Las enseñanzas de Jesús Notas de Elena G. de White Lección 10 6 de septiembre 2014 La Ley de Dios: Sábado 30 de agosto En el Sinaí, Dios repitió su santa ley para que su pueblo no lo deshonrara desobedeciendo sus estatutos sino que los obedeciera y viviera por ellos. Sin embargo, el mundo cristiano declara que Cristo murió en la cruz para abolir la ley de Dios. Las leyes ceremoniales, con sus tipos y sombras, per- manecerían hasta que los símbolos se encontraran con la realidad. Las ofrendas de sacrificio, que revelaban constantemente que Cristo vendría al mundo, dejaron de tener valor cuando Jesús murió. Pero la ley real no podía ser cambiada. Jesús declaró a sus discípulos y a los fariseos: “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cum- plido. De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será lla- mado grande en el reino de los cielos” (Mateo 5:17-19). Las palabras que Cristo le dirigirá al transgresor en el día del Juicio re- tributivo serán suficientes para condenarlo aunque no existiera otra eviden- cia de la perpetuidad de la ley de Jehová. El Decálogo no es un símbolo ni una sombra. Y el cuarto mandamiento, el día cuando dejamos de lado todos nuestros negocios para observarlo como un recuerdo de la creación de los cielos y la tierra, también nos recuerda que mientras duren los cielos y la tierra, nada perecerá de la ley. La instrucción que Moisés dio a los hijos de Israel referente a los preceptos y estatutos de Dios, no se originó con Moi- sés sino con el mismo Dios del cielo. Cristo mismo estaba con ellos en las columnas de nube y de fuego. Cuando los hombres tratan de oponer al Cris- to del Antiguo Testamento con el Cristo del Nuevo, están actuando sin sa- biduría. Los israelitas eran salvos por Cristo así como nosotros lo somos en la actualidad (Review and Herald, 15 de julio de 1890). .

Compartir

Recomendado

Comentarios de Facebook

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*