Notas de Elena | Lunes 18 de junio 2018 | Ha caído Babilonia | Escuela Sabática

Lunes 18 de junio: Ha caído Babilonia
El mundo ha llegado a ser temerario en la transgresión de la ley de Dios. A causa de la larga clemencia divina, los hombres han pisoteado su autoridad. Se han fortalecido mutuamente en la opresión y la crueldad que ejercen contra su herencia, diciendo: “¿Cómo sabe Dios? ¿Y hay conocimiento en lo alto?” Salmo 73:11. Pero existe una línea que no pueden traspasar. Se acerca el tiempo en que llegarán al límite prescrito. Aun ahora casi han pasado los límites de la paciencia de Dios, los límites de su gracia y misericordia. El Señor se interpondrá para defender su propio honor, para librar a su pueblo, y para reprimir los desmanes de la injusticia…
Con respecto a Babilonia, el símbolo de la iglesia apóstata, Dios dice a sus ministros de juicio: “Sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades. Tornadle a dar como ella os ha dado, y pagadle al doble según su obra; en el cáliz que ella os dio a beber, dadle a beber doblado”. Apocalipsis 18:5, 6.
De la India, del África, de la China, de las islas del mar, de entre los pisoteados millones que habitan los países llamados cristianos, el clamor del dolor humano asciende a Dios. Ese clamor no subirá por mucho tiempo más sin ser contestado. Dios limpiará la tierra de su corrupción moral, no por un mar de aguas, como en los días de Noé, sino por un mar de fuego que no podrá ser apagado por ninguna invención humana (Palabras de Vida del gran Maestro, pp. 141, 142).
Jesús… caminó una vez como hombre sobre la tierra, su divinidad vestida de humanidad, como un hombre sufriente, tentado, acosado por los engaños de Satanás… Ahora él está a la diestra de Dios; está en el cielo como nuestro abogado, intercediendo por nosotros. Debemos siempre tomar aliento y esperanza al meditar en ello. Él está pensando en quienes están sujetos a las tentaciones en este mundo. Piensa en nosotros individualmente, y conoce cada necesidad nuestra. Cuando sea tentado, tan solo diga: Él cuida de mí; ÉI intercede por mí; Él me ama; Él murió por mí. Me entregaré sin reservas a él.
Debemos confiar la custodia de nuestras almas a Dios como a un fiel Creador. Él siempre vive para interceder por nosotros, los tentados y probados. Abra su corazón a los resplandecientes rayos del Sol de justicia, y no permita que un aliento de duda, ni una palabra de descreimiento escape de sus labios, no sea que siembre la semilla de la duda. Hay ricas bendiciones para nosotros; tomémoslas por medio de la fe. Le ruego que tome ánimo en el Señor. La fortaleza divina es nuestra; hablemos de valor, fortaleza y fe (Reflejemos a Jesús, p. 101).
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Notas de Elena
Escuela Sabática de esta semana:
Lección 12: Babilonia y el Armagedón
Para el 23 de junio de 2018
Lecciones de Escuela Sabática – Segundo trimestre 2018
PREPARACIÓN para el tiempo del fin

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