Lección 11 13 de septiembre 2014 El sábado: Sábado 6 de septiembre Los judíos habían pervertido de tal manera la ley, que hacían de ella un yugo esclavizador. Sus requerimientos sin sentido habían llegado a ser ludi- brio entre otras naciones. Y el sábado estaba especialmente recargado de toda clase de restricciones sin sentido. No era para ellos una delicia, santo a Jehová y honorable. Los escribas y fariseos habían hecho de su observancia una carga intolerable. Un judío no podía encender fuego, ni siquiera una vela, en sábado. Como consecuencia, el pueblo hacía cumplir por gentiles muchos servicios que sus reglas les prohibían hacer por su cuenta. No refle- xionaban que si estos actos eran pecaminosos, los que empleaban a otros para realizarlos eran tan culpables como si los hiciesen ellos mismos. Pen- saban que la salvación se limitaba a los judíos; y que la condición de todos los demás, siendo ya desesperada, no podía empeorar. Pero Dios no ha dado mandamientos que no puedan ser acatados por todos. Sus leyes no sancio- nan ninguna restricción irracional o egoísta (El Deseado de todas las gentes, pp. 173, 174). Cristo no vino a cambiar el sábado del cuarto mandamiento; no vino a rebajar la ley de Dios en ningún detalle. Vino para manifestar en su propia persona el amor de Dios y a vindicar cada precepto de su santa ley (Manus- cript Releases, tomo 21, p. 195).. . Domingo 7 de septiembre: Cristo, el Creador del sábado. “El Hijo del hombre es Señor aun del sábado”. Estas palabras rebosan instrucción y consuelo. Por haber sido hecho el sábado para el hombre, es el día del Señor. Pertenece a Cristo. Porque “todas las cosas por él fueron he- chas; y sin él nada de lo que es hecho, fue hecho”; y como lo hizo todo, creó también el sábado. Por él fue apartado como un monumento recordati- vo de la obra de la creación.

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