Notas de Elena | Lunes 26 de noviembre 2018 | El ministerio de la reconciliación | Escuela Sabática

Lunes 26 de noviembre: El ministerio de la reconciliación
El tiempo en que vivimos es una época de emociones intensas. La ambición y la guerra, el placer y la obtención de dinero absorben la mente de la gente. Satanás ve que le queda poco tiempo, de modo que ha puesto a todos sus agentes a trabajar, a fin de que la gente pueda ser engañada, entrampada, inducida a mantenerse ocupada y embelesada; hasta que concluya el tiempo de gracia y la puerta de la misericordia se cierre para siempre. Es nuestra tarea llevar al mundo entero —a toda nación, tribu, lengua y pueblo— la verdad salvadora del mensaje del tercer ángel (Testimonios para la iglesia, t. 6, p. 39).
Necesitamos la iluminación divina. Todo individuo está luchando para llegar a ser un centro de influencia, y hasta que Dios no trabaje por su pueblo no verán que la subordinación a él es la única seguridad para toda alma. Su gracia transformadora en los corazones humanos conducirá a la unidad, una unidad que todavía no ha sido lograda, pues todos los que son asimilados por Cristo estarán en armonía los unos con los otros. El Espíritu Santo creará unidad…
“Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación… y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo”. Efesios 2:14-16.
Cristo es el vínculo de unión en la cadena de oro que une a los creyentes y los mantiene en unidad con Dios. No debe haber separación en este gran tiempo de prueba. El pueblo de Dios está constituido por “conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor” (vers.19-21). Los hijos de Dios constituyen una sola unidad en Cristo, quien presenta su cruz como el centro de atracción. Todos los que creen son uno en él (Mensajes selectos, t. 3, pp. 21, 22).
Insto a nuestros hermanos a dejar de criticar y de hablar mal, y a acudir a Dios en ferviente oración, pidiéndole que ayude a los que se equivocan. Únanse unos con otros y con Cristo. Estudien el capítulo diecisiete de Juan, y aprendan cómo orar y cómo vivir la oración de Cristo. Él es el Consolador. Él morará en sus corazones, haciendo que su gozo sea cumplido. Sus palabras serán para ellos como el Pan de Vida, y con la fuerza así obtenida serán capacitados para desarrollar caracteres que serán una honra para Dios. Un perfecto compañerismo cristiano existirá entre ellos. Se verá en sus vidas el fruto que siempre aparece como resultado de la obediencia a la verdad…
Ha de haber menos charla acerca de pequeñas diferencias, y un estudio más diligente de lo que la oración de Cristo significa para quienes creen en su nombre. Hemos de orar por la unión, y entonces vivir de tal manera que Dios pueda responder nuestras oraciones…
La completa unión con Cristo y unos con otros es absolutamente necesaria para la perfección de los creyentes. La presencia de Cristo por la fe en los corazones de los creyentes es su poder, su vida. Produce unión con Cristo. “Tú en mí”. La unión con Dios por medio de Cristo hace perfecta a la iglesia (Reflejemos a Jesús, p. 192).
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ESCUELA SABÁTICA – NOTAS DE ELENA G. DE WHITE
Esta semana estudiaremos la lección 9 – La prueba más convincente
Para el 1 de diciembre de 2018
Lecciones de Escuela Sabática – Cuarto trimestre 2018
UNIDAD EN CRISTO
Narración: Maira Fermin

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