautizados los que reciben a Cristo mediante la fe, y esos poderes colaborarán con los súbditos obedientes del cielo en sus esfuerzos por vivir la nueva vida en Cristo (El evangelismo, p. 446).
Nunca se deben estudiar las Sagradas Escrituras sin oración. Antes de abrir sus páginas debemos pedir la iluminación del Espíritu Santo, y ésta nos será dada. ..
El Espíritu Santo exalta y glorifica al Salvador. Está encargado de presentar a Cristo, la pureza de su justicia y la gran salvación que obtenemos por él. El Señor Jesús dijo: El Espíritu “tomará de lo mío, y os lo anunciará”. Juan 16:14. El Espíritu de verdad es el único maestro eficaz de la verdad divina. ¡Cuánto no estimará Dios a la raza humana, siendo que dio a su Hijo para que muriese por ella, y manda su Espíritu para que sea de continuo el maestro y guía del hombre! (El camino a Cristo, p. 91).
[EI Espíritu Santo] viene al mundo como el representante de Cristo. No es solamente un Testigo fiel y verdadero de la Palabra de Dios, sino que es el escudriñador de los pensamientos y los propósitos del corazón. Es la fuente a la cual debemos acudir para la eficacia de la restauración de la imagen moral de Dios en el hombre. En las escuelas de los profetas, buscaban con ansias el Espíritu Santo; su influencia transformadora armonizaba los pensamientos con la voluntad de Dios, y establecía una conexión viva entre la tierra y el cielo (Fundamentals of Christian Education. p. 526).
Sobre los discípulos que esperaban y oraban vino el Espíritu con una plenitud que alcanzó a todo corazón. El Ser Infinito se reveló con poder a su iglesia. Era como si durante siglos esta influencia hubiera estado restringida, y ahora el Cielo se regocijara en poder derramar sobre la iglesia las riquezas de la gracia del Espíritu. Y bajo la influencia del Espíritu, las palabras de arrepentimiento y confesión se mezclaban con cantos de alabanza por el perdón de los pecados. Se oían palabras de agradecimiento y de profecía. Todo el Cielo se inclinó para contemplar y adorar la sabiduría del incomparable e incomprensible amor. Extasiados de asombro, los apóstoles exclamaron: “En esto consiste el amor”. Se asieron del don impartido. ¿Y qué siguió? La espada del Espíritu, recién afilada con el poder y bañada en los rayos del cielo, se abrió paso a través de la incredulidad. Miles se convirtieron en un día.
Es necesario que yo vaya —había dicho Cristo a sus discípulos porque si yo no fuese, el Consolador no vendría a vosotros; mas si yo fuere, os le enviaré”. “Pero cuando viniere aquel Espíritu de verdad, él los guiará a toda verdad; porque no hablará de sí mismo, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que han de venir”. Juan 16:7, 13 (Los hechos de los apóstoles, p. 31).
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Notas de Elena G. de White
Lección 4: La salvación y el tiempo del fin
Para el 28 de abril de 2018
Escuela Sabática – Segundo trimestre 2018
PREPARACIÓN para el tiempo del fin

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