Notas de Elena | Lunes 9 de julio del 2018 | El don de lenguas | Escuela Sabática

Lunes 9 de julio: El don de lenguas
“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen”. En esa asamblea había burladores, que no reconocieron la obra del Espíritu Santo, y dijeron: “Están llenos de mosto.
“Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó su voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras. Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día. Mas esto es lo dicho por el profeta Joel”. Leed la historia. El Señor obraba siguiendo su propio método; pero si hubiera habido tal manifestación entre nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos, ¿no se habrían mofado algunos, como en esa oportunidad? Los que no se colocaron bajo la influencia del Espíritu Santo no lo reconocieron. A esta clase de personas los discípulos les parecieron hombres en estado de ebriedad (Testimonios para los ministros, p. 66).
Los judíos habían sido diseminados por casi todos los países, y hablaban diversos idiomas. Habían venido desde lugares lejanos a Jerusalén, y temporalmente estaban morando allí para permanecer en ese lugar mientras duraran las festividades religiosas en curso y para observar sus requerimientos. Cuando se reunían, hablaban todas las lenguas conocidas. Esta diversidad de idiomas era un gran obstáculo para las labores de los siervos de Dios que querían publicar la doctrina de Cristo hasta los confines de la tierra. El hecho de que Dios quisiera suplir las deficiencias de los apóstoles en forma milagrosa era para la gente la confirmación más perfecta del testimonio de esos testigos de Cristo. El Espíritu Santo hizo por ellos lo que no podrían haber logrado en toda una vida; ahora podían diseminar la verdad del evangelio hablando con perfección el idioma de aquellos en cuyo favor trabajaban. Este don milagroso era la más decisiva evidencia que podían presentar al mundo de que su comisión llevaba el sello del cielo (La historia de la redención, p. 253).
[L]a maldad y el engaño están aumentando entre el pueblo de Dios que profesa guardar sus mandamientos. Está disminuyendo entre el pueblo de Dios el discernimiento espiritual para ver el pecado tal como existe y para luego expulsarlo del campamento; y la ceguera espiritual está cayendo rápidamente sobre ellos. Debe revivirse el testimonio directo que separará de Israel a los que siempre han estado en guerra con los medios que Dios ha establecido para mantener la corrupción fuera de la iglesia. Los errores deben llamarse errores. Los pecados serios deben llamarse por el nombre que corresponde. Todo el pueblo de Dios debiera acercarse a él y lavar las ropas de su carácter en la sangre del Cordero. Entonces verán el pecado en la verdadera luz y comprenderán cuán ofensivo es a la vista de Dios (Testimonios para la iglesia, t. 3, p. 356).
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Notas de Elena G. de White para el estudio de las lecciones de Escuela Sabática
Esta semana:
Lección 2 – El Pentecostés
Para el 14 de julio del 2018
Lecciones de Escuela Sabática – Tercer trimestre 2018
EL LIBRO DE HECHOS
Narración: Maira Fermin

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