Notas de Elena | Lunes 6 de agosto del 2018 | En la casa de Cornelio | Escuela Sabática

Lunes 6 de agosto: En la casa de Cornelio
Pedro todavía no había predicado el evangelio a los gentiles. Muchos de ellos habían sido oyentes atentos de las verdades que enseñaba, pero la pared divisoria, que la muerte de Cristo había derribado todavía existía en la mente de los apóstoles, y excluía a los gentiles de los privilegios del evangelio. Los judíos de origen griego habían recibido los beneficios de las labores de los apóstoles, y muchos de ellos habían respondido a esos esfuerzos abrazando la fe de Jesús; pero la conversión de Cornelio iba a ser la primera de importancia entre los gentiles.
Mediante la visión del lienzo y su contenido, que descendió del cielo, se iba a librar a Pedro de sus arraigados prejuicios contra los gentiles; debía comprender que por medio de Cristo las naciones paganas llegaban a ser participantes de las bendiciones y los privilegios de los judíos, y que junto con ellos debían ser igualmente beneficiadas. Algunos han sostenido que esta visión significa que Dios eliminó la prohibición de usar la carne de animales que anteriormente habían sido considerados inmundos, y que por lo tanto la carne de cerdo es apta para el consumo. Esta es una interpretación estrecha y completamente errónea, y contradice flagrantemente el relato bíblico de la visión y sus consecuencias (La historia de la redención, p. 298).
Cristo no reconoce ni casta ni nacionalidad. Considera prerrogativa suya, divina e intransferible, obrar de acuerdo con su poder y beneplácito. El compasivo Redentor obró en favor de todas las clases. Cuando el paralitico fue descendido desde el tejado y puesto a sus pies, se dio cuenta de un vistazo del problema del doliente, e inmediatamente ejerció su poder de Salvador capaz de perdonar el pecado. “Ten ánimo —le dijo——, tus pecados te son perdonados” [Mateo 9:2] (Cada día con Dios, p. 104).
Recordemos que aun cuando el trabajo que nos toque hacer no sea tal vez el de nuestra elección, debemos aceptarlo como escogido por Dios para nosotros.
Gústenos o no, hemos de cumplir el deber que más a mano tenemos. “Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el sepulcro, adonde tú vas, no hay obra, ni industria, ni ciencia ni sabiduría” [Eclesiastés 9:10].
Si el Señor desea que llevemos un mensaje a Nínive, no le agradará que vayamos a Jope o a Capernaúm. Razones tiene para enviarnos al punto hacia donde han sido encaminados nuestros pies. Allí mismo puede estar alguien que necesite la ayuda que podemos darle. (El ministerio de curación, p. 375).
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ESCUELA SABÁTICA NOTAS DE ELENA G. DE WHITE
Esta semana estudiaremos la lección 6 – El Ministerio de Pedro
Para el 11 de agosto del 2018
Lecciones de Escuela Sabática – Tercer trimestre 2018
EL LIBRO DE HECHOS
Narración: Maira Fermin

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