Notas de Elena | Lunes 21 de enero 2019 | La asamblea celestial en la sala del trono | Escuela Sabática

Lunes 21 de enero: La asamblea celestial en la sala del trono

El que capta un destello del incomparable amor de Cristo, computa todas las otras cosas como pérdida, y considera al Señor como el principal entre diez mil… Cuando los serafines y querubines contemplan a Cristo, cubren su rostro con sus alas. No despliegan su perfección y belleza en la presencia de la gloria de su Señor. ¡Cuán impropio es, pues, que los hombres se exalten a sí mismos! Mas bien, que estén vestidos de humildad, que cesan su esfuerzo por alcanzar la supremacía, y que aprendan lo que es ser manso y humilde de corazón. El que contempla la gloria y el infinito amor de Dios tendrá una opinión humilde de sí mismo, pero al contemplar el carácter de Dios, será transformado a la imagen divina (That I May Know Him, p. 175; parcialmente en a fin de conocerle, p. 176).

Y el uno daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. Isaías 6:3.

Esos seres santos cantaban la alabanza y la gloria a Dios con labios no contaminados por el pecado. El contraste entre la pobre alabanza que [Isaías] había estado acostumbrado a dar al Creador y las fervientes alabanzas de los serafines, sorprendía y humillaba al profeta. ..

Los serafines que se encuentran delante del trono están tan llenos de temor reverente al contemplar la gloria de Dios, que ni por un instante se miran a sí mismos con complacencia propia, admirándose a si mismos o el uno al otro. Su alabanza y gloria son para Jehová de los ejércitos… Están plenamente satisfechos al glorificar a Dios, y en su presencia, bajo su sonrisa de aprobación, no tienen ningún otro deseo. Sus mayores ambiciones están plenamente logradas al llevar la imagen de Dios, al estar a su servicio y al adorarlo (Conflicto y valor, p. 233).

En el año en que murió el rey Uzías, se le concedió una visión a Isaías en la que contempló el Lugar Santo y el Lugar Santísimo del Santuario celestial. Las cortinas interiores del Santuario estaban abiertas, y ante su mirada se reveló un trono sublime y exaltado que se elevaba como hasta los mismos cielos. Una gloria indescriptible emanaba del que estaba en el trono y su séquito llenaba el templo como su gloria llenará finalmente la tierra. A cada lado del trono de la misericordia se encontraban querubines… y brillaban con la gloria que los envolvía de la presencia de Dios. .. Estos seres santos cantaban alabanzas y tributaban gloria a Dios… (Reflejemos a Jesús, p. 330).

La gloria culminante de los atributos de Cristo es su santidad. Los ángeles se postran delante de él en adoración, exclamando: “Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso”. Apocalipsis 4:8. Él es declarado glorioso en su santidad. Estudiad el carácter de Dios. Contemplando a Cristo, buscándole con fe y oración, podéis llegar a ser como él (Consejos para los maestros, p. 388).

Comentarios de Elena G. de White para el estudio de la lección de Escuela Sabática
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